Somos marea, arena y sal,
picas, rozas y calmas.
Frescos, los rayos del sol
envuelven mis venas.
Entras por mis poros,
exudas pasión,
y otra ola,
y otra más,
suenan en mis oídos,
palpitan en mi corazón.
El amanece y anochece en mi rostro
y la luz enciende mi cuerpo.
No has dicho nada.
No hemos hablado.
Solo una pregunta,
“¿cómo estás?”,
sonó en la tarde de mis ojos
y un sinfín de estrellas
estallaron en mis oídos.
No respondo.
No proceso.
Solo laten
la sal,
la arena,
el mar
y las olas rompientes
en el corazón
del latir eterno.
Vale Fischer
28 sep 2026