Tenía tiempo deseando escribir una carta,
unas palabras para que el viento se las llevara,
que durante una tarde respirara
lo que en mis sueños se manifestaba.
Soñé con entregarle mis pensamientos,
el arrepentimiento y la duda del dolor,
de cuando con miedo me fui
y con nostalgia me quedé.
Anoche un estrella me dijo:
adelante, dime lo que necesitas.
Mis palabras le llegaron en un sueño,
que al día siguiente respondió.
Ya no ha vuelto a aparecer al dormir,
ya no he podido imaginar su rostro, menos su voz.
Ahora me pregunto:
Si quisiera hablarle, ¿me permitirías verla?