De una sonrisa nerviosa
a un silencio calmo.
Llegó la mirada,
llegó el beso sutil… delicado,
casi como pidiendo permiso,
pero se transformó en una danza singular,
atrapante, infinita,
que los condensó.
Un beso
sin fronteras ni promesas.
Sus labios hablaban
sin pronunciar palabra.
Sabían qué deseaban,
qué esperaban,
quiénes eran.
23 sep 2026
Vale Fischer