¿Por qué decidiste despegarte de la existencia? Siempre he respetado cada una de tus decisiones pero esta jamás seré capaz de entenderla, te fuiste y no te fuiste vos solo, sino que decidiste llevarte con vos todo el amor, cariño que te tuve, incluso fuiste tan egoísta de llevarte pedazos de mi alma junto al sonido del martillo.
Tu decisión fue una daga, que cortó mi —hasta ahora— frágil cuello, intenté fracasadamente tapar la hemorragia con mis temblorosas manos, queriendo que mi impura y sollozante sangre no se escapara de mi... Manchó mis manos, mi camisa y cayó a la tierra en forma de hilos los cuales fertilizaron de manera instantánea miles de flores de colores. Rosas, lirios, girasoles, margaritas y tulipanes, de colores extrañamente brillantes y de olores que me llevaron a tiempos donde todo solía estar mejor.
Mirando al cielo y las brillantes estrellas recordé uno de tus estúpidos chistes que solías contar y con una frágil risa —la única que era capaz de emitir debido a mi profunda herida—. lloré.
Y seguiré llorándote.