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estuve mucho tiempo inactiva asi que les voy a regalar la parte cinco...

alahi_m13
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Y en su lugar había otro.

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Uy, la mano del lago.

Uy, la mano del lago.

Contenido de la publicación

PARTE 4 — ÉL YA DESPERTÓ

Y en su lugar había otro.

"ÉL YA DESPERTÓ."

Wendy sintió que se le helaba la sangre.

—¿Qué...?

Parpadeó.

Las palabras seguían ahí.

Desde abajo volvió a escuchar la voz de Noah.

—¡Wendy! ¡Bajá!

Esta vez sonaba más cerca.

Demasiado cerca.

Wendy bajó lentamente las escaleras.

—¿Noah?

No recibió respuesta.

La casa estaba completamente silenciosa.

El living estaba oscuro y la única luz encendida era la de la cocina.

Wendy caminó hacia allí.

—¿Noah?

Entonces lo vio.

Noah estaba parado frente a la puerta de la cocina, completamente inmóvil.

—¿Dónde estabas? —preguntó Wendy.

Noah giró lentamente la cabeza.

—Te estaba buscando.

Wendy respiró aliviada.

—Pensé que me habías llamado.

Noah frunció el ceño.

—Yo no te llamé.

Wendy se quedó quieta.

—¿Cómo que no?

—Estaba afuera.

Un ruido seco interrumpió la conversación.

Toc.

Los dos miraron hacia la ventana.

Toc.

Otra vez.

Wendy se acercó un poco.

—¿Qué es eso?

Noah la agarró del brazo.

—No mires.

Toc. Toc. Toc.

Los golpes comenzaron a hacerse más rápidos.

Wendy miró de todos modos.

Afuera no había nadie.

Solo el jardín oscuro...

y, al fondo, entre los árboles, podía verse el lago.

Entonces una luz apareció en la superficie del agua.

Una pequeña llama.

Como la de una vela.

Wendy retrocedió.

—No puede ser...

Noah la miró confundido.

—¿Qué?

Wendy no respondió.

La llama comenzó a acercarse.

Primero parecía estar sobre el lago.

Después, sobre la orilla.

Y finalmente...

frente a la ventana.

Una vela negra estaba apoyada en el pasto.

La misma vela que había encontrado dentro de la caja de cumpleaños.

Wendy sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—Noah...

Él miró hacia la ventana.

—¿Qué... es eso?

Antes de que Wendy pudiera responder, todas las luces de la casa se apagaron.

PUM.

La puerta principal se cerró de golpe.

Wendy gritó.

Y entonces escucharon algo desde el piso de arriba.

Pasos.

Lentos.

Arrastrados.

Paso.

Silencio.

Paso.

Silencio.

Paso.

Noah susurró:

—¿Hay alguien arriba?

Wendy negó con la cabeza.

—No.

Los pasos se detuvieron.

Durante unos segundos no ocurrió nada.

Hasta que una voz susurró desde las escaleras:

—Wendy...

Ella reconoció la voz inmediatamente.

Era la suya.

Pero Wendy estaba ahí.

Al lado de Noah.

La voz volvió a hablar.

—Todavía no soplaste la vela.

Wendy miró hacia la ventana.

La vela negra seguía encendida.

Y, junto a ella, ahora había alguien parado.

Una figura completamente oscura.

Mirándola.

Wendy dio un paso hacia atrás.

La figura levantó lentamente una mano.

Y señaló la vela.

La llama se apagó.

Al mismo tiempo, todas las luces de la casa volvieron a encenderse.

La figura había desaparecido.

Sobre el vidrio de la ventana apareció una última frase escrita desde afuera:

"MAÑANA SERÁ TU ÚLTIMO DÍA."

Wendy se quedó mirando las palabras.

No sabía quién era.

No sabía qué quería.

Pero había algo que ahora tenía completamente claro.

La caja de cumpleaños nunca había sido un regalo.

Había sido una advertencia.

Y su cumpleaños...

recién había comenzado.

PARTE 5 — EL LAGO

Wendy no durmió esa noche.

Cada vez que cerraba los ojos volvía a ver la figura junto a la vela.

Y, peor todavía, escuchaba aquella voz.

Su propia voz.

Todavía no soplaste la vela.

A las seis y media de la mañana se rindió.

Se levantó de la cama y miró por la ventana.

El sol apenas comenzaba a aparecer entre los árboles.

Por un instante, todo parecía normal.

Demasiado normal.

Hasta que vio algo en el jardín.

La vela.

Seguía ahí.

Wendy se puso una campera y bajó las escaleras intentando no hacer ruido.

La casa estaba en silencio.

Todos dormían.

Abrió la puerta trasera y salió.

El aire de la mañana estaba helado.

Caminó lentamente hacia la vela.

Estaba exactamente donde la había visto la noche anterior.

Pero ahora había algo debajo.

Una pequeña caja de madera.

Wendy se agachó.

La caja tenía una inscripción grabada en la tapa.

FOXHILL — 1998

Wendy frunció el ceño.

No entendía qué significaba.

La abrió.

Dentro había una fotografía vieja.

La tomó con cuidado.

En la foto aparecían cinco chicos frente al lago.

Todos sonreían.

Todos menos uno.

Un chico estaba parado unos metros detrás de ellos.

Su rostro estaba tachado con tinta negra.

Wendy dio vuelta la fotografía.

Había una frase escrita a mano:

"NO DEJEN QUE VUELVA A ENTRAR A LA CASA."

Wendy sintió un escalofrío.

—¿Qué estás haciendo?

Wendy soltó la fotografía.

Se dio vuelta rápidamente.

Noah estaba detrás de ella.

—¡Me asustaste!

Noah miró la caja.

—¿Qué es eso?

—La encontré acá.

Noah la tomó.

Su expresión cambió inmediatamente.

—Wendy...

—¿Qué?

—¿Dónde encontraste esto?

—Acá afuera.

Noah miró hacia el lago.

—Tenemos que irnos.

—¿Qué?

—Ahora.

—Noah, esperá. ¿Qué sabés?

Noah apretó la caja entre sus manos.

—Nada.

—No me mientas.

Noah guardó silencio.

Wendy cruzó los brazos.

—Anoche dijiste que estabas afuera. Después apareció una vela. Y ahora encuentro esto. Si sabés algo, decímelo.

Noah miró nuevamente hacia el lago.

—Mi papá me contó algo antes de venir.

—¿Qué cosa?

—Sobre Foxhill.

Wendy esperó.

—Hace muchos años desapareció un chico.

El silencio se apoderó del jardín.

—¿Desapareció?

Noah asintió.

—Tenía más o menos nuestra edad. Se llamaba...

Se detuvo.

—¿Cómo se llamaba?

Noah bajó la mirada hacia la fotografía.

—No sé.

—¿Cómo que no sabés?

—Mi papá nunca quiso decirme el nombre.

Wendy miró la foto.

El rostro tachado parecía estar mirándola.

—¿Y qué tiene que ver con la vela?

Noah negó con la cabeza.

—No lo sé.

Entonces escucharon un sonido.

Plash.

Algo había caído al agua.

Los dos miraron hacia el lago.

El agua estaba completamente quieta.

—¿Escuchaste eso? —preguntó Wendy.

Noah asintió.

—Sí.

Wendy caminó hacia la orilla.

—No te acerques —dijo Noah.

Pero ella siguió caminando.

A pocos metros del agua encontró algo flotando.

Era una segunda fotografía.

Wendy la recogió.

Esta vez no había cinco chicos.

Solo había cuatro.

Y detrás de ellos...

la misma figura oscura.

Wendy dejó caer la fotografía.

—Noah...

Él se acercó.

Al verla, se quedó completamente quieto.

—Es imposible.

—¿Qué?

Noah señaló una de las personas de la foto.

—Ese es mi papá.

Wendy lo miró.

—¿Qué?

—Mi papá está en esta foto.

Wendy volvió a mirar.

Era verdad.

El hombre que aparecía en la foto era mucho más joven, pero no había duda.

Era el padre de Noah.

—Entonces él estuvo acá.

Noah no respondió.

Wendy levantó la mirada hacia el lago.

Algo se movía en el agua.

Muy lentamente.

Como si alguien estuviera caminando debajo de la superficie.

—Noah...

El movimiento se detuvo.

Los dos retrocedieron.

Entonces apareció una mano sobre el agua.

Wendy se quedó paralizada.

La mano desapareció.

Y, unos segundos después, algo golpeó la orilla.

Toc.

Era una pequeña caja negra.

Wendy la miró.

Noah negó con la cabeza.

—No la abras.

Wendy se agachó.

—¿Por qué?

—Porque la última vez que alguien encontró una caja así...

Noah no terminó la frase.

—¿Qué pasó?

Él la miró.

—Desapareció.

Wendy sintió que el miedo le recorría el cuerpo.

Pero aun así abrió la caja.

Dentro había una sola cosa.

Una hoja doblada.

La sacó.

La abrió.

Solo tenía una frase:

"WENDY NO FUE ELEGIDA POR CASUALIDAD."

Wendy dejó de respirar por un segundo.

—¿Qué significa esto?

Noah no contestó.

Porque detrás de ellos alguien acababa de susurrar:

—Por fin.

Los dos se dieron vuelta.

No había nadie.

Solo el bosque.

Wendy miró nuevamente la hoja.

La tinta comenzó a cambiar delante de sus ojos.

Las palabras desaparecieron.

Y una nueva frase apareció lentamente:

"PREGÚNTALE A TU MADRE QUÉ PASÓ EN FOXHILL."

Wendy levantó la cabeza.

—¿A mi mamá?

Noah la miró.

—¿Qué dice?

Wendy cerró la mano alrededor del papel.

—Nada.

No quería decírselo.

Todavía no.

Porque acababa de recordar algo.

La noche anterior, cuando mencionó la caja de cumpleaños delante de su madre...

su mamá había palidecido.

Y había cambiado de tema inmediatamente.

Wendy volvió a mirar la casa.

Por primera vez desde que habían llegado a Foxhill, sintió que no conocía realmente a su propia familia.

Y mientras el sol terminaba de salir detrás del lago, una última cosa apareció escrita en la caja negra.

Tres palabras.

"ELLA YA SABE."

Thoughts

  • IreneCalvo

    Me ha gustado mucho que Wendy se guarde lo de su madre y no se lo cuente a Noah. Ese secretito suyo me tiene enganchada.

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  • EmilioPrats

    La madre que palidece y cambia de tema, eso lo he visto en casas de verdad, nen. Cuando un mayor corta así una conversación es que hay algo guardado desde antes de que tú nacieras.

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  • rgaray4116

    Al padre de Noah le creo menos que a la figura del jardín. Sale en la foto y le cuenta al hijo lo del chico, pero el nombre no. Ese se acuerda del nombre perfecto.

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  • hojaSuelta

    Uy, la mano del lago.

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  • Nicanor

    Carallo, la voz de Wendy hablando desde la escalera mientras ella está abajo con Noah. Ahí me dio mal cuerpo. ¿Foxhill existe de verdad?

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  • Ovid

    Cinco chicos en la primera foto del lago y cuatro en la segunda, con la figura detrás: me hace pensar en esas fotos viejas de campamento donde siempre falta alguien y nadie en la familia quiere explicar por qué. Apuesto a que la madre de Wendy es una de esas caras sonrientes. Gracias por volver con dos partes juntas después de tanto tiempo, se agradece!

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  • mediocapitulo

    Uf, me faltaba la cuatro y me tocó leer las dos seguidas jaja. Apuesto a que el chico tachado de la foto es pariente de Wendy y por eso la mamá se puso pálida con lo de la caja.

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