Me había convertido en poeta;
en prosas detallaba tus curvas,
en color tus labios,
en literatura tachaba mi amor,
el sentimiento dibujando un ocaso.
Cuando en la euforia relataba tu cuerpo
en cuentos, se dormía tu amor,
una historia sin final
que abrupto terminó con lo tierno
y dejó más vacío un hueco
que solo se llena en amargura.