Hace mucho tiempo era frágil, ingenua, callada, dejaba que me pisotearan, esa fue mi época de invierno, que me helaba el alma y todo mi ser. Duró mucho tiempo recibí muchos golpes de la vida, era una flor marchita, que lloraba de agonía.
Pero hoy estoy despertando el fuego que habita en mi interior, con cada palpitar de mi corazón, me gustan los retos y no le temo a ellos. Estoy dispuesta a todo, por luchar por mis sueños, sin dar un paso atrás.
Cada dolor está despertando una nueva versión de mí: más aguerrida, valiente y capaz de llegar a la cima, demostrando así que los límites solo están en la mente, y uno es capaz de llegar más lejos de lo que piensa.
Cada golpe y cada obstáculo que la vida me dio, me hizo más fuerte e imparable, poco a poco despierta el fénix de sus cenizas, cual fulgor, resplandecerá como el sol, brillante y radiante.
Así como yo tú también puedes lograrlo ! no te rindas y confía en el proceso ! tu despertar está muy cerca de lo que te imaginas.