La lista de lo que no vemos, las noches sin dormir, la enfermedad, cuidar a alguien, me hizo pensar en lo poco que sabemos de quien publica aqui. Uno llega a un texto y ve el resultado, nunca las veces que se empezo y se dejo. Apuesto a que esta serie tiene varias de esas detras. Gracias por seguir subiendo capitulos!
CAPÍTULO XI: EL QUE QUIERE PUEDE
Qué frase tan bonita.
En series
Topics
In groups
Pensamiento
La lista de lo que no vemos, las noches sin dormir, la enfermedad, cuidar a alguien, me hizo pensar en lo poco que sabemos de quien publica aqui. Uno llega a un texto y ve el resultado, nunca las veces que se empezo y se dejo. Apuesto a que esta serie tie
Contenido de la publicación
Qué frase tan bonita.
Sobre todo, para quien nunca tuvo que pedir permiso para intentarlo.
Para quien tuvo tiempo. Para quien tuvo apoyo.
Para quien pudo equivocarse sin que un solo error significara perderlo todo.
Para quien tuvo una segunda oportunidad cuando la primera salió mal.
No todos empezamos desde el mismo lugar.
Y fingir que sí es una de las formas más cómodas de no mirar las diferencias.
Hay quien corre con los zapatos nuevos. Hay quien corre descalzo. Hay quien corre sin haber comido.
Hay quien carga a alguien en brazos.
Hay quien tiene una carretera despejada. Y hay quien empieza subiendo una montaña.
Hay quien sabe exactamente hacia dónde va. Y hay quien lleva años intentando descubrir siquiera dónde quiere llegar.
Pero desde afuera todo parece sencillo.
“Solo tienes que quererlo”.
“Échale ganas”.
“Si realmente quisieras, ya lo habrías conseguido”.
Qué fácil es decirlo cuando no estás cargando la historia completa de la otra persona.
Porque nosotros solo vemos el resultado.
Vemos al que llegó y pensamos:
“Quiso más”.
Vemos al que no llegó y pensamos:
“No quiso suficiente”.
Pero no vemos las noches que pasó sin dormir. Las veces que lo intentó y nadie lo supo.
Las oportunidades que no tuvo. El miedo. La falta de dinero. La enfermedad.
La responsabilidad de cuidar a alguien. El lugar del que tuvo que escapar. Las veces que comenzó desde cero.
No vemos todo eso.
Y aun así nos sentimos con derecho a explicar su fracaso.
La voluntad importa. El esfuerzo importa. La disciplina importa.
Pero no son magia.
No convierten una montaña en una escalera.
No hacen desaparecer las circunstancias.
No garantizan resultados.
Puedes querer algo con toda tu alma y aun así no conseguirlo.
Y esa es una verdad que incomoda.
Porque nos gusta pensar que el mundo funciona como una fórmula sencilla: esfuerzo + deseo = éxito.
Así podemos creer que tenemos control sobre todo.
Si me esfuerzo, lo conseguiré. Si no lo consigo, es porque no me esforcé.
Y entonces el fracaso parece tener una explicación.
Pero la vida no siempre funciona así.
Hay personas que hacen todo bien y pierden.
Hay personas que hacen poco y tienen suerte.
Hay personas que reciben oportunidades que nunca pidieron. Y otras que llevan años pidiendo una sola.
Eso no significa que el esfuerzo no importe.
Significa que el esfuerzo no es la única variable.
Y quizás deberíamos dejar de utilizar la historia de quien lo logró como una acusación contra quien todavía está intentando.
Porque decirle a alguien:
“Si no lo lograste es porque no quisiste suficiente” es una manera elegante de culpar al que perdió.
Les quita importancia a las circunstancias.
Le quita valor al esfuerzo que sí hizo.
Y además añade una segunda herida:
hacerle creer que su dolor demuestra que no fue suficiente.
Pero quizás sí lo fue.
Quizás diste todo lo que tenías.
Y quizás lo que tenías era poco.
Eso no hace pequeño tu esfuerzo. Lo hace todavía más difícil.
A veces quisiste. Muchísimo. Y aun así no pudiste. Y eso no convierte tu esfuerzo en fracaso.
Porque hay una diferencia entre no querer y no poder.
Una diferencia enorme.
Y no siempre tenemos derecho a decidir desde afuera cuál de las dos estaba viviendo alguien.
Quizás había una montaña demasiado alta. No tenías las herramientas. Quizás necesitabas ayuda y nadie llegó.
Quizás necesitabas tiempo.
Quizás necesitabas descansar antes de volver a intentarlo.
Quizás simplemente no era tu momento.
Y quizás mañana aprendas a subirla.
Pero también puede pasar que no la subas. Y eso no convierte tu vida en un fracaso.
Porque nuestra vida no debería reducirse a las cosas que conseguimos.
No somos menos por no haber llegado al lugar que imaginamos. No todo sueño cumplido es una victoria. No todo sueño perdido es una derrota.
A veces ganar es haberlo intentado cuando nadie apostaba por ti.
A veces ganar es haberlo intentado y descubrir que aquello ya no era lo que querías.
Y a veces simplemente seguir aquí, seguir buscando, seguir aprendiendo qué hacer con lo que tienes, ya es suficiente.
No quiero decirte que dejes de intentarlo.
Al contrario.
Quiero quitarte una culpa innecesaria:
la culpa de pensar que si no pudiste entonces no quisiste.
Porque no.
Puedes querer muchísimo y necesitar ayuda. Puedes esforzarte y necesitar descanso.
Puedes hacer todo lo posible y aun así perder.
Y puedes perder sin ser un perdedor.
Tal vez deberíamos cambiar la frase.
No:
“El que quiere, puede”.
Quizás:
“El que quiere, lo intenta. Y a veces puede. Y a veces necesita ayuda. Y a veces tiene que volver a empezar. Y a veces, a pesar de todo, no lo consigue”.
Y eso también es parte de estar vivo.
Porque no todo lo que no alcanzaste demuestra que quisiste poco.
A veces simplemente la montaña era demasiado alta.
Y si mañana decides volver a intentarlo, que sea porque quieres subirla. No porque alguien te convenció de que no haber llegado significa que no hiciste suficiente.
Porque quizás no llegaste.
Pero eso no significa que no hayas luchado por llegar.
#aejovenich #frasesvacías #frases #amorydesamor #historiasdevida
Thoughts
-
PermalinkLa fórmula de esfuerzo más deseo igual a éxito tiene otro lío: se escribe como suma y la vida se comporta más como multiplicación. Si uno de los factores es casi cero, el tiempo o la plata, por más que el otro crezca el resultado apenas se mueve. Por eso desde afuera el que tenía todo a favor parece el que quiso más.
-
PermalinkCoincido en casi todo, pero me quedo con una parte de la frase que el capítulo tira entera. Dicha a otro, desde afuera, es lo que describís: una manera de culpar al que perdió. Dicha a uno mismo, a las tres de la mañana, a veces es lo único que te hace levantarte a probar una vez más. El problema capaz está en quién la pronuncia y sobre quién. Mirá, hay gente que se sostiene con esa frase aunque no sea verdad del todo, y sacársela también cuesta algo.
-
PermalinkLa lista de lo que no vemos, las noches sin dormir, la enfermedad, cuidar a alguien, me hizo pensar en lo poco que sabemos de quien publica aqui. Uno llega a un texto y ve el resultado, nunca las veces que se empezo y se dejo. Apuesto a que esta serie tiene varias de esas detras. Gracias por seguir subiendo capitulos!
-
PermalinkLo de quien corre cargando a alguien en brazos se me quedó pegado toda la mañana. Después del de ayer, este me gustó todavía más 🙂
Related posts
-
CAPÍTULO XIII: DESPUÉS DE LA TORMENTA SALE EL SOL
A veces sí. A veces no. A veces la tormenta dura mucho más de lo que alguien te prometió.
-
CAPÍTULO XII: LA FAMILIA ES LA FAMILIA
Como si la sangre fuera una disculpa o compartir apellido fuera un permiso para herir. Como si haber nacido en la misma casa significara que debemos aguantarlo todo.
-
CAPÍTULO II: EL TIEMPO LO CURA TODO
Eso dicen.
-
CAPÍTULO I: TODO PASA POR ALGO
No.
-
CAPÍTULO XIV: LA VIDA SIGUE
Sí. Ese es precisamente el problema.
-
CAPÍTULO XV: NO ES PARA TANTO
Lo dices porque no sabes qué decir. Porque mi dolor te incomoda y no sabes qué hacer frente a alguien que está sufriendo. Entonces buscas una frase que cierre rápidamente la conversación, una de…
-
Capítulo IV: La Vela número sesenta y nueve
Habían pasado trescientos noventa y dos días desde que el pulso de su madre se apagó en esa fría habitación de hospital, y Jano todavía se despertaba cada día a las cuatro de la mañana. Quizás esa…
-
Capítulo VI: Cuaderno cuadriculado
El cuaderno era de los baratos, de espirales y hojas cuadriculadas. El tipo de cuaderno que un niño llevaría a la escuela para la clase de matemáticas.