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Capítulo 47: recuperación (2)

NicolasPeanl
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Observo el cronómetro suspendido frente a mí.

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Observo el cronómetro suspendido frente a mí.

[Tiempo restante para la apertura del piso 3]
[2 meses, 21 días]

Todavía tenemos tiempo.

No demasiado, pero suficiente para prepararnos.

Casi todos los miembros del grupo ya se recuperaron de las heridas sufridas durante el combate contra Avarn. Las estadísticas elevadas transformaron daños que antes habrían requerido meses de rehabilitación en molestias temporales.

Las costillas de Kwon soldaron.

El brazo de Mujin volvió a moverse con normalidad.

Hejin recuperó su reserva mágica.

Doyun ya puede tensar el arco sin que la herida del costado se abra.

Incluso mi hombro dejó de molestarme.

Seolhwa es la única que continúa bajo observación.

El ala de Avarn le atravesó el abdomen, dañando músculos y varios órganos antes de que Jiwon consiguiera estabilizarla. Aun con sus nuevas estadísticas, no es una herida que pueda desaparecer en unos días.

Sin embargo, se recupera a una velocidad que deja a los médicos boquiabiertos.

La llevaron a un centro especializado, donde le realizan estudios diarios. Análisis de sangre, escaneos de tejidos, pruebas musculares y mediciones de regeneración celular.

Según ellos, todo es «por el avance de la ciencia».

Seolhwa no se opone.

Nadie en el grupo lo considera algo malo mientras respeten sus límites y no intenten retenerla.

Tal vez consigan desarrollar tratamientos nuevos.

Tal vez toda esta desgracia produzca al menos algo capaz de salvar vidas normales.

Yo también cumplo mi promesa.

Más o menos.

Ceso temporalmente las operaciones directas contra el culto. No persigo sospechosos, no ingreso en instalaciones y no desmantelo altares por mi cuenta.

Me limito a leer los informes.

Jang considera que eso sigue siendo trabajo.

Yo considero que estoy sentado.

Hasta el momento no llegamos a un acuerdo.

Cortamos varias raíces importantes de los Adoradores del Fin. Las células más grandes de Corea fueron destruidas o abandonaron sus instalaciones. Los documentos incautados permitieron bloquear cuentas, detener traficantes y localizar rutas utilizadas para mover armas y personas.

Pero todavía quedan ratas sueltas.

Algunas huyeron a otros países.

Otras ya estaban instaladas allí desde mucho antes de nuestra intervención.

Europa oriental.

El sudeste asiático.

África del norte.

Sudamérica.

Grupos aislados que utilizan símbolos distintos, nombres distintos y plegarias dirigidas a entidades que ni siquiera recuerdo con claridad.

Frente a mí tengo varias fotografías.

Ancianos.

Templos.

Edificios abandonados.

Símbolos trazados sobre paredes o cuerpos.

Una de las imágenes me recuerda a alguien que conocí en el futuro.

No recuerdo a qué dios servía.

Tampoco importa demasiado.

Recuerdo la cantidad de muertes que ocasionó.

Eso es suficiente para no ignorarlo.

-Capitán.

La voz de Kwon llega desde el otro extremo de la sala.

No levanto la mirada.

-¿Qué?

-¿Puede hacer menos ruido con los papeles?

Alzo lentamente los ojos.

Está tirado frente al televisor, ocupando casi todo el sillón. Tiene una manta sobre las piernas, una bolsa de bocadillos apoyada sobre el pecho y el control remoto en una mano.

-Estoy pasando páginas.

-Exacto. Es un sonido muy agresivo.

-Podrías ir a tu habitación.

-La televisión de mi habitación es más pequeña.

-Qué tragedia.

-Me alegra que comprenda mi sufrimiento.

Regreso al informe.

Desde el suelo, Hejin se encuentra rodeada de cuadernos, cables y pequeñas placas mágicas recuperadas del santuario. No parece estar descansando, aunque insiste en que analizar objetos sentada cuenta como reposo.

Doyun limpia su arco junto a la ventana.

Mujin realiza ejercicios de movilidad con el brazo recuperado.

Eunbyeol lee un periódico y anota algo en los márgenes.

Jiwon no está en la casa. Fue al centro médico para revisar personalmente el estado de Seolhwa y asegurarse de que los médicos no intenten hacerle veinte estudios innecesarios el mismo día.

La residencia está tranquila.

Hasta que Kwon aumenta el volumen del televisor.

-Miren esto -dice.

La presentadora aparece frente a un mapa mundial lleno de marcas rojas y amarillas.

Detrás de ella, un título ocupa la parte inferior de la pantalla.

CRISIS INTERNACIONAL POR LA SEGUNDA PLANTA

-Han transcurrido más de cinco semanas desde que Corea del Sur se convirtió en el primer país en superar el segundo piso de la Torre -informa la mujer-. Aunque la victoria redujo parcialmente la dificultad global del escenario, decenas de expediciones continúan registrando bajas severas.

Kwon mete otro bocadillo en su boca.

-"Bajas severas" suena mejor que "todos muertos".

-Es televisión -dice Eunbyeol sin levantar la mirada del periódico-. Necesitan que la gente pueda seguir comiendo mientras escucha.

La imagen cambia.

Aparece un grupo de cazadores norteamericanos descendiendo de un transporte militar. Llevan uniformes negros con el emblema de STARS en el pecho.

Algunos caminan por sí mismos.

Otros son trasladados en camillas.

-Estados Unidos confirmó esta mañana que su tercer equipo de incursión consiguió regresar del segundo piso -continúa la presentadora-. De los treinta integrantes que ingresaron, once sobrevivieron. El gobierno estadounidense se negó a revelar la calificación obtenida, pero declaró que la operación fue un éxito estratégico.

-Once de treinta -murmura Doyun.

Deja de limpiar el arco.

-Y lo llaman éxito.

-Porque regresó alguien -respondo.

En el futuro, muchas naciones celebran victorias con una tasa de supervivencia todavía menor.

Ellos aún no lo saben.

En la pantalla aparece un general estadounidense frente a varios micrófonos.

-Corea del Sur continúa ocultando información crucial para la supervivencia de la comunidad internacional -declara-. El conocimiento sobre la Torre no debe pertenecer a un solo país ni a un solo individuo.

Kwon se incorpora un poco.

-Ahí viene la parte donde nos culpan.

La transmisión muestra fragmentos de una conferencia diplomática. Delegados discuten detrás de mesas adornadas con banderas.

-Representantes estadounidenses solicitaron nuevamente acceso directo a Kim Cheonro y a los integrantes del primer equipo coreano -explica la presentadora-. La administración presidencial rechazó la petición, argumentando que los escenarios de la Torre cambian según los participantes y que no existe una estrategia universal.

-Una respuesta correcta -dice Eunbyeol.

-Y una que no van a aceptar -agrego.

La imagen cambia otra vez.

Ahora aparece un funcionario chino.

-La República Popular China no permitirá que una nación pequeña monopolice información capaz de decidir el destino de la humanidad -declara con rigidez-. Cualquier intento de utilizar la Torre como ventaja política será considerado un acto hostil.

Mujin deja de mover el brazo.

-¿Están amenazando a Corea?

-Todavía no -dice Eunbyeol.

Cierra el periódico.

-Están preparando el argumento para hacerlo después.

-¿Después de qué?

Señala la televisión.

-Después de que fracasen otra vez.

La presentadora informa que China realizó cuatro incursiones a la segunda planta. Los primeros tres grupos no regresaron. Del cuarto, solo sobrevivieron siete cazadores, pero no consiguieron completar el escenario.

El gobierno chino impuso control militar sobre todos los despertados registrados y prohibió que abandonen el país sin autorización.

-Están reteniendo a los cazadores -dice Hejin.

-Los consideran recursos estratégicos -respondo.

-Son personas.

-Para el gobierno también son ambas cosas.

Hejin hace una mueca, pero no discute.

En la pantalla aparece una protesta frente a una embajada coreana. Manifestantes sostienen carteles exigiendo que Corea comparta toda la información reunida en los pisos uno y dos.

Otros carteles tienen mi rostro impreso.

Algunos dicen:

SALVADOR DE LA HUMANIDAD

Otros:

COBARDE EGOÍSTA

Kwon apunta con el control remoto.

-Le salió bastante bien esa foto.

-Cambiá de canal.

-No. Esto es importante.

-Hace un momento te quejabas del ruido de las páginas.

-Porque estaba intentando ver cómo lo insulta la comunidad internacional.

La transmisión continúa.

Japón cerró temporalmente el registro de equipos independientes después de perder dos grupos completos.

Rusia asegura estar cerca de superar el piso, aunque se niega a publicar cifras de bajas.

Varios países europeos intentan formar una expedición conjunta, pero no consiguen ponerse de acuerdo sobre quién tendrá el mando ni a qué nación se adjudicará la victoria.

Una coalición de países más pequeños exige que cualquier recompensa mundial obtenida por un equipo nacional sea compartida mediante una organización internacional.

Estados Unidos propone crear un consejo global de despertados.

China rechaza el plan porque estaría dirigido desde territorio estadounidense.

Corea se niega a entregar el control de sus cazadores.

Todos hablan de cooperación.

Nadie quiere ceder poder.

-Parece que se van a matar entre ellos antes de que lo haga la Torre -dice Doyun.

-Es posible -respondo.

Mujin frunce el ceño.

-¿Podrían intentar venir por nosotros?

-Ya lo están intentando -dice Eunbyeol.

Señala otro titular que aparece en la pantalla.

AUMENTAN LAS OFERTAS MILLONARIAS A CAZADORES EXTRANJEROS

Empresas privadas, gobiernos y organizaciones militares ofrecen dinero, ciudadanía, protección familiar y propiedades a cambio de que los despertados cambien de país.

Algunos ya aceptaron.

Otros desaparecieron después de rechazar las ofertas.

-Tres cazadores coreanos recibieron propuestas esta semana -dice Eunbyeol-. Uno informó a la Asociación. Los otros dos no.

-¿Los conocés? -pregunta Mujin.

-No personalmente.

-¿Y nosotros? -pregunta Kwon-. ¿Cuánto creen que valemos?

-No empieces -dice Hejin.

-Es curiosidad económica.

-Ya rechazaste dos ofertas -le recuerda Eunbyeol.

Kwon parpadea.

-¿Cómo sabés eso?

-Porque sos terrible ocultando cosas.

-No pensaba aceptarlas.

-Una incluía una isla.

-Solo quería saber si la isla venía con personal.

Lo miro.

-Kwon.

-Era una pregunta administrativa.

-La próxima vez que respondas a uno de esos mensajes, le entrego tu teléfono a Jang.

Kwon coloca el control remoto sobre el pecho.

-Eso viola mis derechos.

-Todavía conservás demasiados.

La presentadora adopta una expresión más grave.

-La tensión aumenta a medida que se acerca el límite establecido por la Torre. Las naciones que no consigan superar el segundo piso dentro del plazo restante podrían enfrentar consecuencias todavía desconocidas.

En la pantalla aparece otro cronómetro.

No es el del tercer piso.

Es el plazo mundial concedido después de nuestra victoria.

Queda menos de la mitad.

-¿Qué creés que pasará cuando termine? -pregunta Hejin.

Todos me miran.

No respondo de inmediato.

La Torre puede castigar de muchas maneras.

Aumento de dificultad.

Aparición de grietas.

Pérdida de protección territorial.

Liberación de monstruos.

En mi vida anterior, los países nunca avanzaron de forma ordenada. Los recuerdos de aquellos primeros años se mezclan con guerras, evacuaciones y anuncios del sistema.

-Nada bueno -digo.

Kwon se deja caer nuevamente sobre el sillón.

-Qué alivio. Por un momento pensé que iba a decir algo preocupante.

-Las naciones que ya superaron el piso podrían quedar protegidas -continúo-. Las demás probablemente sufrirán una penalización.

-¿Qué clase de penalización? -pregunta Mujin.

-No lo sé con certeza.

Eunbyeol me observa durante un instante.

Sabe que no estoy diciendo todo.

Pero no insiste delante de los demás.

-Entonces los países están desesperados -dice Doyun.

-Sí.

-Y nos culpan porque fuimos los primeros.

-También.

-Aunque nuestra victoria redujo la dificultad para ellos.

-La gente no agradece que le faciliten un camino si todavía no consigue cruzarlo.

En la televisión muestran imágenes de las puertas de la Torre en diferentes países.

Familias esperando noticias.

Soldados rodeando las entradas.

Equipos despidiéndose antes de ingresar.

Paredes cubiertas con fotografías de desaparecidos.

Por primera vez, Kwon deja de comer.

La bolsa permanece quieta sobre su pecho.

-Capitán -dice después de unos segundos-. ¿De verdad no existe una forma de ayudarlos?

No hay humor en su voz.

-Podemos compartir información general -respondo-. Funcionamiento de los espectros. Riesgos de los santuarios. Métodos para conservar la luz. Errores que deben evitar.

-¿Entonces por qué no lo hacemos?

Eunbyeol contesta antes que yo.

-Porque no sabemos quién recibe la información.

Kwon la mira.

-Son países, no cultos.

-Los cultos están infiltrados en países -dice Hejin-. Y Avarn estaba conectado con la nigromancia del segundo piso.

La sala queda en silencio.

Esa es la parte que más me preocupa.

La información sobre la Torre puede salvar vidas.

También puede enseñar a los Adoradores del Fin cómo reproducir rituales, invocar criaturas o convertir escenarios en armas.

No puedo entregar todo indiscriminadamente.

Pero tampoco puedo observar cómo mueren miles por falta de conocimiento.

-Prepararemos un informe limitado -digo.

Eunbyeol levanta la cabeza.

-¿Qué incluirá?

-Todo aquello que ayude a sobrevivir sin revelar recompensas, habilidades individuales ni estructuras que puedan utilizarse en rituales.

Hejin asiente lentamente.

-Yo puedo revisar la parte mágica.

-Doyun y Kwon describirán el hotel y los patrones de infiltración.

Kwon señala sus vendas ya retiradas.

-Pensé que seguíamos descansando.

-Estás mirando televisión.

-Con mucho esfuerzo.

-Entonces podés hablar mientras lo hacés.

-Esto empieza a sentirse como trabajo.

-Es porque lo es.

Mujin se sienta frente a la mesa.

-Yo puedo revisar la parte defensiva.

-Jiwon agregará protocolos médicos cuando regrese.

Eunbyeol ya abrió su libreta.

-También necesitamos separar lo que pertenece a nuestro piso de aquello que podría variar.

-Exacto.

Kwon observa cómo todos empiezan a organizarse.

Después suspira y apaga la televisión.

-Ahí se fue mi descanso.

-Nadie te obligó a preguntar cómo ayudar -dice Doyun.

-Cometí un error emocional.

El teléfono de Eunbyeol vibra.

Mira la pantalla.

-Es Seolhwa.

Activa la videollamada y coloca el dispositivo en medio de la mesa.

Seolhwa aparece acostada en una cama de hospital. Lleva ropa blanca, el cabello recogido y una expresión de paciencia agotada.

-¿Cómo estás? -pregunta Hejin.

-Bien.

Desde fuera de la cámara, una voz médica la contradice:

-No está autorizada a decir que está bien hasta que terminemos los resultados.

Seolhwa cierra los ojos.

-Estoy rodeada de personas molestas.

Jiwon aparece detrás de ella.

-Porque intentaste levantarte para hacer ejercicios.

-Solo quería caminar.

-Intentaste hacer sentadillas.

-Necesito saber si el abdomen soporta tensión.

-Para eso existen los estudios.

Kwon sonríe.

-La extrañábamos, señora.

-Yo no -dice Jiwon.

-No le hablaba a usted.

Jiwon se acerca a la cámara.

-¿Qué están haciendo todos alrededor de la mesa?

Nadie responde.

Su mirada se estrecha.

-Kim Cheonro.

-Estamos descansando.

-Veo informes.

-Kwon estaba mirando televisión.

-Eso no explica los cuadernos.

Eunbyeol interviene.

-Vamos a preparar información para ayudar a otros países a superar el segundo piso.

Jiwon observa la pantalla durante unos segundos.

Su expresión pierde parte de la severidad.

-Eso puede esperar hasta mañana.

-Falta cada vez menos tiempo -digo.

-Y sus cuerpos todavía se están recuperando.

-Ya casi estamos curados.

-"Casi" no significa "completamente".

Kwon levanta una mano.

-Estoy de acuerdo con la sanadora.

Todos lo miramos.

-¿Qué? -pregunta-. Quiero volver a la televisión.

Seolhwa sonríe desde la cama.

Es un gesto pequeño, pero sincero.

-Prepárenlo mañana -dice-. Hoy descansen.

-Vos tampoco deberías dar órdenes desde un hospital -respondo.

-Entonces tómelo como una sugerencia.

Jiwon cruza los brazos detrás de ella.

-No es una sugerencia.

Cierro lentamente la carpeta.

Eunbyeol hace lo mismo.

Mujin aparta sus notas.

Hejin desconecta las placas mágicas.

Kwon vuelve a encender el televisor con una expresión triunfal.

-La medicina ha salvado mi día.

Jiwon lo señala desde la pantalla.

-Y usted deje de comer eso. Necesita alimentos de verdad.

Kwon mira la bolsa.

Después la esconde debajo de la manta.

-No sé de qué habla.

La llamada continúa mientras la televisión muestra nuevas protestas, nuevas declaraciones y nuevos equipos preparándose para ingresar.

El mundo avanza con nosotros o sin nosotros.

Algunos países conseguirán superar el piso.

Otros no.

Las alianzas creadas hoy podrían convertirse en guerras mañana. Los despertados ya no son solo combatientes. Son recursos, símbolos políticos y armas que todas las naciones desean controlar.

Miro nuevamente el cronómetro.

[2 meses, 21 días]

La paz dentro de esta casa resulta extraña frente al caos de la pantalla.

Kwon discute con Jiwon sobre su alimentación.

Hejin intenta explicarle a Seolhwa un detalle de los sellos de Avarn hasta que la médica le prohíbe hablar de trabajo.

Mujin cambia el canal cuando aparecen comentaristas insultando a Corea.

Doyun se ríe cuando Kwon intenta recuperar el control remoto.

Eunbyeol observa las noticias en silencio, memorizando cada movimiento entre países.

Yo simplemente los miro.

Podría levantarme.

Volver a los informes.

Buscar otra célula del culto.

Preparar el tercer piso.

Pero prometí descansar.

Y por unas horas, al menos, decido cumplirlo.

Todavía quedan dos meses y veintiún días.

Tiempo suficiente para que el mundo se prepare.

O para que se destruya intentando hacerlo.


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