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EL ÚLTIMO VISITANTE DE MARIARA

DaveOaks
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Es una colaboración con la historia del Arcón de Alecha de

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Es una colaboración con la historia del Arcón de Alecha de @Amortes22

El arca de cedro estaba abierta de par en par. Alecha yacía hincada sobre las losas frías de la alcoba, con los dedos entumecidos metidos en el fondo helado del baúl, arañando la madera en busca de una absolución que la oscuridad se negaba a entregarle. Las lágrimas amargas le corrían por las mejillas, borrando la compostura de la dama ilustre que horas antes consolaba a la provincia en el funeral de su víctima.

Fuera de la hacienda, el calor de la noche de Mariara no traía brisa, sino un sofoco denso. Pero dentro de la habitación, de golpe, la temperatura cayó hasta congelar el aliento.

El crujido de una bota sobre la madera muerta cortó sus aullidos.

Alecha se giró en redondo, sofocando un jadeo. Frente al umbral de la puerta no estaba el cura del pueblo, ni un peón de la hacienda, ni ninguno de los amantes que solían perderse en sus mantillas de encaje.

En medio de la penumbra se erguía la silueta de un desconocido. Vestía un traje de paño negro, de corte aristocrático e impecable, tan ajeno al lino sofocante de la Capitanía General de Venezuela que parecía inmune al polvo y al vapor del valle. Un sombrero de copa sombra le cubría a medias el rostro, pero sus ojos—de un azul pálido, brillante como el acero recién templado—parecían ver a través de las paredes, del lino y de la carne.

—Una obra notable, Alecha —dijo el Hombre de Negro. Su voz era tibia, pausada, con un acento atemporal que no pertenecía a Valencia, ni a Caracas, ni a Ultramar—. El polvo durmiente en el agua de azahar... el corte limpio de la hoja sobre la garganta en medio de la tormenta... Un trabajo pulcro. Nadie en este pueblo de ganaderos y cañavizales sospechará jamás de ti.

Alecha buscó a ciegas la navaja oculta en el marco del baúl, con la fiera instintiva despertando en sus ojos.

—¿Quién eres? —susurró con la voz rota por el llanto—. ¿Un chantajista? ¿Un enviado del Gobernador?

El Hombre de Negro dio dos pasos lentos hacia el centro de la estancia. No traía armas, ni linterna, pero la oscuridad parecía abrirse a su paso con una reverencia sumisa. Se detuvo justo al lado del arca de cedro y observó los tres compartimentos: las varillas de nácar a la derecha, los encajes de pecado a la izquierda y el frasco de veneno en el centro.

—Un observador de talentos —respondió con una leve sonrisa que no llegó a tocar sus ojos—. Llevo siglos recorriendo valles como este, viendo a hombres y mujeres intentar con torpeza moldear el mal. La mayoría lo hace por rabia ciega, por necesidad o por locura. Pero tú... tú construiste una arquitectura. Una catedral de tres caras.

Extendió una mano enfundada en un guante de piel negra y rozó el borde del arca.

—Sonríes con la derecha, gozas con la izquierda, matas con el centro. Era perfecto. Sin embargo... —el visitante se inclinó ligeramente hacia ella, y el aroma a flores muertas y ceniza helada inundó la habitación— cometiste un error imperdonable para alguien de tu elegancia.

Alecha apretó los dientes, sintiendo los clavos invisibles atravesándole de nuevo las plantas de los pies.

—¿La culpa? —escupió ella con amargura.

—La culpa —asintió el Hombre de Negro, con una pincelada de sincera decepción en el rostro—. Dejas que el fondo del baúl te destruya. Lloras como una fiera acorralada buscando un perdón que sabes que ningún Dios te concederá. El dolor que sientes no es castigo divino, Alecha. Es el peso de tu propia mediocridad al no atreverte a reclamar lo que eres.

El hombre sacó de su bolsillo un reloj de faltriquera de oro oscuro, hizo saltar la tapa con un chasquido seco y observó las agujas antes de volver a guardarlo.

—El mal no pide perdón, Alecha. Se ejerce. O se lleva hasta las últimas consecuencias con orgullo, o te devora vivo los adentros, tal como te está ocurriendo ahora. Esperaba encontrar aquí a una aliada para las sombras que habrán de venírsele encima a este siglo... pero solo veo a una mujer pequeña asustada de su propia sombra.

El Hombre de Negro dio media vuelta, caminando despacio hacia el corredor inundado por la luna de 1790.

—¡Espera! —gritó Alecha, poniéndose en pie con desesperación, impulsada por el orgullo herido y el terror de quedarse a solas con su conciencia—. ¿Quién eres? ¡Dime quién te envió!

El desconocido se detuvo en el umbral, ajustándose la copa del sombrero. Sin girarse del todo, de perfil a la luz plateada, pronunció su veredicto final:

—Conserva tu baúl, Alecha. Sigue sirviendo el mejor café de Mariara por las tardes y aullando como una fiera por las noches. La eternidad está llena de prisioneras de su propio remordimiento... y yo tengo asuntos más grandes que atender en los siglos que vienen.

Dió un paso fuera del corredor hacia la tierra del patio. En lugar de tocar el suelo, su figura pareció disolverse en el aire caliente de la noche. Donde estuvieron sus botas no quedó huella alguna sobre la tierra mojada; solo una pequeña pira de ceniza fría que la brisa de Mariara comenzó a dispersar lentamente hacia los campos de caña.

Alecha corrió al corredor, pero el patio estaba vacío. El silencio del valle volvió a caer sobre la hacienda, interrumpido únicamente por el canto destemplado de los gallos a lo lejos y el chasquido del arca de cedro, que la esperaba al fondo del pasillo, abierta, fría e insaciable. #alecha

Amortes22
El Arcón de Alecha
El baúl de cedro no olía a viejo, sino a cosas guardadas antes de tiempo.
▲ 42💬 11

Thoughts

  • Ovid

    Dos personas escribiendo sobre el mismo arcón de cedro es de las cosas que más me gusta ver por aquí. Apuesto a que Alecha todavía tiene más de un visitante pendiente, y ojalá el próximo llegue desde el lado de @Amortes22 para ver quién se queda con ella. Ese reloj de faltriquera que mira antes de irse tiene pinta de volver a sonar.

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  • Yeray

    Chacho, el visitante le echa en cara la culpa como si fuera un fallo de oficio. ¿El Hombre de Negro vuelve en otra colaboración?

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  • Amortes22

    Es señor oscuro parece la muerte, o algo peor!!! Asuntos que atender en los siglos que vienen!! Una pelusa!!!

    Muy bueno!!! 😊

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