Te vi amanecido en la cama de suelo
los ojos abiertos,
un 2 de oro marcado
sin ver siquiera,
llorando lo seco.
¡No vas a pestañar!
con suerte respirabas.
Después te vi que no
respondiste ninguna llamada.
Perdido en el buzón (sin voz)
de una gotera.
Más tarde esa noche bajaste la escalera;
fantasma sin pena ni gloria
yirando en la avenida.
Volvías a tu cueva
y para no aguantar
quién sos?
Buscaste otros fisuras para matar las horas.
Te vi metido entero.
Desenchufaste la heladera
Sin agua sin sed,
descongelando,
echándote a perder, amigo.
Ahí te vi ,
dónde estuviste?.
Ahora te veo acá,
cuándo nos vemos?.