Al final no se cómo vivir con ella y sin ella.
Siento que gran parte de mi vida la tuve en momentos donde no sé precisaba otros donde aún que la tuviera a mi lado no lo deseaba.
Quizás siempre estuvo ahí pero la mente de una niña es muy pequeña para registrar algo que se siente. Lo que no sabía es que ella es celosa, posesiva. No iba a dejar que la dejara y mucho menos la olvidará.
Me acompaña desde que el uso de la razón hizo presencia en mi mente, el primer recuerdo ella estaba ahí, incluso cuando el mundo parecía querer decirme lo contrario.
La única mujer que me amo, incluso más que mi madre, ella estaba cuando me faltaba una mano protectora, un padre cariñoso. Me recordaba a diario que no necesitaría de nadie más que de ella, de ella y de mi misma para darme valía.
La compañía abrumadora de la soledad te hace reconocer que a pesar de las personas hay un sentimiento que no abandona tu cuerpo.
Quizás nací con ella a mí lado, lo más probable es que me consolara esas noches donde me hacía pis en la cama y mi mamá no estaba.
Me arrulló los días que el abuelo me gritaba hasta hacerme llorar, a mí y a mí hermana.
Dos alma unidas por la sangre y selladas por el dolor. Y, por ella.
La soledad jugó el papel más importante en nuestra historia sin ella hoy yo no sería la mujer melancólica y mi hermana no seria la mujer que cumple sus sueños a pesar de los problemas.
Entre más indago en mi mente más compruebo que quienes nacemos estrellados no tenemos más valía que las que nos damos nosotros mismos.
La soledad acompaña mi corazón y el corazón de mi hermana.
A diferencia de mi ella elige sus susurros como metas, yo; como una sentencia a mí final.
Mi catastrófico y triste final.
Donde la muerte se encuentra con Ella la peligrosa soledad.
Porque en palabras de mi madre "Hay quienes nacen con estrellas, pero vos mi cielo naciste estrellada"
Me costó entender a qué se refería, en mi mente simplemente asumía que decía que tenía que luchar por obtener reconocimiento. Hasta que entendí el verdadero significado.
Nacer estrellado es aquella persona que a diferencia de los nacidos con estrellas sus estrellas son por el impacto de la caída.
Nacimos estrellándonos al piso, nacimos desde lo más bajo y creemos que tenemos posibilidades porque vemos las estrellas pero no son una demostración de que ni con el dolor; el impacto, obtendremos lo que queramos.
Debería dejar de esperar que la vida me dé lo que creo merecer y salir a buscarlo. A veces pienso que no me esfuerzo lo suficiente y otras veces pienso que quizás nací para ser la niña con sueños estrellados.