Bárbara se pasa la carta entera haciéndose la que ya entendió todo, que no es tonta, que lo vio venir, que no quiere explicaciones. Y al final se le olvida qué iba a escribir y le sale que lo extraña y que vuelva pronto, así nomás. Eso me pareció lo más cierto. Ya van cuatro cartas y nadie le escribe a quien le contesta: Alondra a Antonio, Esteban a ella, Max a Esteban y ahora Bárbara. Ándale, que alguien conteste.
Distorción IV
Pensamiento
Bárbara se pasa la carta entera haciéndose la que ya entendió todo, que no es tonta, que lo vio venir, que no quiere explicaciones. Y al final se le olvida qué iba a escribir y le sale que lo extraña y que vuelva pronto, así nomás. Eso me pareció lo más c
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Carta cuatro: Por Bárbara para Esteban
“Do you know you made me die” (The Cranberries - Animal Instinct)
Esteban, hay cosas que creo que sabes. Y Alondra sabe. Y yo también sé. Sabemos que hay algo mucho más profundo que simples verdades que no han salido a la luz. La amistad entre nosotros se sostuvo por un delicado equilibrio construido de silencios y roces por debajo de la mesa.
No soy tonta. O mejor dicho, no soy la persona que crees que soy. Es agotador, porque es difícil mirarte ver a Alondra a los ojos y ser testigo presencial de tu sacrificio hacia el patíbulo. Y es peor verla a ella, porque parece ciega ante el amor desbordado, no por maldad, ni desconocimiento, sino más bien por una increíble capacidad de ser la persona más despistada del mundo.
Lo sé porque me hablabas siempre de ella. La conozco a través de todos tus relatos. La invocábamos en medio de botellas de alcohol. Me gustaba escucharte mencionar sus defectos, aunque para ello debía soportar las virtudes de esa chica triste. Sin embargo, siempre tenías espacio para que yo te hablara sobre mis cuentos.
—Inventé un cuento de una estrella inalcanzable.
—¿En serio?
Entonces te dije:
“El arquero se convirtió en el mejor de su reino
Pero nunca pudo alcanzar
La estrella que más amaba”
Te quedaste mirando hacia el techo de tu cuarto de la pensión. Era muy tarde, demasiado tarde para salir, para huir, para arrancar. No tenía idea de dónde habían salido esas palabras; simplemente las escupí para ver si reaccionabas.
—Es bonito —dijiste.
—Dices eso de todo lo que escribo.
—Es que es bonito —repetiste a duras penas.
Me cargaba eso. Me cargaba que fueses tan considerado que ni siquiera quedaba opción para odiarte. Me cargaba estar en esa cuerda floja, donde sabía que la amabas a ella… pero no te era indiferente mi voz. Me arrastré, me levanté y me quedé cerca de tu cara.
—No es suficiente.
No dijiste nada. Y me quedé dormida sobre tu pecho. Al día siguiente, Alondra apareció en tu cuarto, y yo los dejé solos.
Esteban, te escribo esta carta desde que supe que te habías arrancado de nuestras vidas… o mejor dicho, de los ojos de Alondra. No tienes que darme explicaciones de por qué te esfumaste; realmente todo encajó en el momento en que ella apretó las manos debajo de su chaleco y su respiración casi se cortó.
¿Sabes qué te diré en esta breve carta? Nada que posiblemente no hayas sospechado con mis propios silencios. Nunca quise llegar a esos extremos con mis sentimientos, y creo que tú lo sabes mejor que nadie. Pero a veces el aburrimiento se traga mi alma, expresándose en cuentos idiotas y sentimientos más enfermos aún.
En estos momentos me gustaría ver la expresión de tu rostro. Tu cara tostada por el sol de la universidad, tu expresión taciturna, tu ceño fruncido tratando de no pensar en lo que trato de escribir. Realmente eres fascinante, intimidante y misterioso, a pesar de que tú crees ser un libro abierto, yo sé que no es así. No es que Alondra sea idiota como tú me dices, mientras abres otra botella de licor, sino que realmente tú eres demasiado bueno ocultando tu propio sentir.
¿Qué estaba por escribir?
Ah, por supuesto.
Te extraño. Vuelve pronto.
Bárbara.
Thoughts
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PermalinkChe, cada carta viene con su canción arriba, y la de Bárbara con The Cranberries es la que más muerde hasta ahora, posta.
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PermalinkEl arquero y su estrella dicen en esta carta lo que Bárbara no se anima a decirle a Esteban. El cuento «Amargo», de Whoism_, también lo narra quien escribe y mira el amor desde fuera.
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PermalinkBárbara se pasa la carta entera haciéndose la que ya entendió todo, que no es tonta, que lo vio venir, que no quiere explicaciones. Y al final se le olvida qué iba a escribir y le sale que lo extraña y que vuelva pronto, así nomás. Eso me pareció lo más cierto. Ya van cuatro cartas y nadie le escribe a quien le contesta: Alondra a Antonio, Esteban a ella, Max a Esteban y ahora Bárbara. Ándale, que alguien conteste.
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