¿Quién eres?
Te desconozco,
aquello que
creíste,
me contaste,
de lo que nos reímos,
de lo que lloraste.
¿Quién eres?
¿Por qué?
En las noches eres mía,
en las noches
eres de verdad,
En lo onírico,
te conozco.
En lo mundano,
no eres más
quien yo pensé.
¿Cambiaste acaso?
Me siento traicionado,
Me siento defraudado,
Me siento, sobre todo,
amargado.
¿Quién eres?
¿Qué le hiciste a mi amada?
Aquella que yo pensé
que demostraba amor
trémulamente,
aquella que yo pensé
que, escarmentada,
no volvería a tentar
las brasas del pasado.
De esta mi congoja,
solo ella
me puede salvar.
Te odio.
Devuelve a mi amada,
devuélvela por favor,
que esa faceta
de enamorada
no la quiero ver,
entregándose
a otros ojos.
Si es de aquel
que juraste
y perjuraste
odiar;
eso me pone
mal.
Estrella mía,
constelación andante,
no estás nublada
y, aun así,
en ti no reconozco
todo aquello que
me enamoró de ti.
¿Una niña?
¿Una hipócrita?
¿Una joven
que no muestra escrúpulo
en herirme?
La odio,
La odio,
La odio.
La odio, por Dios.
Odio su eclipsada figura,
Odio su desabrida
forma de hablar.
Odio ese marchito
y podrido amor
que le tiene a él.
Odio tu hosco trato
Conmigo.
Odio el abismo
en que me dejaste
simplemente caer.
¿Qué pasó?
Con esa promesa
de nunca hablarle a él,
de nunca cortar
los tallos de la amistad
que crecieron un día.
¿Qué hice?
Con esa promesa,
de nunca dirigirme así
hacia ti.
Soy un estúpido.
Tú lo eres aún más.
Me equivoqué,
pensé haberme enamorado
de Mizar, la más brillante
que yo conocí.
Te ofrecí todo
te lo ofrezco aún,
mentira, ya no.
Eres, fuiste, lo peor
que en mi vida pudo pasar.
Ojalá, en el futuro,
cambies tu pensar.
¿Por qué,
a pesar de todo este resentimiento
que en mi cuerpo yace,
no puedo
tu mirada olvidar?