"Es tan curioso cómo, a veces, por un minuto de placer somos capaces de arruinar tantas cosas; por un minuto de descuido, un momento donde olvidamos todo lo que hemos logrado, todo lo que hemos alcanzado, y somos capaces de tirarlo por la borda sin importar las consecuencias. Es realmente curioso, porque pienso constantemente: ¿por qué no pensamos en las consecuencias? O ¿por qué, si sabemos las consecuencias, aún así no nos detenemos? Arruinamos tantas partes de nuestras vidas siempre por un error mínimo que sabíamos que nos iba a costar una montaña de esfuerzos, pero aún así lo hicimos. Preferimos vivir el momento, preferimos gozar del minuto de placer, que sentarnos y tomar la regla para medir las consecuencias. Pero sigue siendo un tema curioso, al menos para mí, porque quiero creer que, en el fondo, nadie quiere arruinar su vida, nadie quiere destruir su familia, su propósito, su negocio, su matrimonio, su futuro entero. Entonces, ¿por qué? ¿Por qué lo hacemos?"