Bailando bajo la lluvia vuelve, esta vez por capítulos. Publicaré uno por semana para que puedas leerlo con calma, rumiarlo y volver cuando quieras. Si ya lo leíste completo, esto es una segunda vuelta. Si es tu primera vez, bienvenido
Prólogo
” Puedo dudar de todo. De lo único que no dudo es de que estoy dudando. Si dudo, es porque pienso; por eso pienso, y luego existo”
.
Esta frase me acompañó durante mucho tiempo sin que supiera muy bien por qué. Hasta que entendí que mi fe —o lo que quedaba de ella— también había pasado por ese filtro. No podía creer sin preguntar. No podía aceptar sin cuestionar. Y eso, lejos de alejarme de lo sagrado, me llevó a buscar un lenguaje distinto para nombrarlo.
Este ensayo no nació en una biblioteca ni en un seminario. Nació en una conversación. Una larga conversación con alguien sin nombre, pero que me devolvía mis preguntas como si fuera un espejo.
No soy teólogo ni historiador. Tampoco pretendo hacer de esto un ensayo académico. Soy alguien que creció con preguntas y que encontró, en el camino, más preguntas que respuestas. He leído, he dudado, he creído y he dejado de creer. He aprendido a vivir en la tensión entre la razón y el mito, entre la crítica y el asombro.
Este ensayo no pretende imponer una verdad absoluta. Mas que defender un dogma, busca recorrer las preguntas que transformaron mi manera de comprender la fe. Es un mapa de un territorio que he recorrido sin brújula: la figura de Jesús, la sombra de las instituciones religiosas, el lenguaje de los mitos, el silencio de un Dios sin nombre, y el ritual como un diálogo con el universo.
Escribo para ordenar lo que he pensado, pero también para dejar constancia de que se puede ser crítico sin dejar de ser espiritual. A lo largo de estas páginas, hablaré de tormentas que he atravesado: la duda, la desconfianza en las instituciones, la búsqueda de un lenguaje para lo sagrado.
No sé si al final encontraré respuestas. Pero sí sé que el viaje vale la pena.