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CAPÍTULO V: TIENES QUE SOLTAR

AEJOVENICH
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Qué fácil.

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Qué fácil.

Como si fuera una cuerda y simplemente bastara con abrir la mano.

Como si uno pudiera decidir:

“Hoy dejo de querer.”

“Hoy dejo de recordar.”

“Hoy ya no me importa.”

Pero yo no sé cómo se suelta a alguien.

¿Se empieza por su nombre?

¿Dejas de decirlo?

¿Dejas de buscarlo en las canciones?

¿Borras las fotografías?

¿Los mensajes?

¿Los lugares?

¿Se sueltan primero los domingos?

¿La costumbre de contarle las cosas?

¿Ese impulso absurdo de pensar: “Esto le habría gustado”?

¿Y qué haces con las cosas que todavía quieres contarle aunque ya no puedas?

Porque nadie habla de eso.

Nos enseñan a soltar personas como si fueran objetos.

Como si bastara con tirarlas fuera de nuestra vida para que también desaparecieran de nuestra cabeza.

Pero algunas personas se quedan incluso cuando se van.

Se quedan en una canción. En una calle. En una comida. En una fecha. En una palabra que aprendiste a decir con ellas.

Se quedan en la versión de ti que existía cuando estaban. Y entonces descubres algo todavía más difícil: no siempre extrañamos solamente a la persona que perdimos.

También extrañamos a quien éramos cuando la teníamos y eso complica todavía más las cosas.

Porque también se extrañan los futuros que inventamos. La casa que no tuvimos. El viaje que no hicimos. Los hijos que nunca llegaron.

Las conversaciones que nunca ocurrieron. Los cumpleaños que imaginamos. Las fotografías que nunca tomamos. La versión de nosotros que quizás habría funcionado si hubiéramos sabido querernos mejor.

Y dime:

¿cómo se suelta algo que nunca existió pero que durante mucho tiempo sentiste como si fuera real?

Quizás por eso algunas despedidas duran mucho más que la relación.

Porque no estás despidiendo solamente lo que fue. Estás despidiendo todo lo que pensabas que podía ser. Y eso también duele.

Pero vivimos en una época que tiene demasiada prisa por vernos bien.

“Ya tienes que soltar.”

“Ya pasó bastante tiempo.”

“Ya deberías estar mejor.”

“Ya tienes que seguir adelante.”

¿Quién decidió cuándo?

¿Por qué alguien que está mirando tu vida desde afuera cree saber cuánto debe durar algo que tú estás viviendo por dentro?

Así que no.

No me digas que tengo que soltar, que ya es hora, no me pongas una fecha para dejar de extrañar.

Déjame tardar, recordar. Déjame querer todavía un poco más.

Déjame tener días en los que parezca que estoy bien y otros en los que vuelva a echarte de menos.

Déjame equivocarme.

Déjame mirar atrás sin sentir que estoy retrocediendo.

Porque quizás soltar no significa olvidar.

Quizás tampoco significa dejar de amar.

Quizás significa dejar de pedirle al pasado que se convierta en presente.

Y eso puede tardar mucho.

Quizás un día pueda recordar sin querer volver.

Quizás pueda escuchar esa canción sin esperar que aparezcas.

Quizás pueda pasar por aquel lugar sin imaginar otra historia.

Quizás pueda pensar en ti y sentir cariño sin sentir que tengo que recuperarte.

Y entonces, tal vez, habré soltado.

Pero quiero que ese día sea mío.

No de mis amigos. No de mi familia. No de quien cree que ya debería estar bien.

Mío.

Porque sanar no debería ser una carrera y soltar tampoco.

No tienes que demostrar que ya no amas para demostrar que estás avanzando.

Puedes seguir adelante y todavía recordar.

Puedes construir algo nuevo sin negar lo que alguna vez significó algo.

Puedes cerrar una puerta sin fingir que nunca quisiste entrar.

Así que sí.

Algún día abriré la mano.

Pero quiero ser yo quien decida cuándo.

No porque alguien me haya dicho que ya es hora.

Sino porque un día me daré cuenta de que ya no estoy sosteniendo a una persona.

Estoy sosteniendo un recuerdo. Y un recuerdo no necesita que lo apriete para seguir existiendo.

Entonces abriré la mano.

No para borrar ni para negar. Tampoco para decir que ya no importó.

La abriré porque finalmente entendí que soltar no era dejar de amar. Era dejar de esperar que aquello que terminó volviera a empezar.

#aejovenich #frasesvacías #frases #amor #desamor #mivida

Thoughts

  • jpardo48

    Voy a defender un poco a los amigos del ya tienes que soltar. Casi siempre es gente que lleva meses sin saber qué decir y se agarra a la frase que tiene a mano, igual que uno se agarra a la canción. Torpe, sí, pero muchas veces es su forma de decir que quieren que vuelvas a la mesa.

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  • IreneCalvo

    Mira, apuesto a que la persona de este capítulo no se fue ayer, que ya pasó un tiempo largo y por eso las frases de alrededor se han vuelto más impacientes.

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  • GasparLeon

    Caramba, la frase ha cambiado de ropa con los años. En mi juventud a la gente se le decía que tenía que resignarse, y era la misma prisa de los de afuera con otra palabra. Así era, y así sigue siendo, pues: la fecha la pone siempre alguien que mira desde la vereda.

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  • perezmariela

    Nunca es fácil llegar y soltar a alguien el dolor qda

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  • versoenservilleta

    Oye, de toda la lista del principio me quedo con las cosas que todavía quieres contarle. Eso nadie lo suelta rápido, qué va.

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  • MarisolTorrijos

    Yo creo que no se decide cuando soltar, simplemente es algo que surge y cuando ocurre de manera natural sin forzarlo a veces ni nos damos cuenta de que ya hemos soltado, te das cuenta después. El cerebro no tiene un interruptor que nos permita desconectar los pensamientos que no deseamos en ese momento, simplemente sigue pensando aunque estemos ocupados, es muy difícil controlarlo.

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  • LauraLetras

    Qué capítulo para leerlo despacio. La parte de extrañar a quien uno era cuando esa persona estaba me dejó quieta un buen rato, porque ahí el duelo se vuelve también por una misma, por la que se fue con esa persona. Por eso los consejos rápidos fallan tanto, parce: le hablan a una sola de las dos tristezas. Y la mano que se abre al final sin apretar el recuerdo se queda conmigo como una forma más amable de despedirse.

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  • P3ns4mi3nto20

    Cuando uno ama a alguien, no puede eliminar el amor de un segundo a otro, no somos un computador con una papelera de reciclaje.

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  • Ovid

    La época que tiene demasiada prisa por vernos bien me hizo pensar en cómo contestamos a alguien triste por mensaje: un emoji, un ánimo, y a otra cosa. Apuesto a que muchos de los que siguen esta serie han mandado alguna vez ese ya pasará sin pensarlo, y aquí se van a reconocer del otro lado. Gracias por seguir con ella!

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  • NicolasBravo

    Bro, cinco capítulos y sigo al día, eso en mí no pasa nunca. Lo de los domingos lo entendí al toque.

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