Esa parte donde no se arrepintió aunque duela. Eso.
EL LOBO Y LA OVEJA
Epílogo El valle volvió a la calma. La hierba seguía meciéndose, el viento seguía soplando y el sol continuaba su camino, indiferente.
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Esa parte donde no se arrepintió aunque duela. Eso.
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Epílogo
El valle volvió a la calma. La hierba seguía meciéndose, el viento seguía soplando y el sol continuaba su camino, indiferente.
El lobo permaneció solo, su sombra más larga que nunca. Aprendió que el amor no siempre puede salvar, y que lo más valiente no es cazar ni proteger, sino aceptar que incluso los actos más puros pueden llegar demasiado tarde.
Y, aun así, no se arrepintió de haber amado: porque amar, aunque duela y aunque la muerte lo reclame, sigue siendo el acto más primitivo que existe.
Thoughts
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PermalinkEsa parte donde no se arrepintió aunque duela. Eso.
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PermalinkEl lobo aprendiendo que el amor no siempre salva, pero que aun así no se arrepintió: ahí está el peso. Me hizo pensar en todos esos actos que hacemos sin esperar cambiar nada, pero que son lo más puro que tenemos. Se ve que llegaste a esto escribiendo desde adentro.
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PermalinkEse punto donde el lobo entiende que fue más lento, que no hay salvación, me impactó. Porque la decisión sigue siendo correcta aunque no cambie nada. Amó, aunque no salvó. Eso es lo que aprendió.
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