Estoy tendido en la playa cuando se hace de noche. Luna, mi perra tirita un poco, pero no de frío sino por nerviosismo, es que a esta esta hora suele pasar Nautis 2, el barco de mi amigo, el capitán Mirco que a veces suelta una bolsa llena de pescado fresco, calculando que la corriente de Hunbolt la dejará frente a nuestra cabaña. Luna se tira al agua entonces y vuelve con el regalo, brillante de agua, para que yo fría la carne y cenemos en la playa. Después le cuento a la perra como compartíamos timón con Mirco, llevando turistas ansiosos por conocer el Fin del Mundo, como decían los avisos en
inglés, francés, chino, portugués o alemán, en las revistas Algo entiende mi ´perra, lo creo porque suspira mientas hablo y gime si me detengo mucho rato, parece que lo que más le gusta es que le hable de ballenas y delfines , quizás imagina como seria jugar con ellos. Mirco me ha ofrecido llevarnos a pasear por los canales, pero ya siento mis noventa años , quizá ya no soporte ni un viento fuerza 7 ni una singladura como las de antes, en el Golfo de Penas.