Quiero ahogarme esta noche en las lluviosas lágrimas de mi ser, pensar que te tengo y soñar que no te has ido.
Llorar hasta que, en la sequedad de mi desierto,
encuentre un cadáver frío y seco como nuestro universo.
El cielo retumba y abruma,
mientras los astros escasos se apagan por tu huida
y mi estrepitosa caída.
Si desangrarme a lágrimas es un castigo
por haberte sentido como uno mío,
quiero plasmar cada gota en un verso distinto,
cantarte y tocar tu alma
un último momento, un último instante,
mientras cada verso rebota en tu cuerpo
y cada desprecio afecta mi diseño.
Esta noche es como todas y no es para todas.
Noches más luminosas nos juntamos
en el ósculo de nuestro fuego.
Noches más fúnebres, sentía tu corazón latir
al compás de un fulgor de amar.
Noches más lluviosas nos juntamos en la tristeza de una alegría,
que ahora se refleja en las torrenciales dolencias
de las cuencas taciturnas de mi triste vida.
Noches como todas, pero no para todas.
Te diferenciabas de todas, y mis versos tuyos
nacían de tu presencia y ahora agonizan en tu ausencia.
Quiero, quiero ahogarme nuevamente,
olvidar que no te tengo y fingir que sigo vivo.