He decidido no tener hijos, como un acto de protesta, pero sobre todo como un acto de amor.
No quiero traer a una criatura inocente a un mundo en decadencia, condenarlo a un planeta al que no decidió venir para después decirle que así son las cosas, que tiene que acostumbrarse, que tiene que ser fuerte, que tiene que trabajar toda su vida, y arrodillarse ante un sistema que no lo beneficia, que lo drena y lo vuelve en un ladrillo más sobre la pared, arrodillarse para así poder vivir "decentemente", decirle que tiene que aprender a soportar la crueldad de sus semejantes, las pérdidas, las enfermedades, el miedo, la soledad y todas esas cosas que nadie nos pregunta si estamos dispuestos a soportar antes de obligarnos a existir.
Vivimos en un mundo que hemos ido rompiendo poco a poco y después tenemos la desfachatez de decirle a nuestros hijos que ellos son el futuro y son responsables de arreglar el caos que hemos creado, que son responsables de cuidar un planeta que estamos agotando, humillando y maltratando constantemente.
Las sociedades se han vuelto cárceles donde las personas apenas pueden sobrevivir. Se han vuelto acideros de guerras que nunca terminan, de gente que trabaja hasta quedar vacía y perderse a si misma.
Sociedades donde los niñas ya están Condenadas a ser violadas antes si quiera de aprender a hablar.
Sociedades donde los secuestros y la aberraciones más inimaginables están a la orden del día.
Y aun así las personas siguen trayendo hijos, muchos por falta de conciencia y otros por un egoísmo interno de no querer quedarse sin un motivo de vida o quien los cuide en la vejez.
Porque muchos dicen por ahí «algún día vas a querer», «vas a arrepentirte después », «tener hijos es lo que le da sentido a la vida».
Pero yo no lo creo, y más allá de eso no quiero utilizar la vida de un ser inocente para darle sentido a la mía.
No quiero que alguien exista porque yo necesitaba sentirme completa, no quiero mirarlo algún día y pensar que lo traje aquí porque tenía miedo de envejecer sola. Y tampoco quiero mentirle. No podré prometerle que estará bien. No podría jamás asegurarle que será feliz. Ni consolarlo con la idea nebulosa de que tendrá un mundo mejor.
Solo podría abrazarlo y decirle que lo amo, mientras afuera el mundo sigue haciendo lo que siempre ha hecho: destruir, exigir, enfermar, separar y matar.
Así que prefiero cargar yo con mi decisión, prefiero enfrentar mi propia soledad y morir sin ser una carga y menos para quien no lo decidió.
Mi rebelión es esta: No traer a nadie más a esta mierda.
Y si algún día me preguntan por qué no tuve hijos, probablemente no tendré una respuesta bonita.Porque no quise condenar a alguien que nunca me pidió existir.
Y si en algún recóndito sueño, dimensión o visión de mi inconsciente me topo con mis hijos les diré : "Los ame tanto que no los tuve".