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Color

levij

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Cuerpos unidos por la magia del alma,

dos silencios que conversan sin hablar,

una conexión que nace con la vida

y que ni el tiempo consigue separar.

¿Y si los colores no existieran,

si fueran hijos de la imaginación,

destellos invisibles que nacieran

en los profundos rincones del corazón?

Una creación mágica del pensamiento,

un lenguaje que parece universal,

una manera de nombrar lo que sentimos,

de darle forma a lo espiritual.

Y, sin embargo, hay ojos diferentes

que no perciben el mundo por igual;

hay quien contempla un cielo sin colores

y quien, viéndolo todo, no logra mirar.

Del espíritu brota la idea

de que el amarillo es oro, luz y calor;

destello de éxito, símbolo de arrojo,

la llama encendida de un mundo interior.

Un amarillo que todos compartimos,

una verdad aprendida en sociedad,

que vuelve casi ciego ante los demás

a quien no lo contempla con nuestra misma claridad.

Pero dime, ¿quién ha dicho que es ciego

aquel que no ve lo que vemos tú y yo?

¿Quién puede medir la luz de un espíritu

con los ojos que la costumbre nos dio?

¿Y si la ceguera que tanto señalamos

fuera apenas una forma distinta de ver,

una ventana abierta hacia lo profundo,

un modo más puro de reconocer el ser?

Quizá los ojos no sean los únicos

que pueden descifrar la verdad;

quizá haya colores que solo florecen

cuando el alma se atreve a mirar.

Porque el oro no siempre reluce,

ni todo destello representa esplendor;

hay amarillos que esconden vacíos

y sombras que guardan inmenso valor.

Tal vez el verdadero color del espíritu

no tenga nombre, ni forma, ni edad;

no se encuentre en aquello que todos contemplan,

sino en la esencia que cada ser lleva detrás.

Y entonces comprenderemos, al fin,

que no es ver lo mismo lo que nos hace iguales,

sino aprender a mirar con el alma

más allá de las luces convencionales.

Porque existen cuerpos que se encuentran,

miradas que jamás se llegan a ver

y almas que, sin compartir los colores,

se reconocen sin necesidad de saber por qué.

Y si algún día me preguntan

de qué color es mi manera de sentir,

no buscaré respuestas en el arcoíris:

diré que mi alma tiene el color de lo que soy,

y que solo quien sabe mirar por dentro

podrá descubrirlo en mí.

Thoughts

  • pagina_rota

    El amarillo empieza como oro y éxito y más abajo resulta que hay amarillos que esconden vacíos. De repente ese es el color con el que más pelea quien escribe, ya pe.

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