Imaginar que estás rodeado de muchas amistades, pero estás solo a la misma vez, es de las cosas más feas que puede sentir una persona. Todos necesitamos nuestro espacio, pero siempre llegan momentos en los que no podemos revelar lo que nos pasa y no podemos saber por qué nos pasa.
Y quizás lo más difícil no es estar solo, sino sentirte solo aun cuando tienes personas a tu alrededor. Estar rodeado de gente, compartir, reír y hablar, pero por dentro sentir que hay algo que nadie puede ver. Hay momentos en los que ni siquiera nosotros mismos sabemos explicar lo que sentimos, y eso hace que sea aún más difícil pedir ayuda o dejar que alguien se acerque.
Porque a veces no necesitamos que nos solucionen lo que nos pasa. Solo necesitamos sentir que alguien está ahí, incluso cuando ni nosotros entendemos lo que estamos sintiendo.