Yo soy víctima de nada, la vida es así y aprendí a aceptarlo con el tiempo, pero a veces no puedo evitar pensar en que definitivamente todo esto es un plan maestro del gobierno para acabarme. Acabar con mi paciencia, con la ternura que me habita y la alegría que, de alguna forma, sigue siendo parte de mí.
Querido diario, estoy cansada, sin esperanzas y sin un mango en el bolsillo.