Hace tiempo siento que debo guardar lo que me pesa
y no compartirlo.
Me pienso ridícula dejando evidencia del crimen
a mi propio corazón.
Como cada vez,
me encuentro en la misma situación.
Tal vez la clave sea esta:
escribir que ya no quiero sentir,
pero siento.
Hablar de que ya no lo quiero nombrar
y lo espero.
Me imagino también
limando los bordes del cuerpo
para sacarme sus restos.
No quiero soñar para siempre
que esta vez sí viene.
Prefiero despertar
para, por fin,
poder olvidarme
de las líneas de luz
que destellan en sus ojos,
de cada estruendoso abrazo
en el que yo me derretía.
No quiero pensar
que no me perteneces.
Así que me voy
para dejar de creer
En algo que quizás nunca tendré:
tu corazón.