No sé qué nombre darle a esto que siento,
ni en qué momento empezó a crecer;
solo sé que cuando te tengo en pensamiento,
hay algo en mi pecho que no sé esconder.
Siempre creí que mi corazón era sencillo,
que conocía sus caminos de memoria;
siempre fueron hombres quienes encendían
esas pequeñas chispas de mis historias.
Nunca imaginé que tú, precisamente tú,
podrías hacerme cuestionar lo que sabía;
llegaste siendo simplemente mi amiga
y terminaste habitando más de lo que creía.
No sé si es cariño, admiración o deseo,
si es la confianza de poderte contar
aquello que escondo, aquello que no veo,
o esta necesidad extraña de verte y conversar.
Porque cuando estás cerca, algo sucede,
algo que mi razón no logra entender;
una mirada tuya y mi calma cede,
y comienzo nuevamente a preguntarme por qué.
¿Por qué me importa tanto cómo te encuentras?
¿Por qué noto cuando algo no está bien?
¿Por qué cuando sonríes siento que algo cambia
y cuando te alejas te extraño también?
Tal vez solo sea una amistad profunda,
de esas que llegan sin pedir explicación;
pero entonces dime por qué mi mundo cambia
cuando tu nombre aparece en mi conversación.
Y tengo miedo... no de ti, sino de la respuesta,
de descubrir algo que jamás imaginé;
de abrir una puerta que siempre estuvo cerrada
y encontrar detrás algo que nunca busqué.
Porque si esto fuera algo más que amistad,
¿qué haría con todo lo que siempre creí?
¿Dónde pondría esta nueva verdad
si durante tanto tiempo pensé conocerme a mí?
Y aun así, existe una parte de mí
que quisiera dejar de tener miedo;
mirarte de frente y preguntarle al corazón
qué significa este extraño deseo.
No quiero perderte por intentar entenderme,
ni convertir lo bonito en una confusión;
prefiero cuidar lo que existe entre nosotras
antes que apresurar una respuesta del corazón.
Pero tampoco quiero seguir fingiendo
que todo dentro de mí permanece igual;
porque desde que empezaste a importarme tanto,
hay una pregunta que no me deja descansar.
Quizá no sea amor.
Quizá tampoco sea solamente amistad.
Quizá sea algo que todavía no tiene nombre,
algo que necesita tiempo para revelar su verdad.
Y mientras tanto, seguiré aquí,
sin obligarme a saber qué siento por ti;
porque quizá lo más sincero que puedo decir
es que hay algo en ti que despertó algo en mí.
Algo que no entiendo.
Algo que no esperaba.
Algo que me asusta y, al mismo tiempo,
secretamente me encanta.
Y si algún día descubro qué significa,
si finalmente logro entender mi corazón,
ojalá no tenga que perderte por la respuesta,
ni arrepentirme de haber sentido esta emoción.
Por ahora solo sé una cosa,
y esa certeza no la puedo negar:
no sé qué eres exactamente para mí...
pero definitivamente no eres una persona más.
— Athena