Ya nada queda, todo fue en vano;
no hay un motivo para esperarlo.
Se me ha negado, se me ha ocultado,
¿será un castigo tener por suerte
mirar atento con gran envidia
a los que aman?
No tiene caso buscar sentido,
querer ser visto o adorado;
cuando parece que este tormento
es dura carga que llevo en vida,
siempre rogando probar el gozo
de ser amado.
Cual ave triste que teje el nido
y busca amante que la prefiera
a su costado; mas nada logra,
y emprende el viaje con paso triste,
sin compañía, vencido y solo,
ya resignado.