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Capítulo 2: "Peligro"

CaPitta188
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El miedo a lo desconocido puede resultar paralizador, y depende de estos cachorros tomar la decisión de si explorarlo o quedarse en su lugar. El instinto es una fuerza muy poderosa que suele…

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Ovid

El valle de huesos con el buitre dando vueltas por encima me hizo pensar en esas veces en que el peligro ya está decidido y los de abajo todavía andan jugando y riéndose. Apuesto a que Zazu llega tarde por algo de la historia y no por torpeza suya. Gracia

El valle de huesos con el buitre dando vueltas por encima me hizo pensar en esas veces en que el peligro ya está decidido y los de abajo todavía andan jugando y riéndose. Apuesto a que Zazu llega tarde por algo de la historia y no por torpeza suya. Gracias por seguir subiendo la serie!

Contenido de la publicación

El miedo a lo desconocido puede resultar paralizador, y depende de estos cachorros tomar la decisión de si explorarlo o quedarse en su lugar. El instinto es una fuerza muy poderosa que suele funcionar, a veces...

Chacka, con un tono sorprendido, dice:
—¡Wow! Miren eso...

Shani, con una mirada fija y pensativa, responde:
—Las lejanías.
—¿Qué? ¿De qué hablas? —exclama Nama.
—Mamá una vez nos habló de estas tierras. Nos dijo que jamás entráramos en ellas —responde Shani, con tono de preocupación.
Con un tono de indignación, Chacka responde:
—Sí, pero nunca nos habló que hay dentro.

Luego de un momento de silencio entre los hermanos, Chacka vuelve a hablar, más confiado:
—No creo que sea nada importante.

—No lo sé, Chacka. Si mamá no quiere que nos acerquemos a esas tierras, debe ser por algo importante —exclama Shani, preocupada.
—¡Oh, por favor! No nos pasará nada. Ni siquiera debe de haber algo con vida allí dentro —responde Chacka, con una voz confiada y suspirante.
Nama, dudando, agrega:
—Mmm, puede que tengas razón.

De esa manera, los tres cachorros ingresaron cautelosamente a las lejanías. Chacka era el primero que iba al frente con confianza, pero a la vez cuidadosamente observando todo a su alrededor. A medida que entraban a las lejanías, cada vez el brillo del sol se iba apagando y la vegetación se secaba.

Mientras se dirigían adelante, observando todo el ambiente, Shani, con un tono de miedo, rompe el silencio:
—Este lugar es tenebroso.
—Cuidado, Shani, el monstruo se alimenta del miedo —responde Chacka, burlándose.
—¡Suficiente, Chacka! No es gracioso —exclama Shani, enojada.
—¡Oh, vamos! Solo bromeo. ¿Acaso no tienes sentido del humor? —dice Chacka, soltando una risita.
—Pues no. Yo soy seria, que es lo que debería tener un rey. Deberías aprender de mí —responde Shani, con la cabeza y mirada altas, demostrando orgullo por sí misma.
—Por eso yo salí mayor y tú, menor —responde Chacka, con indiferencia.

Antes de que Shani pueda responder, cerca de ambos un gran géiser explota, haciendo un ruido fuerte, lo que asusta a Shani, provocando que se dirija detrás de Chacka.
Chacka, con una mirada y tono arrogante hacia su hermana, dice:
—Jeje, ¿Ves? Por eso yo algún día seré rey, yo no tengo miedo.
Shani solo responde con una mirada baja y triste.

Mientras Chacka y Shani hablaban, no se percataron de que Nama no estaba con ellos, hasta que un grito los hizo mirar al frente. Nama se encontraba más adelante y, con una voz alta mientras observaba lo que había encontrado, dijo:
—¡Oigan! ¡Vengan!

Chacka y Shani se apresuraron a ir donde estaba Nama. Cuando llegaron, Nama les prohibió el paso.
—¿A dónde creen que van? —preguntó Nama, con un tono arrogante y burlón.
—¡Ja, ja! Qué graciosa eres -respondió Chacka, sarcásticamente, sin hacer caso a su hermana.

Chacka intentó pasar al lado de Nama para ver al frente, pero ella volvió a impedirle el paso.
-No te dejaré pasar tan fácilmente. Es triste saber que mis dos hermanitos no se dieron cuenta de que no estaba con ellos. ¿Y si me pasaba algo? Ni cuenta se hubieran dado -reclama Nama, haciéndose la víctima y burlonamente.
—¡Oh, por favor, Nama! ¿Qué te puede pasar a ti? ¿Quebrarte una uña? Jeje —responde Chacka, riéndose de su hermana, mientras le hace una seña a Shani para que pase al frente.
—No te hagas el listo, hermanito. Conozco todos tus trucos y no van a poder pasar sobre mí —dice Nama, con un tono orgulloso.

Shani, haciendo caso a la seña de su hermano, intenta saltar al frente para evitar a su hermana, pero Nama es más rápida y la empuja al suelo. Con esa distracción de ella, Chacka comienza a correr al frente, pero Nama toma su cola, lanzándolo hacia atrás. Los tres cachorros comenzaron a jugar entre ellos, riendo a carcajadas mientras Chacka y Shani intentaban pasar al frente, donde estaba Nama.
—¡Ja, ja! Les dije que no van a poder pasar sobre mí. ¡Soy más rápida y pued...!

De repente, Nama es interrumpida por Shani, quien la empuja hacia atrás y ambas ruedan colina abajo. Mientras Nama y Shani se reían, Chacka, observando toda la situación, comenzó a bajar hacia donde estaban sus hermanas.
—¡Nada mal, hermanita menor! —exclama Chacka hacia Shani, orgullosamente.
—No sean tontos. Si llegaron hasta aquí es porque yo lo permití —exclama Nama, orgullosa de sí misma.

Una vez que los tres ya estaban en el lugar que Nama había encontrado, observaron su alrededor y quedaron atónitos.
Era un gran valle lleno de huesos y cráneos, totalmente seco, vacío y sin luz solar. Los hermanos quedaron en silencio, absoluto silencio, mientras observaban todo el lugar. Chacka demostraba un tono sorprendido, pues, siendo aventurero, le encantaban estas cosas. Nama solo demostraba indiferencia, observando el lugar a detalle. En cambio, Shani tenía mucho miedo del lugar y mostraba preocupación a cada rato por lo desconocido.
Frente a ellos, había un gran cráneo y huesos que se destacaban del resto.

Shani rompe el silencio diciendo:
—¿Qué creen que habrá sido este lugar?

—Un cementerio, solo eso. Les dije que aquí no hay vida —responde Chacka, muy confiado.

—Entonces, ¿por qué mamá no nos dijo simplemente eso? —agrega Nama, dudando.

—Por un lado, mucho mejor. Así lo exploramos —responde Chacka, feliz.

Mientras Chacka y Nama hablaban entre ellos, Shani vio en el cielo a un buitre que pasó volando.

Shani, dudando y con miedo mientras observa el cielo, dice:
—No lo sé, chicos. ¿Y si no es solamente un cementerio?

—¡Oh, vamos, Shani! En algún momento debes comprender el concepto de d-i-v-e-r-s-i-ó-n —agrega Chacka, deletreando la última palabra.

Hasta que, de repente, dentro del gran cráneo, se escucharon varias risas tenebrosas. Los tres hermanos se asustaron y observaron, de lejos, el lugar de donde procedía el sonido.

—¿No dijiste que el lugar estaba vacío? —susurra Nama a Chacka, sin dejar de mirar al cráneo.

Del gran cráneo comenzaron a salir tres hienas feroces y hambrientas.

Una de las hienas, saboreándose la boca y mostrando los dientes, dice:
—Vaya, vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? Tres pequeños cachorros perdidos.

Chacka da un paso al frente, cubriendo a sus hermanas detrás de él, y con una mirada más seria dice:
—No estamos perdidos, de hecho, ya nos íbamos.

Otra de las hienas, rodeando a los cachorros y olfateándolos, dice con una voz más desesperada:
—¿Ya se van? ¿Tan pronto? Aún debemos... cenar.

Los tres cachorros quisieron adelantarse, pero las hienas los rodearon.
—Es de muy mala educación irse de esa manera —dice otra de las hienas, sarcásticamente.

—¿Qué parte quieres? Yo la pata —decía una hiena hambrienta.

—Yo la costilla... o no, no, no... prefiero el lomo —respondía otra hiena, riendo.

Mientras las hienas hablaban entre sí, Chacka miró a sus hermanas y, susurrando, les dijo:
—Síganme.

Los cachorros se alejaron un poco de las hienas, pero Shani se tropezó con un hueso, alertando a las carroñeras, por lo que Chacka gritó:
—¡CORRAN!

Los hermanos comenzaron a correr y la hiena líder gritó:
—¡A por ellos! ¡No dejen que escapen!

Mientras los cachorros corrían en medio de un campo de huesos, las hienas iban detrás de ellos, más feroces que nunca y muy hambrientas. Los hermanos habían llegado a la colina por la que bajaron, así que intentaron subir.
—¡Es más difícil subir que bajar! —gritó Nama.
—¡Muévanse! —respondió Chacka.

Chacka y Nama lograron subir, pero Shani quedó atrás, ya que se le dificultaba aún más. Ella quedó atrapada entre los huesos mientras las hienas estaban a punto de alcanzarla. Viendo la situación, Chacka retrocedió para ayudar a su hermana y, con un tono desesperado, gritó:
—¡Shani! ¡Ahí voy! ¡Aguanta!

Pero las hienas ya estaban en el lugar y una de ellas dijo, muy emocionada:
—Oh, pequeña, gracias a ti tendremos la cena.

Cuando Chacka llegó hasta Shani, él sacó sus garras y abofeteó la cara de una de las hienas, logrando darles tiempo para escapar juntos. La hiena, furiosa, gritó:
—¡Me las pagarás!

Cuando Chacka y Shani llegaron donde estaba Nama, los tres huyeron, pero tomaron un camino equivocado al salir del valle de huesos secos. Por lo que se quedaron atrapados y acorralados por las hienas.
—Jamás debieron meterse con nosotros, cachorritos —dijo una hiena, muy molesta y burlona.


Escena extra #2

Esa misma mañana, cuando los cachorros se fueron a explorar, Kiara se encontraba inquieta. Aunque confiaba en ellos, algo en su corazón le decía que no podían bajar la guardia. El reino estaba en paz, sí, pero la maldad aún acechaba desde las sombras.

—¿Estás preocupada por ellos, verdad? —preguntó Kovu, con tono empático, al ver la expresión tensa de Kiara.
—Es que confío en ellos, pero... no confío en lo que hay más allá de los límites del reino. El peligro siempre se esconde en lo desconocido —respondió Kiara, su mirada perdida en el horizonte, donde la luz del sol comenzaba a desvanecerse.

Kovu, decidido a calmarla, se levantó y, con una voz firme, gritó:
—¡Zazu! ¡Por favor, ve a vigilar a los cachorros y asegúrate de que no se metan en problemas! ¡Te los dejamos a tu cargo!

Zazu, al escuchar su nombre, voló hacia ellos con rapidez.
—Por supuesto, su majestad, ahora mismo.

Kiara suspiró aliviada, pero la preocupación seguía visible en su rostro.
—¿Te sientes mejor? —preguntó Kovu, con una sonrisa suave, intentando tranquilizarla.
—Sí, muchas gracias, cariño —respondió Kiara, abrazándolo brevemente, pero sin dejar de mirar el horizonte.

Mientras Zazu volaba alto en el cielo, sus ojos se fijaron en los cachorros, que avanzaban hacia las lejanias. De repente, un brillo en el cielo lo hizo detenerse: un buitre planeaba sobre ellos, su sombra alargándose siniestramente sobre el grupo.

—Esto no puede ser nada bueno... —pensó Zazu, sintiendo que el peligro se acercaba. Sin perder tiempo, giró y comenzó a volar hacia el reino.
—Avisaré a la reina Kiara. De manera inmediata.

Al mismo tiempo, en el horizonte, el buitre siguió su ruta, como un presagio de lo que estaba por venir. La quietud del día era engañosa. Algo oscuro se cernía sobre ellos, algo que nadie podría haber previsto.


Thoughts

  • EmilioPrats

    Kiara confía en ellos pero no en lo de fuera, y eso me pasa a mí con los nietos cuando se van a jugar fuera del portal. Sigue mirando el horizonte aunque le digan que ya está bien.

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  • tintaDeMartes

    Nama se hace la víctima porque nadie notó que no estaba, y en el mismo párrafo empuja a Shani al suelo. Esa mezcla es muy de hermana del medio. Me cae bien y mal a la vez.

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  • GasparLeon

    Las hienas repartiéndose la cena antes de tenerla es lo que más miedo da del capítulo, más que los gritos. Hablan como quienes ya comieron otras veces y saben esperar. Shani tenía razón desde el principio.

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  • rgaray4116

    Cuando era gurí había un campo atrás de casa con un alambrado caído y mi madre nos tenía prohibido pasar. Pasamos igual, claro, y lo que encontramos fue un pozo viejo lleno de huesos de vaca. No había ningún monstruo, pero nos volvimos corriendo y no contamos nada en casa. Leyendo lo de las lejanías me acordé entero de eso, hasta el olor.

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  • Ovid

    El valle de huesos con el buitre dando vueltas por encima me hizo pensar en esas veces en que el peligro ya está decidido y los de abajo todavía andan jugando y riéndose. Apuesto a que Zazu llega tarde por algo de la historia y no por torpeza suya. Gracias por seguir subiendo la serie!

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  • CapituloTrasCapitulo

    Venían los tres riéndose en la bajada y dos párrafos después están parados en un valle de huesos. Me quedo con la hiena que grita que se la van a pagar, eso no se dice al aire, eso vuelve en la parte 4 o 5. Y Shani trabada entre los huesos mientras Chacka vuelve por ella fue donde dejé de leer tranquila.

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