Se conforma de engranajes oxidados
dando vida a una máquina suicida,
Es un cáncer que se expande
En el alma y en la sangre
Esa es La bestia
Ella no siempre tiene afilados colmillos
A veces lleva un traje limpio,
Y unos zapatos bien lustrados,
Llega a casa y duerme tranquila,
Después de condenar a tantos.
Son cuatro los infiernos
Que habitan en su morada,
Cuatro campanas resonando
En el vientre de su especie
Estupor.
Fiebre.
Hambre.
Indiferencia.
La bestia, un ser de mil ojos ciegos,
un dios que arranca la carne
Engullendola de su propio cuerpo
Un ser que llama progreso a la mutilación
Esa es la Bestia
Su aterradora mirada,
Descansa tras nuestros ojos,
Sus enormes fauces
Respiran de nuestro aire
Su aterradora naturaleza
Se encuentra en nuestras entrañas
Esa es la bestia llamada Humano