Escucho las gotas caer,
escucho la lluvia caer,
pero no escucho tu voz
diciendo que te cubra.
Veo las gotas caer,
pero no te veo a ti
intentándolas beber.
Afuera está lloviendo, amor,
y tú ya no estás aquí,
aquí donde tu risa siempre extrañaré,
donde tu mirada buscaré,
aquí, en el lugar de siempre,
donde siempre me besabas,
donde siempre me abrazabas,
donde siempre me amabas,
aquí donde tú siempre estabas.
Si un día deseas volver,
no preguntes nada
y déjate caer.
Tú ya conoces todo de este lugar.
Cuando vuelvas, por fin dejaré de gritar
que te odio sin cesar.
Espero que por fin sea este año,
para que deje de escribir en las paredes
cuánto te extraño.