Los gigantes nobles son reconocidos y aplaudidos en cada dominio de los Morigan al que van, su historia ya es conocida, pero solo una parte, poco se habla de como una sociedad que fue separada de sus progenitores pudo sobrevivir por su cuenta antes de que la mano diplomática de Artur los alzará hacia la grandeza militar del nuevo ejército Morigan.
Cuando un semi gigante nace podía sufrir distintos destinos incluso antes de tener la conciencia para comprender porque le hacían tales actos. La vida de estos híbridos podía terminar al ser apuñalados en el corazón o ahogados por los hombres comunes luego de que siendo solo bebés matarán a sus madres por el hecho de nacer por parto, o también podían ser devorados vivos o aplastados entre las manos de un gigante por un leve llanto, fueron pocos los casos en los que un semi gigante se salvo de la muerte, en casos aislados, fueron acogidos por sus familiares y criados en poblados poco densos, pero en la mayoría de los casos, los que se salvaron y fueron antepasados de los actuales gigantes nobles, son aquellos que terminaron en el valle de los desterrados siendo solo niños.
Cuando un gigante era considerado poco iracundo, incapaz de tomar vidas o se negaba a ello, los otros gigantes tomaban la decisión de acabar con su vida o desterrarlo, y una vez desterrado solo le quedaba ir al valle a esperar su solitaria muerte con otros gigantes amenazados de muerte. Fue en ese mismo valle en el que los gigantes arrojaban a sus hijos híbridos para que los desterrados se los comieran, pero lejos de comérselos, los solitarios gigantes después de considerarlo un largo tiempo, decidieron acoger a los niños rechazados y criarlos, formando una comunidad de ancianos gigantes que cuidaban de niños en desarrollo que los duplicaban en números y seguían llegando.
Con el pasar de los años, uno a uno los ancianos gigantes fueron cayendo, pero dejando tras de si un legado de semi gigantes que se cuidarían entre ellos y siempre recibirían con los brazos abiertos a los futuros niños rechazados por ambas razas, repartiendo la enseñanza de quienes una vez los recibieron como nuevo propósito de vida, llenando así de orgullo la memoria de quienes fueron sus padres y madres.