No sé cuándo su voz tomó forma.
Eran solo letras que leían mis ojos,
solo palabras, una tras otra.
Mis palabras se intercalaban con sonrisas.
Fue como un vals:
por momentos lento,
y en otros, un giro monumental.
Una sonrisa.
Un corazón.
Un fuego.
Solo letras anidadas, encadenadas.
Una pregunta llevó a otra,
un silencio a una sonrisa.
Un vals entre lo que se calla y se dice,
entre lo que se nombra
y lo que se esconde.
Vale Fischer
19 sep 2026