Te espero sin esperarte,
porque acordamos ser.
Disponibles nuestros tiempos,
se reunirán cuando las campanadas
suenen lento y pausadamente,
cuando todo se ordene
sin demandas ni exigencias.
Nuestros cuerpos volverán a respirar,
su sudor a encontrarse,
los labios a beberse,
con el calor del placer
y con la libertad de ser.
Vale Fischer
26 sep 2026