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Capítulo 50: Entrando en la Torre (2)

NicolasPeanl
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Al terminar de revisar el resultado de Seolhwa en el primer piso, siento que una parte de la tensión acumulada abandona mi cuerpo.

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Al terminar de revisar el resultado de Seolhwa en el primer piso, siento que una parte de la tensión acumulada abandona mi cuerpo.

No solo obtuvo una calificación SS.

Consiguió habilidades que encajan perfectamente con su forma de combatir, una armadura capaz de proteger la cicatriz que Avarn dejó en su abdomen y un título que refuerza su papel dentro del grupo.

Encontré a alguien que será extremadamente útil para el futuro.

No me agrada pensar en las personas únicamente por su utilidad, pero ya no puedo permitirme ignorar lo evidente. Cuando las grietas se multipliquen y los escenarios dejen de limitarse a pequeños ejércitos, necesitaremos a alguien capaz de abrir un camino entre miles de enemigos.

Seolhwa puede convertirse en esa persona.

Cierro su panel.

-Descansá. Mañana vas a ingresar al segundo piso.

Ella levanta ligeramente las cejas.

-¿Mañana?

-Tus estadísticas son suficientes. No estás herida y el primer piso apenas consiguió agotarte.

-No me agotó.

-Exactamente.

Seolhwa acomoda la bolsa que contiene su nueva armadura.

-Entendido, capitán.

-El segundo piso no se resolverá de la misma manera.

-¿No puedo destruir todo?

-Podés destruir muchas cosas. El problema es descubrir cuáles.

-Eso parece menos entretenido.

-La Torre no existe para entretenerte.

Seolhwa observa la sangre seca sobre su ropa.

-A veces parece intentarlo.

No respondo.

Probablemente tenga razón.

Ella se inclina ligeramente y abandona la oficina. Desde el pasillo escucho a Eunji acercarse para preguntarle nuevamente qué clase de estudio médico deja sangre de goblin sobre la ropa.

Seolhwa tendrá que resolver esa mentira sola.

Yo regreso al campo de entrenamiento.

El sol todavía no se ha ocultado por completo.

Una luz anaranjada cubre el patio y proyecta sombras largas sobre los muñecos de madera. El aire está fresco, pero mi cuerpo entra en calor apenas comienzo a moverme.

Desenvaino una espada común.

La Espada del bosque continúa recuperándose después del enfrentamiento contra Avarn. Podría invocarla si fuera necesario, pero no tiene sentido forzar un arma espiritual para un entrenamiento que he repetido incontables veces.

Adopto la postura inicial.

Un pie delante.

El otro ligeramente girado.

Rodillas relajadas.

La espada no debe sentirse como algo que sostengo.

Debe ser la continuación del movimiento.

Doy el primer paso.

Primer estilo de la espada: pasos que fluyen como el río.

Avanzo junto al muñeco más cercano.

La hoja pasa frente a su cuello sin tocarlo.

Giro la muñeca.

El corte descendente se transforma en uno lateral. El impulso del brazo arrastra el hombro, el hombro mueve la cintura y la cintura conduce el siguiente paso.

No hay interrupciones.

Cada movimiento nace del anterior.

Segundo paso.

Tercero.

Cuarto.

Los muñecos dejan de ser objetivos individuales.

Se convierten en elementos del paisaje.

Una piedra no detiene un río.

Un árbol caído tampoco.

El agua cambia su forma, rodea el obstáculo y continúa.

Quinto paso.

Mi espada golpea la hoja metálica de uno de los mecanismos de entrenamiento.

No bloqueo.

La recibo en un ángulo, absorbo parte de su trayectoria y conduzco la fuerza hacia un lado.

El arma enemiga pierde potencia sin detenerse por completo.

Eso es importante.

Detener exige fuerza.

Desviar exige comprensión.

Sexto paso.

Aumento la velocidad.

Los mecanismos reaccionan.

Una lanza sale desde la izquierda.

Una espada desciende desde la derecha.

Un proyectil de madera apunta a mi torso.

Mi cuerpo no retrocede.

Entro entre los tres ataques.

La lanza roza mi hombro.

La espada pierde su dirección al tocar mi hoja.

El proyectil pasa por detrás de mi espalda.

Séptimo paso.

Octavo.

Noveno.

Entonces lo siento.

Un hormigueo recorre mi piel.

No es peligro.

Tampoco una presencia hostil.

Es la sensación que produce el sistema cuando observa algo que todavía no comprende.

Me detengo.

Frente a mí aparece una ventana.

[Atención]

[Se ha detectado una técnica no registrada en el sistema.]

[Iniciando análisis.]

[Progreso: 1 %]

Permanezco quieto durante un segundo.

Después sonrío.

-Ya era hora.

He repetido estas formas dentro y fuera de la Torre.

Las utilicé contra ejércitos, apóstoles, demonios y criaturas que apenas podían ser llamadas seres vivos. El sistema reconoció mis movimientos, pero hasta ahora los trataba como simples técnicas externas.

No como habilidades.

La barra avanza.

[Progreso: 7 %]

[Analizando desplazamiento.]

[Analizando transferencia de fuerza.]

[Analizando interferencia de trayectorias.]

Retomo la postura.

El sistema necesita observar.

Entonces le mostraré.

Vuelvo a moverme.

Esta vez lentamente.

Descompongo cada paso, cada giro y cada cambio de peso. Después repito la secuencia a velocidad normal. Luego más rápido.

La espada avanza junto con mis pies.

Nunca antes.

Nunca después.

Una técnica de este tipo no puede ejecutarse únicamente con los brazos. Si el cuerpo queda atrás, el flujo se rompe. Si los pies avanzan sin que la espada acompañe, se crea una abertura.

Ambos deben existir como una sola cosa.

[Progreso: 30 %]

[Se han localizado registros parciales dentro de la Torre.]

[Comparando ejecuciones anteriores.]

Imágenes pasan brevemente frente a mis ojos.

El bosque de Garam.

La defensa de Clemen.

Los corredores de la ciudad sin amanecer.

Avarn descendiendo su espada curva sobre mí.

El sistema no solo está observando este entrenamiento.

Está revisando cada vez que utilicé el estilo desde que regresé.

Las diferencias.

Los errores.

Las modificaciones realizadas de manera inconsciente.

Continúo.

Cambio de dirección sin detener el impulso.

Una vuelta.

Un corte.

Otro paso.

Hago que tres mecanismos de entrenamiento se activen al mismo tiempo.

Las armas chocan contra mi espada.

Ninguna es detenida de frente.

Sus trayectorias se deslizan a lo largo de mi hoja y terminan chocando entre sí.

[Progreso: 50 %]

[La técnica no se basa únicamente en evasión.]

[La técnica altera el flujo del combate.]

Exacto.

El primer estilo comenzó como una forma de moverme entre muchos enemigos.

Con los siglos cambió.

Ya no se trata solo de fluir alrededor de los ataques.

Se trata de obligar a todo aquello que me rodea a fluir conmigo.

Las espadas enemigas.

Los proyectiles.

Los cuerpos.

Incluso la fuerza de un impacto.

Mientras mantenga la secuencia de pasos, el campo de batalla comienza a adoptar mi ritmo.

Pero existe una condición.

No puede activarse de inmediato.

Un río necesita cauce.

Mis primeros pasos construyen ese cauce.

La técnica alcanza su estado completo solo después de encadenar suficiente movimiento sin perder la continuidad.

El análisis continúa.

Diez minutos.

Quince.

Veinte.

El sudor baja por mi frente. Mi respiración permanece estable, pero llevo casi todo ese tiempo repitiendo variaciones del mismo estilo sin detenerme.

Finalmente, la ventana cambia.

[Análisis completado.]

[Se han examinado las repeticiones realizadas dentro y fuera de la Torre.]

[Se han comparado ejecuciones desde múltiples posiciones, velocidades y condiciones de combate.]

[La técnica cumple los requisitos para ser reconocida como una habilidad propia.]

Una nueva presión se asienta sobre mi cuerpo.

No es poder agregado desde el exterior.

Es el sistema reconociendo algo que ya me pertenecía.

[Habilidad creada]

[Nombre provisional: Flujo del universo - SS]

[Tipo: técnica de desplazamiento y contraataque.]

[Habilidad desarrollada a partir de "Pasos que fluyen como el río".]

[El usuario establece un flujo continuo mediante una sucesión de pasos, cambios de dirección y movimientos de espada.]

[Una vez completada la secuencia inicial, el usuario entra en un estado de flujo.]

[Efectos]

[Los ataques físicos o mágicos de un rango de fuerza similar que entren en contacto con el movimiento del usuario perderán parte de su trayectoria original.]

[La potencia de los ataques desviados disminuirá considerablemente según la precisión del contacto.]

[Los obstáculos, enemigos y ataques presentes en la ruta del usuario serán incorporados temporalmente al flujo de movimiento.]

[Mientras el flujo se mantenga, bloquear completamente el avance del usuario será considerablemente más difícil.]

[Condición de activación]

[El usuario debe completar una secuencia mínima de pasos sin detenerse, retroceder bruscamente ni perder el equilibrio.]

[Los pasos requeridos variarán según la dificultad del terreno y la presión enemiga.]

[Limitaciones]

[No puede desviar ataques cuya fuerza supere ampliamente la capacidad física del usuario.]

[Los ataques absolutos, áreas de destrucción masiva o fuerzas sin una trayectoria definida no pueden incorporarse completamente al flujo.]

[Si el usuario es detenido por la fuerza, pierde el equilibrio o rompe voluntariamente la secuencia, la habilidad finalizará.]

[Tiempo de reutilización: 20 minutos.]

Leo la descripción dos veces.

El nombre provisional no me desagrada.

Flujo del universo.

Es exagerado.

Pero después de cientos de años, el río dejó de ser suficiente para describirlo.

La ventana todavía no termina.

[Logro mundial registrado]

[El jugador Kim Cheonro es el primer despertado en crear una habilidad propia reconocida por el sistema.]

[Título adquirido]

[Maestro - S]

[El usuario ha trascendido la simple utilización de habilidades concedidas y ha creado una técnica que el sistema fue incapaz de registrar previamente.]

[Efectos]

[El sistema prestará mayor atención a las acciones, movimientos y técnicas desarrolladas directamente por el usuario.]

[Aumenta la probabilidad de que una técnica repetida, perfeccionada y comprendida sea sometida a análisis.]

[Las técnicas propias reconocidas por el sistema podrán evolucionar mediante uso, modificación y comprensión.]

[Efecto adicional]

[El usuario puede proponer un nombre definitivo al completar el análisis de una habilidad propia.]

Una última ventana aparece.

[¿Desea conservar el nombre provisional "Flujo del universo"?]

[Sí/No]

Observo la espada en mi mano.

Recuerdo cuándo creé el primer estilo.

En ese momento solo buscaba una forma de atravesar un campo lleno de enemigos sin quedar atrapado.

Pasos que fluyen como el río.

Un nombre simple.

Apropiado para la persona que era entonces.

Pero esta técnica ya no es la misma.

Ahora, cuando avanzo, los ataques pierden su ritmo.

Los obstáculos dejan de ser algo que deba romper.

Todo lo que me rodea termina arrastrado hacia mi movimiento, como pequeños elementos dentro de algo mucho más grande.

Selecciono.

[Sí.]

[Nombre confirmado]

[Flujo del universo - SS]

La ventana desaparece.

Miro el campo de entrenamiento.

Los mecanismos siguen activos.

Las armas de madera y metal oscilan lentamente, esperando una nueva secuencia.

Adopto otra vez la postura inicial.

Primer paso.

Segundo.

Tercero.

En el cuarto, percibo el cambio.

No es una mejora artificial de velocidad.

Es claridad.

Puedo sentir las trayectorias antes de que terminen de formarse. No porque la habilidad prediga el futuro, sino porque mi cuerpo comprende cómo incorporar cada movimiento al suyo.

Una lanza viene hacia mi pecho.

Mi hoja toca su costado.

La punta se desvía.

Pierde fuerza.

Pasa junto a mí.

Una espada baja sobre mi hombro.

Giro.

La arrastro hacia el recorrido de la lanza.

Ambas armas chocan.

Yo continúo avanzando.

Nada me detiene.

No porque sea más fuerte que todo aquello que tengo enfrente.

Sino porque, por unos segundos, todo aquello que tengo enfrente se ve obligado a avanzar conmigo.

Detengo la técnica antes de completar el recorrido.

El silencio regresa al patio.

Miro mis manos.

Crear una habilidad propia no es únicamente una recompensa.

Es una confirmación.

El sistema puede conceder poder.

Puede entregar estadísticas, títulos y armas.

Pero también puede reconocer algo nacido de una persona.

Eso significa que los estilos restantes pueden seguir el mismo camino.

Postura contra la tormenta.

Forma del desastre.

Masacre de masas.

Absoluto.

Nada.

Hasta ahora, eran conocimientos que traje conmigo desde una vida que ya no existe.

A partir de hoy, pueden convertirse en algo que pertenezca también a este mundo.

Guardo la espada.

Por primera vez en mucho tiempo, siento verdadera impaciencia por volver a entrenar.

No para recuperar una fuerza que ya tuve.

Para descubrir qué puedo crear con todo lo que aprendí al perderla.

Así paso el resto del día.

Entreno hasta que la ropa termina completamente empapada y el sudor cae desde mi mentón sobre la tierra del campo de entrenamiento.

Repito Postura contra la tormenta hasta que los músculos de los hombros empiezan a endurecerse. Después paso a Forma del desastre, intentando reproducir cada variación que desarrollé durante siglos de combate.

El sistema no vuelve a aparecer.

No me sorprende.

Flujo del universo era una técnica consolidada. La utilicé incontables veces dentro de la Torre, en distintos escenarios y contra enemigos de naturalezas completamente diferentes. El sistema no solo observó el entrenamiento de hoy: comparó cada una de aquellas ejecuciones.

Las demás formas son más complejas.

Postura contra la tormenta necesita recibir una fuerza real, comprenderla y desviarla sin romper la posición.

Forma del desastre no puede analizarse golpeando muñecos de madera. Nació para destruir enemigos superiores, cuando el cuerpo ya está herido y cada movimiento debe realizarse ignorando los límites físicos.

Absoluto requiere condensar toda la técnica en un único punto.

Nada depende de eliminar la intención hostil hasta desaparecer de la percepción del oponente.

No son habilidades que pueda demostrar repitiendo movimientos vacíos.

Necesito utilizarlas en combate.

Necesito cumplir sus condiciones.

El sistema ya empezó a prestarme atención.

Ahora falta darle algo digno de analizar.

Cuando finalmente termino, el sol ya desapareció. Tengo los brazos pesados y las manos enrojecidas por sostener la espada durante tantas horas.

No obtuve otra habilidad.

Pero tampoco esperaba conseguirlas todas en un día.

Por primera vez, tengo la certeza de que pueden ser reconocidas.

Eso es suficiente para continuar.

A la mañana siguiente, Seolhwa vuelve a inventar una excusa.

-Los médicos quieren realizarme un último estudio -les dice a los niños durante el desayuno.

Eunji deja la cuchara dentro del tazón.

-¿Otro?

-Solo uno.

-La última vez volvió cubierta de sangre.

Seolhwa permanece en silencio durante un instante.

-El estudio incluye ejercicio.

-¿Con el hacha?

Los ojos de todos los niños se mueven hacia el arma, envuelta en tela junto a la entrada.

-Es... parte de la rehabilitación.

Desde el otro extremo de la mesa, Kwon baja lentamente la taza.

-Es la peor mentira que escuché en mucho tiempo.

Seolhwa lo mira.

-Nadie le preguntó.

-Yo puedo ayudar. Diga que va a un centro médico especializado en pacientes violentos.

-Eso empeora la explicación -dice Jiwon.

Eunji observa a Seolhwa con los ojos entrecerrados.

-¿Va a volver hoy?

Esta vez ella no duda.

-Sí.

La niña parece evaluar la respuesta.

Después asiente.

-Entonces tráigame algo.

-¿Del hospital?

-Sí.

Seolhwa me mira, como si esperara que intervenga.

Aparto la vista.

Esta mentira es su problema.

-Voy a ver qué encuentro -responde finalmente.

Poco después, Jang llega en el mismo automóvil discreto de la ocasión anterior.

Seolhwa coloca la nueva Armadura de asalto de Clemen dentro del inventario, carga el hacha y sube al vehículo.

Antes de cerrar la puerta, me mira.

-Segundo piso.

-No intentes completarlo como el primero.

-¿No puedo matar a todos rápidamente?

-Los espectros no funcionan así.

-Qué poco práctico.

-Conservá la luz, escuchá a los habitantes y no destruyas nada que esté conectado a sus recuerdos.

Su expresión pierde parte de la ligereza.

-Entendido.

-Y no aceptes propuestas de ninguna entidad exterior.

-Eso suena específico.

-Lo es.

Jang observa la conversación desde el asiento delantero.

-¿Existe alguna otra advertencia que debería conocer antes de llevarla?

-Muchas.

-¿Alguna que no haga que quiera cancelar el viaje?

-No.

El secretario cierra los ojos durante un segundo.

-Excelente.

El automóvil se aleja.

Permanezco frente al portón hasta que desaparece al final del camino.

Seolhwa tiene las estadísticas, las habilidades y el temperamento necesarios para superar el segundo piso.

Pero ese escenario no se resuelve únicamente con fuerza.

La ciudad sin amanecer obliga a elegir qué recuerdos conservar, a quién proteger y cuándo aceptar que algunos enemigos ya no quieren ser salvados.

Puede que eso le resulte más difícil que atravesar setecientos goblins.

Regreso a la casa.

Encuentro a Kwon en el mismo lugar de siempre.

Está acostado frente al televisor, con una pierna colgando del sillón y una manta cubriéndole la mitad del cuerpo. Tiene un plato con frutas sobre el pecho.

Eso me sorprende.

-¿Dónde están los bocadillos?

Sin apartar la mirada de la pantalla, señala hacia la cocina.

-Jiwon los confiscó.

-Bien.

-No esperaba que apoyara la tiranía.

-No es tiranía si mejora tu alimentación.

-Eso es exactamente lo que diría un gobierno autoritario.

Me siento en el sillón contiguo.

Kwon gira la cabeza.

Su ceja derecha se levanta lentamente.

-¿Va a mirar televisión conmigo?

-Parece que sí.

-¿Está enfermo?

-No.

-¿Jiwon le prohibió entrenar?

-Tampoco.

-Entonces algo grave está pasando.

Tomo el control remoto de la mesa y aumento ligeramente el volumen.

-Quiero ver las noticias.

-Podría haber empezado por ahí.

En la pantalla aparece una cuenta regresiva sobre un mapa mundial.

PLAZO RESTANTE PARA SUPERAR EL SEGUNDO PISO

[6 días, 14 horas, 32 minutos]

La presentadora permanece de pie frente a varias imágenes de las Torres internacionales. Su rostro intenta mantener una expresión profesional, pero la tensión es evidente incluso debajo del maquillaje.

-Faltan menos de siete días para que finalice el plazo concedido a las naciones que todavía no han superado el segundo piso -informa-. Hasta este momento, únicamente Corea del Sur ha registrado una conquista oficial completa.

Kwon toma una rodaja de manzana.

-Otra vez somos los únicos.

-Por ahora.

-Eso no sonó optimista.

-No lo era.

La imagen cambia.

Aparece una instalación militar estadounidense. Decenas de soldados y cazadores se preparan frente a una grieta rodeada por reflectores.

El emblema de STARS está presente en vehículos, uniformes y barreras.

-Estados Unidos confirmó que realizará su quinta incursión dentro de las próximas cuarenta y ocho horas -continúa la presentadora-. El equipo estará compuesto por cincuenta despertados seleccionados entre unidades militares, supervivientes de expediciones anteriores y cazadores privados.

En la pantalla muestran a una mujer alta con el cabello recogido hablando frente a varios micrófonos.

Debajo aparece su nombre.

EVELYN CARTER - COMANDANTE DE STARS

-No ingresaremos para sobrevivir -declara-. Ingresaremos para terminar el escenario.

Kwon mastica lentamente.

-Suena bien.

-Los discursos siempre suenan bien antes de que empiece la batalla.

La transmisión reproduce imágenes de incursiones anteriores.

Camillas.

Uniformes cubiertos de sangre.

Un hombre temblando mientras repite que la luna todavía lo observa.

Otro superviviente intenta arrancarse una venda porque cree que debajo de su piel hay cadenas.

La presentadora explica que, de los ciento doce cazadores enviados por Estados Unidos hasta el momento, veintisiete regresaron con vida.

Ninguno consiguió completar la misión principal.

-Les entregamos toda la información que podíamos -dice Kwon.

-Sí.

No fue poca.

Mapas aproximados de la ciudad.

Métodos para conservar la llama.

Comportamiento de los espectros.

Patrones de los nigromantes.

Formas de identificar núcleos y conexiones mágicas.

Recomendaciones sobre rotación de combatientes, reservas de energía, descanso y protección psicológica.

Ocultamos únicamente las recompensas personales, el encuentro con el dios exterior y cualquier estructura mágica que pudiera ser utilizada por el culto.

Dimos lo mejor que podíamos entregar sin poner en riesgo a todos.

Pero la información no reemplaza las estadísticas.

La mayoría de esos cazadores no alcanza ni el veinte por ciento de nuestros valores actuales.

Saber que una espada va a caer no sirve si el cuerpo no tiene velocidad suficiente para esquivarla.

Conocer el punto débil de un esqueleto no ayuda si el golpe carece de fuerza para romperlo.

La pantalla cambia nuevamente.

Esta vez aparece China.

Las calles alrededor de su Torre están cerradas por vehículos blindados. Filas de despertados esperan frente a oficiales militares mientras médicos les realizan pruebas.

-La República Popular China inició el reclutamiento obligatorio de todos los despertados con capacidades consideradas útiles para la segunda planta -dice la presentadora-. Organizaciones internacionales denunciaron desapariciones, detenciones y separación forzada de familias.

Un portavoz chino aparece detrás de un atril.

-La supervivencia nacional se encuentra por encima de las decisiones individuales. Todo ciudadano capaz de combatir tiene la obligación de contribuir.

Mujin entra en la sala en ese momento.

Se detiene al escuchar la declaración.

-Los están obligando a entrar.

-Sí -respondo.

-Van a morir.

-Muchos.

Se queda de pie.

No se sienta, pero tampoco continúa hacia el campo de entrenamiento.

La televisión muestra cifras.

China realizó nueve incursiones.

Doscientos ochenta y cuatro despertados ingresaron.

Cuarenta y uno regresaron.

El mejor equipo alcanzó el santuario central, pero fue destruido antes de encender la última llama.

-¿Por qué continúan enviándolos en grupos tan grandes? -pregunta Kwon.

-Porque creen que más personas significa más fuerza -dice Mujin.

-Y porque necesitan demostrar que sus recursos son superiores -agrego.

La Torre castiga la desorganización.

Cincuenta combatientes sin coordinación pueden ser peores que diez que confían entre sí.

La presentadora cambia de tema.

RUSIA ANUNCIA "VICTORIA INMINENTE"

Aparece un ministro ruso asegurando que su último grupo descubrió una ruta alternativa para llegar al centro de la ciudad.

No muestran pruebas.

Solo imágenes de vehículos militares y despertados caminando bajo la nieve.

-Rusia se negó nuevamente a informar la cantidad de bajas sufridas -explica la periodista-. Fuentes no oficiales indican que tres instalaciones médicas militares fueron cerradas al público durante la última semana.

-Eso significa muchos heridos -dice Mujin.

-O algo que no quieren que nadie vea -responde Kwon.

No descarto ninguna de las dos opciones.

La transmisión pasa a Europa.

Francia, Alemania, Reino Unido, España e Italia formaron una expedición conjunta. En teoría, compartirían información, personal médico y mando operativo.

En la práctica, llevan una semana discutiendo quién dirigirá el grupo.

En una conferencia, un representante francés acusa a Reino Unido de reservar a sus mejores despertados.

Un ministro británico responde que Francia pretende adjudicarse una victoria internacional como propia.

Alemania amenaza con retirar su apoyo logístico.

Italia exige que la expedición espere cuarenta y ocho horas más.

España advierte que ya no queda tiempo para continuar negociando.

-Van a entrar peleados -dice Kwon.

-Lo peor que pueden hacer -respondo.

-¿No podrían elegir al más fuerte como comandante?

Eunbyeol aparece en la entrada con un libro bajo el brazo.

-La persona más fuerte no siempre sabe dirigir.

Kwon la mira.

-Qué comentario dirigido hacia el capitán.

-No dije ningún nombre.

-No hacía falta.

Ignoro a ambos.

Eunbyeol se sienta en el brazo del sillón y observa las noticias.

-¿Publicaron los equipos definitivos?

-Todavía no.

-Entonces siguen negociando.

La presentadora confirma que la expedición europea tendrá ochenta y seis participantes, pero que aún no se determinó una cadena de mando única.

Eunbyeol frunce el ceño.

-Van a dividirse dentro.

-Probablemente -digo.

-Los espectros aprovecharán eso.

-También.

La imagen cambia hacia Japón.

Allí la situación es diferente.

El gobierno redujo los equipos y seleccionó solo doce cazadores para su última incursión. Entre ellos hay tres supervivientes de intentos anteriores.

Las familias los despiden detrás de una barrera.

Algunos lloran.

Otros inclinan la cabeza.

La transmisión enfoca a una joven cazadora abrazando a su hermano menor antes de ingresar.

Kwon deja de comer.

-Ese grupo tiene más posibilidades -dice Doyun desde la ventana.

No había notado cuándo entró.

-¿Por qué? -pregunta Mujin.

-Doce personas. Menos ruido. Menos consumo. Y tres ya conocen el escenario.

-Siempre que el trauma no los quiebre antes -agrega Eunbyeol.

La periodista informa que Japón prohibió transmitir la incursión en directo después de que familiares de los cazadores protestaran por la cobertura sensacionalista de las muertes anteriores.

La pantalla muestra después un mapa más amplio.

Varias regiones aparecen en rojo.

PAÍSES SIN EQUIPOS ACTIVOS

Numerosas naciones ni siquiera tienen suficientes despertados para formar una expedición viable.

Otras perdieron a todos sus cazadores principales durante el primer mes.

Algunas se niegan a seguir intentando.

-Brasil y Argentina solicitaron integrar equipos regionales -informa la presentadora-, pero las diferencias en entrenamiento, idioma y autoridad han retrasado la formación de una expedición sudamericana conjunta.

En las imágenes aparece una reunión caótica. Militares, políticos y representantes de asociaciones discuten mientras periodistas intentan acercarse.

-África enfrenta una situación todavía más crítica -continúa-. Solo siete países han confirmado intentos oficiales, mientras que organizaciones privadas transportan despertados entre fronteras a cambio de contratos de exclusividad.

-Están comprando cazadores -dice Mujin.

-Hace semanas -responde Eunbyeol.

-También los secuestran -añade Kwon-. La televisión no lo dice, pero Jang mencionó tres casos.

Lo miro.

-¿Desde cuándo Jang te cuenta informes confidenciales?

-No me los contó. Los documentos estaban sobre una mesa.

-¿Los leíste?

-Estaban abiertos.

-Kwon.

-Muy abiertos.

Eunbyeol extiende una mano.

-Dame tu teléfono.

-¿Por qué?

-Porque seguro sacaste fotos.

Kwon protege el bolsillo.

-No confían en mí.

-Correcto -decimos al mismo tiempo.

La presentadora cambia hacia una conferencia internacional.

Representantes de varios países exigen que Corea entregue más información.

-El informe coreano es deliberadamente incompleto -declara un funcionario norteamericano-. No incluye detalles sobre las recompensas obtenidas, la estructura final del escenario ni las capacidades exactas de Kim Cheonro.

Otro representante agrega:

-Una sola nación no puede decidir qué conocimiento merece recibir el resto de la humanidad.

La transmisión muestra al portavoz coreano respondiendo desde Seúl.

-Corea del Sur compartió información táctica, médica y mágica suficiente para reducir significativamente las pérdidas. No entregaremos información personal de nuestros ciudadanos ni conocimientos que puedan utilizarse para reproducir rituales prohibidos.

La discusión aumenta.

China acusa a Corea de utilizar la crisis para fortalecer su posición internacional.

Estados Unidos amenaza con sanciones económicas.

Rusia apoya la creación de una comisión de inspección, siempre que no esté dirigida por Estados Unidos.

Europa propone trasladar temporalmente a nuestro equipo para asesorar incursiones extranjeras.

Kwon me mira.

-¿Nos quieren prestar?

-No somos objetos.

-Dígales eso a ellos.

La pantalla muestra imágenes de protestas frente a embajadas coreanas.

Un grupo sostiene carteles que dicen:

COMPARTAN LA SALVACIÓN

Otros muestran mi rostro junto a la palabra:

ASESINO

Una mujer llora frente a las cámaras.

-Mi hijo murió en el segundo piso. Corea sabía cómo salvarlo. Ellos sabían y no hicieron nada.

La sala queda en silencio.

No conozco a su hijo.

No sé en qué parte del escenario murió.

Tal vez nuestra información podría haberlo ayudado.

Tal vez no.

La culpa no necesita certeza para existir.

Kwon baja la mirada.

-Eso es injusto.

-El dolor rara vez es justo -dice Eunbyeol.

-Pero dimos todo lo que podíamos.

-Ella no lo sabe.

Miro la pantalla.

La mujer continúa llorando mientras alguien la sostiene.

Detrás de ella hay fotografías de otros cazadores muertos.

Podría explicar que no existe una estrategia capaz de garantizar la supervivencia.

Que nuestro grupo tenía estadísticas excepcionales.

Que yo conocía la naturaleza de enemigos que ellos veían por primera vez.

Que incluso con toda la información, una mala decisión puede matar a un equipo entero.

Nada de eso devolverá a su hijo.

La transmisión vuelve al estudio.

-Mientras aumenta la presión internacional, los analistas advierten que las consecuencias de no completar el segundo piso continúan siendo desconocidas.

La presentadora mira directamente a la cámara.

-Corea del Sur permanece como la única nación oficialmente preparada para el siguiente avance. El resto del mundo dispone de menos de una semana.

La cuenta regresiva vuelve a ocupar la pantalla.

[6 días, 14 horas, 01 minuto]

Kwon rompe el silencio.

-¿Qué va a pasar cuando llegue a cero?

Todos me miran.

He respondido antes que no lo sé con certeza.

Sigue siendo cierto.

Pero tengo suficientes recuerdos para imaginarlo.

En mi primera vida, el mundo ya estaba desorganizado cuando estos plazos comenzaron. Las penalizaciones se mezclaban con invasiones, grietas y guerras humanas. Nunca tuve acceso a todos los anuncios internacionales.

-La Torre no entrega plazos sin consecuencias -digo.

-Eso ya lo sabemos -responde Eunbyeol-. ¿Qué clase de consecuencias?

-Puede aumentar la frecuencia de las grietas en los países que no completaron el piso. También podría liberar parte del escenario sobre sus territorios.

Hejin entra desde el pasillo justo a tiempo para escucharme.

-¿Espectros en ciudades reales?

-Es posible.

Su rostro pierde color.

-¿Y los nigromantes?

-También.

Mujin mira el mapa mundial.

-Entonces millones de personas están en riesgo.

-Sí.

Kwon se incorpora por completo.

La manta cae al suelo.

-¿No podemos hacer algo más?

-Ya entregamos estrategias.

-Podríamos enviar gente.

-Nuestros cazadores no pueden ingresar en nombre de otros países sin abandonar la protección de Corea y someterse a las reglas de sus Torres.

-Entonces nosotros.

-No.

-Capitán-

-Nuestro grupo debe prepararse para el tercer piso. Además, si entramos en una Torre extranjera y morimos, Corea perderá a su único equipo avanzado.

-Pero si no hacemos nada-

-No estamos haciendo nada -interviene Eunbyeol-. El informe permitió que más participantes regresaran. Japón cambió la composición de su equipo por nuestras recomendaciones. Estados Unidos empezó a rotar sanadores. La expedición europea lleva herramientas para conservar la llama gracias a Hejin.

Kwon aprieta la mandíbula.

-No parece suficiente.

-No lo es -digo.

Él me mira.

-Entonces estamos de acuerdo.

-Que algo no sea suficiente no significa que podamos hacer más sin crear otro desastre.

Kwon vuelve la vista hacia la pantalla.

La cuenta regresiva continúa bajando.

Afuera de esta casa, miles de despertados entrenan para escenarios que podrían matarlos.

Gobiernos los presionan.

Familias esperan.

Países enteros depositan su supervivencia en personas que hace pocos meses llevaban vidas normales.

La mayoría no tiene nuestras estadísticas.

No posee armas de rango alto.

No pasó un año completo entrenando dentro del Orbe.

Solo tienen información, miedo y menos de siete días.

-Algunos lo van a conseguir -dice Doyun.

-Sí.

-¿Cuántos?

No respondo.

Nadie insiste.

Kwon recoge la manta y vuelve a cubrirse, pero ya no se acuesta. Permanece sentado, mirando las imágenes de los equipos preparándose para entrar.

Yo hago lo mismo.

Había regresado a la casa pensando en entrenar.

En crear otra habilidad.

En prepararme para el tercer piso.

Pero durante un rato permanezco frente al televisor junto a ellos.

No podemos intervenir en todas las Torres.

No podemos salvar a cada cazador.

Tampoco podemos cargar con el destino de todos los países.

Aun así, observamos.

Tal vez porque apartar la mirada se sentiría peor.

En algún lugar, Seolhwa atraviesa la ciudad sin amanecer.

En el resto del mundo, cientos de personas se preparan para hacer lo mismo.

La diferencia es que ella sabe lo que la espera.

Los demás solo pueden confiar en que la información que les entregamos sea suficiente.

La cuenta regresiva desciende otro minuto.

Y, por primera vez, la televisión deja de parecer una distracción.

Se convierte en una ventana hacia un mundo que está a punto de descubrir cuánto cuesta llegar tarde.


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