¿Alguna vez te ha pasado?
Cuando estas a mitad de esta noche que te hablaré, piensas que no acabará nunca, piensas que nadie puede entenderte, que estás ahí padeciendo y suplicando al cielo que se apiade de tí.
Te comparto uno de esos días oscuros, es mi diario personal, algo muy íntimo. Antes de todo, te cuento que hace mas de diez años que tengo el ejercicio de meditar, es mi forma de orar a Dios, es decir, a través del silencio contemplativo; el trayecto ha sido intenso, toda una aventura. Quizá algún día la cuente. Por el momento, no puedo; porque estoy a mitad de mi noche. Escribo esto casi temblando, así de apasionada soy. Pero, sabes? no espero consejos, no espero lástima, ni siquiera comprensión, sólo quisiera saber si has pasado por algo parecido.
Querida Dei,
Quizá llamarlo "terrible" es una interpretación; pero el vacío se siente, oprime el pecho y la garganta, se instala en la boca del estómago. En ese momento no sé si va más de prisa la emoción o el pensamiento; pero si sé que cuando nos dijimos: "estamos en el hoyo" empezó el drama que nos llevó a ese pensamiento: quitarme la vida... es casual? debería preocuparme? contarselo a alguien? en fin, me parece que esto lo fabricamos como un bucle.
No sé. Dei, querida; ahora que te lo cuento lo miro con más objetividad y me parece una simple fantasía, un pensamiento de esos que simplemente pasan pero que no nos pertenece. Acaso alguien se ha atrevido a imaginar su muerte solo por la curiosidad de saber que se siente? sin sentir por ello ni siquiera remordimiento?. Sólo te cuento cómo experimento este vacío: es muerte. Y... quieres resignificarlo? Nuestro vacio es capacidad, honda capacidad, solo Dios puede llenarlo.
Hasta aquí mi diario.
Ahora, estimado lector si has llegado a esta línea, quisiera regalarte una joya: un texto que ahora mismo me ilumina y me da consuelo entre tanta nada.
"Cuando esta divina luz de contemplación embiste en el alma que aún no está ilustrada totalmente, le hace tinieblas espirituales, porque no solo la excede, pero también la priva y oscurece el acto de su inteligencia natural. Porque el sentido y el espíritu, así como si estuviesen debajo de una inmensa y oscura carga, está penando y agonizando tanto, que tomaría por alivio y partido el morir. !Cosa de grande maravilla y lástima que sea aquí tanta la flaqueza e impureza del alma, que, siendo la mano de Dios de suyo tan blanda y suave, la sienta aquí el alma tan grave y contraria, pues lo hace a fin de hacer mercedes al alma y no de castigarla!". San Juan de la Cruz.