Pasear por el Río
y caminar por la orilla
me alegraría el día,
pero tal vez tú
ocupada debes estar
y yo no te quiero molestar,
no te quiero incomodar
o un mal rato pasar.
Pero si tú dispuesta estás,
te quiero acompañar a ese paseo dar,
conocerte más a profundidad
y darme cuenta
de lo maravillosa que eres en realidad.
Así la paz puedo admirar
en tu mirar, tu caminar
o hasta en tu respirar.
Así yo sé
que la tranquilidad voy a encontrar,
pero no sé
si tú dispuesta estás
a ayudarme a encontrar
la verdadera felicidad.