Es rara esa sensación de que alguien te encanta y, al mismo tiempo, saber que no puedes estar con esa persona.
Porque no siempre dejamos de querer a alguien cuando entendemos que no podemos tenerlo.
A veces el corazón sigue encontrando razones para acercarse mientras la realidad nos recuerda todas las razones por las que debemos mantener distancia.
Y ahí aparece una de las partes más difíciles de soltar:
aceptar que sentir algo por alguien no significa que ese sentimiento tenga que convertirse en una historia.
Puedes quererlo y saber que no funciona.
Puedes extrañarlo y decidir no buscarlo.
Puedes imaginar lo que habría sido y, aun así, aceptar lo que realmente fue.
Quizá madurar también consiste en entender que no todo lo que sentimos está destinado a quedarse.
Hay personas que nos encantan, que nos marcan, que incluso podrían haber sido importantes para nosotros…
y aun así, no son el lugar al que debemos regresar.
Porque a veces querer también significa saber cuándo dejar ir. 💜