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SUGESTIÓN O PARANOIA

lian
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Hasta que el veneno cruza la página.

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Hasta que el veneno cruza la página.

Una lectora amiga, de esas que presumen de una estabilidad neutral me soltó un día con burla: ¿Te gusta jugar con la mente de los demás? Yo solo sonreí en silencio. No juego; disecciono. Escribo lo que otros esquivan por cobardía moral. Su lectura de la novela no fue pasiva; fue una autopsia en vivo. El texto de los Zalgorán no tiene un solo rincón para el amor color de rosa; es un engranaje de metal afilado y temperatura bajo cero.

Pasaron los días y comencé a notar el cambio. Una distancia extraña, un parpadeo demasiado tenso. Decidí no invadir su metro cuadrado de aparente cordura; si tenía algo que decir, que lo vomitara por su propio pie. Pero el silencio tiene una textura pesada.

Tres semanas después, la encontré más demacrada, la piel translúcida como el pergamino viejo, despojada de toda cortesía social. Me planté frente a ella y le solté la pregunta sin filtros, directo al mentón: ¿Todo bien?

Su respuesta no fue una frase; fue un cortocircuito.

—¿Qué pusiste? —espetó con los labios temblando.

—¿Perdón? ¿De qué hablas?

—Lo leí y leí la parte donde dice que si invocas a Danka será tu peor pesadilla... Tres veces lo invoqué, como me dijiste de broma.

Solté un pujido cargado de una ironía.

—A ver, Su... Deja de inventar estupideces. Eso no es verdad. Es una bendita novela, solo eso.

Su mirada se endureció, mutando en algo irreconocible. Ya no era la lectora casual; había una urgencia febril en sus pupilas.

—No, Lián. Tú eres diferente y lo sabes. No eres común. Estás despertando algo. Danka existe. Ellos existen. ¿Qué crees que son...

—Son imaginación —le corté, intentando aplastar el delirio con lógica de manual—. Tranquilízate. Estás estresada, te sugestionaste con una película, con el texto, qué sé yo. Si sigues con esta paranoia, iremos con la psiquiatra y verás que solo fue una mala pasada de los nervios.

Pero por dentro, las alarmas de emergencia se encendieron con una estridencia insoportable. Una mente como la suya, supuestamente racional, no debería dejar hueco para los fantasmas ni para las supersticiones de baja estofa. Y sin embargo, ahí estaba confesando lo impensable: juraba que la había tocado estando completamente despierta. Un solo roce helado que mutó en un calor febril, una posesión sensorial que la dejó embrujada, anhelando un deseo oscuro y absoluto que jamás, en toda su vida de pareja convencional, había experimentado con un hombre de carne y hueso.

Ahora huye de su novio. Prefiere la soledad del pánico porque al cerrar los ojos sigue sintiendo esa presencia, ese rastro de ceniza y deseo mal controlado que la devora por dentro.

¿Es su lujuria reprimida estallando contra las costuras de su mediocre realidad, o es que la literatura cuando se escribe con sangre y frialdad deja de ser tinta para convertirse en un portal de carne y pesadillas?

Dicen que es simple sugestión. Una patología pasajera. Yo solo observo el tablero y me pregunto si el verdadero peligro reside en lo que escribimos, o en lo que los lectores descubren que ya llevaban muerto y hambriento muy dentro de su propia cabeza.

¿Ustedes han sentido ese frío cortando el aire, o prefieren seguir engañándose con cuentos de hadas?

Thoughts

  • LenoreBronte

    ¿Ud. cree en lo que escribe o lo hace para que sus lectores participen de su credulidad? Creo que debería rever que su amiga ha sido influenciada enormemente por ud. La paranoia transitoria fue propiciada por ud.

    No creo que los disparadores de lectura auspiciados por quien escribe puesto que todo es reinterpretación, una enorme intertextualidad que, finalmente, deja a todos sin goces de copyright.

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  • GasparLeon

    Caramba, qué historia. Me gustó mucho la vuelta de ella tres semanas después, hecha otra persona.

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  • EmilioPrats

    Xe, lo triste es que ahora prefiere el pánico a estar con su novio. En mi portal hubo una vecina que después de enviudar no quiso volver a dormir con la luz apagada y nadie le preguntó nunca por eso. La gente se aparta así cuando lo que le pasa no se puede decir en voz alta.

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  • tintaDeMartes

    Me fui del lado de Su, aunque suene raro. Alguien que jura que la tocaron estando despierta no inventa, cuenta lo que sintió, y Lián se lo despacha como nervios.

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  • rgaray4116

    Bo, en la cuadra de casa hubo una señora que juraba que le hablaban de noche desde el fondo. La familia la llevó al médico y ella dejó de contarlo, pero nunca dejó de escucharlo. Tu amiga me hizo acordar a esa señora, sobre todo por las tres semanas calladas antes de largar una palabra.

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  • renglontorcido

    Neta, a mí lo que me dejó pensando fue Lián tomando nota de la reacción de Su en vez de asustarse con ella. Apuesto a que ahí ya venía saliendo material nuevo.

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  • Ovid

    La broma de invocarla tres veces es lo que me hace pensar en cómo se cuelan los textos en la cabeza de quien los lee. Apuesto a que Su ya venía con algo adentro antes de abrir tu novela y encontró ahí el nombre que le faltaba. Danka le sirvió de percha para nombrarlo.

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  • rellenoPuro

    Leí esto de un tirón en el hueco de la comida y se me fue el rato. Lo de invocarla tres veces en broma se me quedó dando vueltas toda la mañana.

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