Fue todo tan simple,
pero tan simple.
Una sonrisa me sedujo a la distancia,
sin haber escuchado tu voz.
Una coincidencia extraña
nos encontró de casualidad.
Algunos lo llaman destino.
Yo creo en la suerte.
Tu nombre no fue tu nombre,
fue un accidente.
Tu voz llegó mas tarde,
mucho más tarde,
y se metió entre mis venas,
Tus palabras,
tu sonrisa que aún no conocía,
se impregnaban en las letras.
Sentía tu voz en cada mensaje,
mi corazón se aceleraba,
pero aún no nos conocíamos.
Éramos letras y voces,
solo eso.
Coincidencias...
Vale Fischer
20 sep 2026