En el condado de Margarett Sanfort vivía una pequeña niña de 12 años llamada Kelly Antonella en un palacio colorido llamado San Montanamo, ella era una niña muy curiosa y fascinada por descubrir y explorar lo nuevo y lo desconocido, sus papas eran personas adineradas y con un muy buen manejo de su economía, aunque tuviesen mucho eran personas muy austeras que solo se preocupaban por vivir una vida tranquila y serena, por otra parte Kelly si disfrutaba vestir cómo le gustaba, era una niña con muchas pasiones y muchos gustos bonitos, sus papas le compraban juguetes, bocadillos y regalos, pues no tenían ningún problema en absoluto con eso al contar con muchos recursos.
Un día Kelly se despertó de la cama y se levantó feliz a empezar su maravillosa mañana con un poco de hambre pero con unas energías de acero, bajó las brillantes y relucientes escaleras cubiertas por una alfombra qué adornaba el amplio suelo del palacio.
-¡Mamá tengo hambre!- Dijo Kelly con unas ansias de bocadillos en la merienda
-ya voy querida espérame saco tus bocadillo de la alacena- Dijo su mamá.
Kelly y su mamá se sentaron en el comedor de roble en la sala del segundo piso a comer de la merienda, Kelly estuvo mirando por un momento el jardín trasero de su residencia a las aves cantar melodiosamente mientras el sol salía, mirar el sol salir por el horizonte es una de las cosas qué mas le fascinaban a ella, el cielo aclarecerse le generaba una curiosidad de saber mas cosas y descubrir muchas mas cosas en su entorno cotidiano, su mamá le decía lo bonito que hay en la vida y lo espectacular que resultaría aprender cosas acerca del mundo en el que se rodea, ella tomó los consejos de su mamá y no se limitó en ningún momento a solamente saber, ella con su corta edad quería investigarlo…
Al terminar de comer, la mamá de Kelly levantó los platos del comedor, Kelly por otro lado se fue a su dormitorio a buscar su magnifica bata de aventurera, a ella le gustaba mucho jugar a ser exploradora, sentía una enorme admiración por lo nuevo y lo que faltara por descubrir…
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-¡Me queda genial!- Dijo Kelly con su tono alegre
Tomó un bolso que siempre llevaba consigo para todas parte, para recolectar flores u objetos nuevos que fuese descubriendo mas adelante, antes de salir al jardín se despidió de su mamá con un fuerte abrazo y salió por la gran puerta de roble refinado con terminaciones de oro qué conformaba en la entrada del palacio. Al salir Kelly se encontró frente al jardín basto y grande donde había crecido casi toda su vida, era muy bonito, habían varios arboles y arbusto en los que la pequeña podría buscar; De repente de uno de los arbustos en los que Kelly escarbaba salió un hermosa mariposa brillante y luminosa como si de una estrella fugaz se tratase, Kelly la miró fascinada por su brillo tan extravagante.
-Hola pequeña niña, soy la mariposa Aurora- Le dijo la mariposa
Kelly se torno con una reacción sorprendida, aquella mariposa podía hablar y comunicarse, en sus ojos se notó la felicidad qué sentía de haber encontrado esa mariposa, sintió como encontraba un tesoro hablante.
-Puedo concederte deseos, pero ten cuidado con la cantidad de elecciones- Le indicó la mariposa a Kelly
Kelly por supuesto se puso curiosa, primero le pidió un colorido ramo de rosas a lo cual la mariposa hizo aparecer aquel bonito ramo de flores en las manos de Kelly, ella al parecer le encantó su petición así que pidió mas cosas como dulces, juguetes, regalos, golosinas, emparedados y detalles para sí misma, esto a la mariposa Aurora no le gustó para nada, lo vio cómo un acto de avaricia sin embargo la pequeña Kelly no estaba consciente de sus actos y ella siguió pidiéndole deseos sin algún limite aparente. En un momento la pequeña pidió un deseo particular
-mariposita, convierte los arboles en caramelo y los arbustos en chocolate con chispas- Pidió Kelly.
Aurora miró la posibilidad y cumplió su petición convirtiendo los arboles en caramelo y los arbustos del jardín en chocolate, al principio Kelly corrió feliz y alegre a comer un poco del árbol y los arbustos.
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De un momento a otro los arboles y los arbustos se empezaron a derretir y a marchitar todo el césped sano que se encontraba en su alrededor deteriorándolo por la cantidad de dulce que tenía, Kelly no podía creer lo que pasaba, le preguntó a Aurora por qué había hecho eso, ella le respondió qué eso fue lo qué ella había pedido, siguió el césped deteriorándose mientras Kelly presenciaba todo con temor y desesperación sin saber qué hacer, los arboles se derretían en espesas masas de caramelo
-mariposita deseo qué conviertas a esos caramelos otra vez en arboles y los arbustos otra vez a la normalidad- Pidió Kelly con lagrimas escurriendo de sus parpados
Aurora no hizo caso a la petición de Kelly y continuó permitiendo qué los arbustos se derritieran dejando todo hecho un desastre en aquel jardín al que Kelly siempre salía a disfrutar de su tiempo, ella entendió que todo eso fue causado por excederse y pedir tantas cosas indebidamente cuando Aurora le dio la oportunidad
-¿Te arrepientes de haberme pedido tantos deseos?- Le Preguntó Aurora a Kelly
Kelly entre llantos le dijo a Aurora que sí, se arrepentía por lo que había pedido y reconoció que no fue lo mejor que pudo haber hecho, luego de que Kelly reconociera su error, la mariposa se fue volando hasta desaparecer entre las nubes del cielo sin dejar mas consecuencia para la pequeña niña, mientras Aurora iba desapareciendo a lo lejos, todo en el alrededor de Kelly volvió a la normalidad, regresando aquellos arboles hermosos y bien cuidados junto con los arbustos de maravillosa apariencia, el césped también regresó a su color verde hermoso que le daba esa naturalidad.
A los pocos minutos Kelly paró su llanto, sentía un poco de confusión pero comprendió que no siempre es bueno pedir mas de lo normal y entendió el verdadero valor de disfrutar todo lo que tenía a su disposición y cambió su enfoque a agradecer cada día por lo que tenia y por la familia que la quería mucho dejando un poco de lado lo material…
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