Regresó el hoy,
el mismo de ayeres.
Llegó calmo,
natural,
sabiendo qué esperar,
sabiendo qué ofrecer,
sabiendo lo que iba a recibir.
Hoy llegó nuevamente.
Construimos marejadas,
buceamos entre fiordos
y descubrimos Atlántida.
Suaves, tersos,
nuestros cuerpos
se unieron apacibles
entre sábanas de gemidos,
de éxtasis y placer.
No todo es pensado.
No siempre es programado.
Escribimos una nueva partitura
en tu latir y el mío.
Escribimos en tus ojos
con mi mirada.
Vale Fischer
4 oct 2026