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CAPÍTULO 15: PREPARANDO LA FUNCIÓN

Lukutakinoku_Takuji
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"Claro que no me voy a casar contigo, un tipo gordo y sudoroso, que probablemente se a acostado con más mujeres que yo con hombres" Era lo que pensaba Rebeca mientras intentaba zafarse del agarre…

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Candelaria

La pelea de las hermanas en el cuarto azul me dejó callada un rato. Chloe por fin dice en voz alta lo que las dos hacían sin nombrarlo nunca, y lo que más le duele es que nadie la frenó, ni siquiera Rebeca. Cargárselo entero a la hermana es injusto, que t

La pelea de las hermanas en el cuarto azul me dejó callada un rato. Chloe por fin dice en voz alta lo que las dos hacían sin nombrarlo nunca, y lo que más le duele es que nadie la frenó, ni siquiera Rebeca. Cargárselo entero a la hermana es injusto, que también era una chica pobre aprendiendo a trepar como podía, pero entiendo que se lo diga a ella. Y que la mande a contarle a su mamá me hace pensar que la madre todavía va a aparecer en esta historia.

Contenido de la publicación

"Claro que no me voy a casar contigo, un tipo gordo y sudoroso, que probablemente se a
acostado con más mujeres que yo con hombres" Era lo que pensaba Rebeca mientras
intentaba zafarse del agarre del Gobernador Cesar que la besaba en la boca con fuerza, su
rostro se mostraba complacido y deleitado, en cualquier momento sería capaz de lamber su
brazo y pasar a lo siguiente…
El guardia Real que había estado acompañando a Rebeca abrió la puerta de golpe, haciendo
que los dos lo voltearan a ver.
—Señorita Güitrago la hemos estado buscando, no debe de andar sola por la casa sin una
autorización.
EL gobernador suelta las caderas de Rebeca y mira con total seriedad al Guardia Real.
—¿Acaso quién dice que mi Rebeca no puede andar sola por mi casa?
—Usted señor, dijo que no dejáramos merodear absolutamente a nadie por la casa hasta que
se sintiera seguro.
Cesar un poco avergonzado le dice.
—Ah es verdad, bueno Rebeca va a ser mi esposa así que no deben prohibirle la entrada y
salida de la casa, eso si, me la escoltan en todo momento, no vaya ser que intenten hacerle
algo a ella.
Rebeca estaba sonrojándose con las palabras del gobernador, así que empezó a jugar con su
cabello para intentar calmarse.
—Felicidades señor Gobernador, felicidades señorita Rebeca.
Una desilusión recorrió su rostro mientras agachaba la cabeza.
—Bueno, ya viste donde esta la señorita, ahora sal de mi habitación que tengo cosas de las
cuales hablar con ella.
El Guardia Real asiente y sale.
—Mi Rebeca me honra completamente aceptando a este humilde servidor como su marido, se
que ya estoy un poco viejo, pero sigo rindiendo muy bien en la cama.
Una descarga eléctrica recorrió todo el cuerpo de Rebeca, que empezaba a sentirse acosada.
Aunque ella se halla acostado con tantos hombres, siempre procuró que tuvieran un aspecto
físico al menos decente.
—Tenemos que mirar en qué fecha casarnos, pues debo hablar con las demás familias nobles
sobre nuestro compromiso. No debería de ser complicado, las familias de la realeza tienen
más prestigio y respeto que las otras. Lo que yo imponga harán, aunque es de menester
llevarme muy bien con ellos.
—Lo que tú digas...
—¿Te parece bien dentro de un mes?
—¿No es muy rápido?— Preguntó Rebeca un tanto preocupada.
—Si lo es, pero entre más rápido hagamos esto, más rápido podrás empezar a realizar
proyectos de expansión con el apoyo de la corona.
—Y más rápido podrán poner mis manos sobre lo que hice.
—No te preocupes por eso Rebeca, te prometo que tu serás la vocera principal en la toma de
decisiones.
Se sentía angustiada, pues no solo era ella la que podía tomar una decisión tan importante
sobre el futuro de la empresa, también estaba su hermana Chloe quien la había apoyado y
ayudado en todo lo necesario para construir las instalaciones eléctricas. Además se sentía
usada, lo que ella había inventado era todo lo que valía para su reino y comprendía
perfectamente que cuando tomaran posesión de La luz de Ahet, iba ser degradada a un
segundo plano en que su título más importante sería ser la esposa infiel del gobernador de
Timitry.
—Lo que usted diga— Rebeca se da media vuelta para salir —Tendré que comunicarle la
decisión a mi hermana Rebeca, pero no se preocupe por ella— Dijo antes de salir por la
puerta.
Rebeca había mantenido moviendo sus caderas de un lado a otro, su trasero se movía acorde,
desconcentrando al Gobernador que no notaba la angustia de su rostro. Un movimiento muy
sutil que siempre llama la atención de cualquier hombre.
En el pasillo hacia las escaleras del segundo piso, se topó con el Guardia Real que hace unos
minutos había irrumpido en su charla. Al parecer, este estaba dando un recorrido de lo más
normal, hasta que vio a Rebeca, de una se quedo parado y espero a que pasara.
—¿Me vas a escoltar o te vas a quedar parado como un tonto mientras paso?
—Lo siento señorita.
En menos de nada comenzó a seguirla. Rebeca como siempre caminaba elegantemente, aun
sabiendo lo que se le veía encima. Sus pasos podrán seguir siendo los mismos, pero su rostro
era incapaz de mentir, se notaba que estaba siendo atormentada por algo y como el Guardia
Real estaba detrás de ella, no podía verla.
"¿Como acabe aquí? Entre la espada y la pared. Si Ark estuviera aquí me consolaría. (Suspira
con amor). No como este Guardia que tengo atrás que aseguró, solo me está viendo con esos
ojos de deseo. Como me gustaría que Ark me viera así."
Después de su monólogo interno, caminaron hasta salir de la casa gubernamental.
—¿Quiere que le llame una carroza?— preguntó El Guardia Real.
—Si por favor, se que las calles están muy bien iluminadas, pero temo de que hombres malos
me hagan cosasRebeca sonaba como si suplicara, haciendo que el Guardia Real se derritiera de ternura y se
apresurara de inmediato a traer una carroza.
“Hombres, todos caen por mi hermosura, excepto tu Ark, eres un maldito que no valora mi
belleza. Debí apoyarte cuando me dijiste lo que tramabas, pero que iba a creer que ese idiota
del gobernador intentaría asesinarme a mi y a mi hermana”
—Por aquí señorita Rebeca.
El Guardia Real mueve su mano señalando que ya tiene lista la carroza. Rebeca entonces
camina hacia el portón, el cual es abierto por el Guardia, seguidamente la ayuda a subir a la
carroza como todo un caballero.
—Muchas gracias, te invitaría a mi casa para que tomáramos un café, pero ya ves, ya estoy
comprometida.
Con una linda sonrisa Rebeca se despide del muchacho y se va hacia su casa.
***
La casa de las señoritas Güitrago estaba en un constante movimiento de las sirvientas, pues
ya era la hora de servir la cena y se encontraban un tanto atrasadas.
—Disculpe mi señora Rebeca, tuvimos algunos inconvenientes en la cocina y todavía
estamos alistando la cena— Dijo Tania cuando noto la presencia de Rebeca. Ella estaba
cargando unos platos de comida y se notaba cansada y angustiada, casi igual que su señora.
—No te preocupes, casi no tengo hambre. Dime ¿Dónde está Chloe?
—Está en su cuarto.
—¿Todavía no ha salido de ahí?
—De hecho si salió, dijo que iría a un evento, así que pensé que llegaría tarde, pero fue lo
contrario, llegó rápido y tenía un semblante muy triste, después no volvió a salir.
—Ya veo, iré a verla, luego de eso bajaremos para comer, supondré que ya tendrás la cena
lista para entonces ¿Verdad?
—Sí, mi señora.
Rebeca sube al cuarto de su hermana. Este era casi igual al suyo, aunque sin la tonalidad
Vinotinto que Rebeca siempre mostraba, en cambio, este cuarto tenía una azul claro, con unas
decoraciones hiper sexualizadas que desde que entras ya sabes dónde va a acabar todo el
drama, incluso había un tubo de metal largo que conectaba el techo con el suelo, para... ya
saben, sus bailes.
Chloe estaba recostada en la cama, no se podía ver si estaba durmiendo. Rebeca se sentó a su
lado y la acarició.
—¿Que tienes hermanita?
—Nada—
Su voz delataba que estaba al borde del llanto, incluso se tapó una parte del rostro con la
sábana para que no la viera.
—¿Enserio? Suenas a como si quisieras llorar.
Hubo un silencio entre las dos.
—¿Por qué no me detuviste?— Fue la única pregunta que surgió entre ellas.
—Intente detenerte, pero estabas muy apegada a Sam y no....
—No me refiero a Sam, habló de más antes, sobre lo que hice con mi vida, mi reputación.
—Eh...
Aquellas palabras descolocaron por completo a Rebeca que, permanecía quieta sin poder
mirar a su hermana.
—Tu sabías que lo que estaba haciendo estaba mal y sin embargo no me detuviste, al
contrario, me acompañaste en mi caída, ¿Acaso no me amas?
—Yo te amo-—Contestó sin verla.
—¿Entonces por qué no me detuviste? ¿Por qué me seguiste por el mal camino?
Chloe seguía arropada sin querer mostrar su rostro.
—Me enseñaste a intentar ganarme el aprecio de los nobles de todas las formas que pudiera,
incluso si tenía que utilizar mi propio cuerpo, pero nunca nos conformamos con las
propuestas que nos daban, tú querías ir más alto, fue ahí bajo tu inseguridad de elecciones que
empecé a acostarme con todos— Chloe aprieta la cobija como si fuera su única esperanza.—
Pensaba "Si ni ella sabe que es lo que quiere ¿Por que debo acostarme con quien tu me
dijeras? Al final de cuentas en una semana estaré hablando con otro noble" Entonces empecé
a elegir por lo que me dictara la vista y tu en vez de detenerme y ponerte a pensar en todo lo
mal que habíamos hecho, me seguiste el juego de mis fechorías en la cama.
Aquí Chloe no pudo resistir más y empezó a llorar, no con ganas, pues ya no tenía fuerzas
para seguir.
—Cada vez que te veía a mi lado, yo con un hombre y tu con otro, me sentía feliz, me
recordaba a esos tiempos de nuestra infancia cuando solo éramos niñas que todavía no tenían
ningún talento disfrutando juntas de un buen momento. Tu tenías estándares para escoger
hombres, debían de ser guapos y algo refinados, ya no nos empezó a preocupar de su estrato,
sino de su rostro.
—¿A qué se debe todo esto? ¿Por qué me dices esto ahora?
—Porque lo entendí con Sam— Respondió sutilmente, casi como un gemido— Aunque sabía
lo que hacía no podía detenerme, no podía callarme, era como estar aprisionada a mi propio
cuerpo, sin la autoridad para controlarlo, pero consciente para sentirlo. A todos,
absolutamente a todos no les importo con quien andaba, nadie quiso ayudarme, nadie se
pregunto ¿Será que este tipo será bueno para ella? La gente simplemente asentía y seguía de
largo, como si fuera común para ellos verme con esta clase de hombres, pero lo que más me
molestaba era ver la cara de indignación que tenían cuando les decía que era mi novio, era
como si me dijeran que yo no era lo suficientemente decente para tener uno, aunque fuera un
traficante. Nadie me tomó en serio, ni siquiera tu.
—...—
—Sabes, hoy cuando salí por la tarde fui donde se reúnen la mayoría de nobles y ricos de
Timitry a tomar café "La Belleza de Santa Ana" Quería intentar recuperar algo de orgullo
después del escándalo que forme, pero tras cruzar la puerta solo recibí miradas de todo tipo,
al principio de pena ajena, luego de vergüenza cuando intentaba acercarme, pero al final
obtenía indiferencia de todos. Le pregunté a un lindo noble de la casa "Moreno" que iba hacer
esta tarde, solo me dijo "Contigo nada, no quiero dañar mi imagen con una chica como tu,
pero si deseas... ya sabes, lo otro, podrías esperarme por una casa que tengo cerca de las
afueras de Timitry por la salida hacia The Uty, yo llegaría en la noche y podría llevar a un
amigo conmigo para tu hermana" El chico me vio solo como su juguete sexual—
Chloe solloza un poco.
—Al principio al menos se esmeraban por presentarme a sus familias y ser caballerosos con
uno, se preocupaban de como estaba e intentaban hacerme sentir como una reina, pero... lo
entendí todo mientras me hacía pasar por la novia de Sam, entendí que desde hace tiempo,
solo me veían por lo que era, una puta de la calle que, por casualidad llegó a la cima de la
mayoría de nobles. Y ahora que estamos envueltas en este escándalo, empiezan a mostrar su
verdadera faceta, su envidia de que dos chicas de la pobreza pudieran llegar más altos que
ellos.
—Hermanita...
Rebeca trata de acariciarla.
—No me toques, solo eres una mala hermana que aventó su propia sangre al barranco, tal
como lo hiciste para fundar la empresa... Solo eres una serpiente que se aprovechó de todos
para beneficio propio, me querías utilizar para obtener posición entre los nobles, pero la culpa
pudo contigo y quisiste cambiarlo todo cuando ya era tarde, cuando yo ya estaba perdida en
el placer de acostarme con la mayor cantidad de hombres en un solo día. Maldita hipócrita
que no puede llegar al final de lo que se propone.
—No me digas eso por favor—
Rebeca empezaba a derramar lágrimas de sus ojos.
—Solo vete, y dile a mamá que me aventaste a los lobos en vez de cuidarme.
Chloe se tapa por completo su rostro.
Sin más que decir, Rebeca se levanta de la cama, su rostro estaba sumergido en lágrimas, no
eran exorbitantes como un llanto profundo, pero sí constantes como un dolor pulsante. Salió
del cuarto secándose las lágrimas para que sus criadas no la vieran, más fue en vano. Cuando
estaba bajando las escaleras, tropezó en un escalón y cayó al suelo. Tania fue a ayudarla y la
noto llorando.
—¿Está bien mi señora? ¿Quiere que llame a un doctor?
—Tranquila Tania estoy bien.
—Pero está llorando mi señora.
—No pasa nada ¿Ya está lista la comida?— Rebeca estaba quitándose las lágrimas de sus
ojos con las mangas de su vestido.
—Sí señora.
—Ya voy para allá, comeré sola, así que diles a las criadas que se vayan del comedor hacia
sus cuartos.
Tania ayuda a levantar a Rebeca, pues no podía sola, la fuerza había abandonado su cuerpo y
caminaba como un alma en pena, igual que todos los habitantes de Ahet-Mit.
Tras llegar al comedor se sentó en la cabecera de la mesa. Nadie más la acompañaba, solo
tres platos de comida y un silencio aterrador. Comió el primer bocado de un pan dulce.
Mientras lo masticaba, su llanto se desataba como lluvia torrencial.
—Soy una mala hermana, soy una mala mujer, debería aceptar mi destino y convertirme en la
esclava sexual del gobernador— Sus lágrimas se mezclaban con el espesor del caldo —Soy
como la serpiente, me arrastro comiendo del polvo que pisan los demás, soy como las
moscas, probando la comida que alguien más se comerá, soy, soy, nadie....— Rebeca se
abraza a sí misma como único consuelo. Tras esto, siente entre sus pechos la carta que Ark le
dejó, la saca con dolor y la lee con desesperación, recordando que Ark le propuso que lo
ayudara a matar a César con amor y devoción, más ella lo rechazó por su insatisfacción.
Estamos muy poetas hoy ¿no escritor?
Jajaja, ya sabes que cuando uno anda inspirado las prosas salen naturalmente.
Una sonrisa se dibuja en su rostro.
—Mi Ark, perdóname por no haber visto lo que tu ya con antelación intentabas advertirme—
Ella aprieta esa carta hacia su pecho. —Al menos se que tu podrás ayudarme—
No hay nada más humano que aferrarse a una esperanza que, por nuestro propio criterio,
rechazamos siempre al principio. La desesperación que causa saber que no puedes solo y que
dependen profundamente de alguien más, no te vuelve débil, te vuelve un ente absoluto y
trascendental llamado humanidad.
No pasó nada más aquella noche. La tranquilidad cubrió la casa, dejando descansar a Rebeca
profundamente.
***
Ark y Yuan permanecieron toda la mañana en la casa, ninguno salió ni siquiera a recibir el sol
de cara. Ninguna palabra se cruzaba entre ambos. Estaban sentados uno frente al otro,
separándolos solo una mesita de madera.
Sam ya había vuelto a la normalidad, y con normalidad me refiero a que se la pasaba
tomando alcohol como si no hubiera un mañana. El mismo alcohol que le quitó a su familia,
ahora intentaba hacerlo olvidar de que alguna vez tuvo una. Y con el alcohol también venían
sus insultos, aunque estos parecían ser más como comentarios pasivos agresivos.
—Ustedes dos son unos malditos— Su voz no sonaba con rabia, parecía más bien que
intentaba darles un consejo —Tu por ejemplo Ark debiste haberme matado apenas me viste
hacer todo lo que hice, pero no, el tipo quería ser bueno. Ya empiezo a entender a Yuan.
Sam pasa su mano por los hombros de Yuan. -Y tu mi amigo deja de ser tan cobarde con las
mujeres, se nota que no sabes hablar con ninguna, pareces un niño cuando tu ya deberías de
ser un hombre. Si sigues así, lo más probable es que termines enamorándote de Ark.
Y así seguía, contando además historias sin sentido que intentaba conectar con temas
absurdos que según él, era lo más filosófico que se podía decir.
—Saben, en mi tierra hubo una vez un chico que le gustaban las mujeres, pero no las que
ustedes creen, estas eran hombres afeminados que vestían e intentaban hablar como mujeres,
Femboys les decía.
—Iré afuera— Dijo Ark levantándose del sillón, sin poder soportar más aquellas charlas
estúpidas que tiene uno con los borrachos.
—Te acompaño.
—¿Se van a ir los dos? Ya iniciaron con sus homosexualidades, al menos que nadie los pille,
no vaya a decir la gente que mis trabajadores se andan besando por hay.
Ark lo miro mientras daba un suspiro con pesar, detrás de él va Yuan que sale sin voltear a
ver.
Caminaron por la ciudad viendo casi el mismo panorama que Ark vio aquella vez; gente
tirada, niños robando tanto a mujeres como a hombres alcoholizados, algunos vomitaban.
—Vaya, no había visto esta parte de la ciudad- Dijo Yuan mientras observaba.
—Si, las veces que salíamos con Sam, él evitaba pasar por estos lares y se dirigía
rápidamente hacia la avenida.
—A propósito de Sam, no crees que será mejor que lo dejemos tirado y nos llevemos lo que
tenga, digo no sería robar, ya lo hemos ayudado bastante y sería una justa compensación.
—No creo que sea buena idea, primero tendremos que...
Un hombre que estaba tirado en la calle le vomitó los zapatos a Ark. Este vomito tenía una
contextura muy densa, era de color verde, además de que venía con trozos de alguna clase de
comida.
—Este idiota— Ark lo mira en el suelo e intenta darle un golpe en las costillas, pero antes de
pegarle tubo una visión que cambiaba repentinamente entre un niño y el tipo, hasta que la
visión lo traslado completamente a otro plano.
Ark estaba en el mismo lugar. Un niño caminaba rápidamente de la mano de una mujer que al
parecer era su madre.
—Madre ¿A dónde vamos?
—Lejos de aquí.
—¿Y papá?
—Él no vendrá.
La mujer acelera el paso arrastrando a su hijo tras de sí. De la nada aparece un hombre
borracho agarrando de la cintura a una bella dama de los burdeles.
—Papi.
En su inocencia el niño sonríe alegremente a su padre.
—¿A dónde vas Maira?— preguntó el hombre aun sin soltar a la mujer.
—Lejos de ti, no voy a dejar que un hombre como tu me humille y pisotee cuando quiera,
también me llevó a Felipe, no dejaré que tu lo cries.
El hombre miró a la mujer con una sonrisa en el rostro.
—Mejor, así me quitas una carga de encima.
El niño que no entendía lo que pasaba, miraba a su padre con confusión —¿No vendrás con
nosotros?— Pregunto algo triste.
—No mi pipe, tu madre no me quiere en tu vida, pero te voy a dar un consejo como buen
padre que soy; no te cases con mujeres como tu madre, mejor hazlo con una de estas— El
padre nalguea a la chica mientras ella muestra una sonrisa—
—No lo oigas Felipe— La madre disgustada, jala de la mano al niño y se lo lleva lejos.
—Recuerda pipe— Gritó el tipo— Que aquí te estaré esperando, búscame cuando empieces a
odiar a tu madre.
La visión acabó ahí. Ark volvió a mirar al tipo en el suelo, su semblante estaba acabado, su
boca estaba seca, ya no había ninguna gana de vivir en su rostro.
—Padre... Nunca te encontré— Dijo en un susurro.
Ark se detuvo en seco y no lo golpeó, siguió de largo dejando al tipo tirado en la calle. Su
rostro estaba un poco congestionado y un tanto asustado.
—¿Pasó algo?— preguntó Yuan al notarlo así.
—No pasó nada— Suspira— Como te decía primero tenemos que matar al gobernador. La
casa de Sam nos brinda cierta seguridad ya que no tendremos que preocuparnos en donde
pasar la noche.
—Sigues con eso ¿Al menos tienes un plan?
—Tenía uno, pero necesitaba ayuda de alguien y ese alguien no quiso.
—Mientras leía el periódico vi que hubo un atentado al gobernador la noche en la que dijiste
que ibas a matarlo ¿Tuviste algo que ver en eso?
—Más o menos.
Ark procede a explicarle todo lo que sucedió, ya que aquella noche, sólo había contado lo que
le había visto hacer al gobernador, no el contexto de cómo llegó allí
—Lo que hiciste fue muy apresurado, asustaste a la presa y ahora esta será más cuidadosa.
—Entiende que al principio no lo quería matar, pero no se porque ahora siento tanta repulsión
hacia él, algo me incita a asesinarlo.
—No entiendo lo que te sucede, pero eres mi amigo y tendré que ayudarte en tus locuras.
—Gracias Yuan.
—Ya es medio día, será mejor que volvamos donde Sam, no confío en lo que él pueda llegar
hacer.
Los dos regresaron hacia la casa de Sam, más cuando dieron la vuelta hacia la calle donde
quedaba esta, notaron una carroza un tanto peculiar parqueada en una esquina, ya que era tan
grande que no podía pasar por la estrecha calle. A lo lejos una hermosa chica que vestía un
traje Vinotinto se cubría del sol con una sombrilla del mismo color de su traje.
—Quién diría que alguien como tú lo mantuviera acosando una chica como ella.
Yuan le da unos codazos a Ark para molestarlo.
—Es extraño que alguien como Rebeca venga aquí, mantente atento— Dijo Ark mientras la
observaba.
Rebeca tras verlos a lo lejos, hizo una pequeña sonrisa, mostrando su dulce rostro. -Hola- Les
dijo, más Yuan junto a Ark la ignoraron y entraron a la casa de Sam. Ella, desconcertada, los
acompaña despacio al interior.
La casa estaba en un estado un tanto deplorable; botellas de whisky regadas por el suelo, un
olor a orines por la sala de estar, basuras y restos de comida juntados en la pequeña mesita de
la sala. Un lugar donde la falta de orden se empezaba a notar.
Rebeca que estaba analizando la casa por todo los ángulos, estaba totalmente asqueada. "¿Por
qué mi Ark vive en un lugar así como este? Si él quiere, puede vivir en mi casa y despertar
viendo mi rostro espléndido."
—¿Qué quieres?— Pregunta Ark autoritario mientras empujaba botellas con sus pies.
—¿Puedo hablar contigo en un lugar un poco más... privado?— Dijo Rebeca con un poco de
disgusto.
Tras escuchar su voz, Sam que parecía estar muerto tirado en un sofá, recobra vida como si
de un milagro se tratara. -Esa voz la conozco. ¿Rebeca eres tú?— Sam levanta el rostro y la
ve toda disgustada por su presencia— Llegaron las Güitrago, las que mueven bien la cadera,
esta fiesta se recompuso- Sam intenta caminar, pero se cae- ¿Y ustedes dos que? Vengan
ayudarme a levantar— Nadie lo hace, lo dejaron solo— Que falta de respeto ante sus
mayores— Sam se acerca a Rebeca y pone su brazo todo sucio alrededor de ella.— ¿Qué te
trae por acá? No hay ni un solo noble con nosotros como para que te acuestes con él, además
¿Dónde está tu hermana? ¿Acaso viniste sola?
Rebeca voltea a ver a Ark como pidiendo ayuda.
—Oh ya entiendo, vienes a verlo, pierdes tu tiempo, Ark es gay y le gusta a Yuan, mejor
quédate con un hombre hecho y derecho como yo— Sam intenta darle un beso, pero Rebeca
lo aparta bruscamente.
—Vamos a otro lado por favor— La chica lo mira con un rostro suplicante.
Ark la mira como si le diera todo igual y con un resoplido se sienta en el sofá —Lo que me
tengas que decir, lo puedes hacer sin ningún inconveniente delante de Yuan y Sam.
Rebeca lo mira con una mezcla de enojo y tristeza en sus ojos -Si tu lo dices- Se sienta en el
sofá que queda al frente de Ark.— Quiero ayudarte a matar al gobernador.
Yuan la mira un poco desconcertado. Sam suelta una risa corta mientras bebe nuevamente de
su botella. Ark sin observarla de frente, suelta al igual que Sam, una leve risa -Ja ¿Por qué?
Era una pregunta sin mirada, sin objetivo a quien se dirigía, unas palabras perdidas en el
espacio infinito entre dos personas.
—Bueno... veras—
Y ahí, Rebeca le cuenta todo lo que sucedió en su visita al Gobernador.
Un silencio cubrió el lugar tras haber recitado todo su poema en palabras quebrantadas y sin
arte. —Cuando fui a pedirte ayuda no escuche lo mismo de ti, me dijiste que nunca ayudarías
una causa que solo trae muerte.
—Es que...— Rebeca estaba pensando un poco en las palabras que iba a decir- No sabía de lo
que el gobernador es capaz de hacer para honrar a la corona.
—Tu si lo sabías Rebeca, solo que te hiciste de la vista gorda porque no te perjudicaban, pero
como ahora pusieron los ojos en ti y te tienen entre la espada y otra espada, vienes buscando
ayuda de aquel que rechazaste por orgullo.
«Eso es Ark, exponla delante de todos la víbora que es»
Rebeca intentaba ocultar la vista, quería meterse entre la tierra y desaparecer de donde estaba.
—Uhhhhh, te dijeron perra que solo busca quien la alimente cuando tiene hambre, yo no me
dejaría. ¿Tú te dejarías Yuan?— Dijo Sam en un tono burlón.
Yuan mueve la cabeza de un lado para otro en señal de desaprobación siguiéndole el juego a
su jefe.
—Pero...No te preocupes Rebeca— Ark la mira con una sonrisa en el rostro— Nosotros te
apoyaremos, yo te cuidare.
«¡Qué!» Grito Canaly enojada.
—¿Eh?— Rebeca lo mira con una cierta desconfianza.
—No es de mi agrado que solo nos busques porque necesitas algo, pero convergemos con
algo en común y es un cierto odio hacia el gobernador, con eso basta para ayudarnos— Ark
se levanta del sofá y camina hacia Rebeca, estira la mano como pretextó de ayudarla a
levantar y le pregunta -Que dices Rebeca ¿Quieres ayudarme a matar al gobernador?
Ella se pierde en aquel gesto. En su mundo, ya no había absolutamente nada a su alrededor,
era ella con Ark en un vacío eterno donde lo único que existía era su creciente amor por él.
Totalmente decidida le responde —Si— Y toma su mano.
En su mundo se besaban y todo a su alrededor estallaba, pero en la realidad solo paso
vergüenza, pues Ark al notar que lo querían besar, aparta su rostro de ella.
Rebeca vuelve en sí y con su rostro rojo, retrocede un poco todavía sosteniendo las manos de
Ark entre las suyas.
—¿Cómo puedo ayudarte?— Ella todavía sujetaba sus manos con fuerza, aunque su rostro no
podía sostener la mirada de Ark.
—Me alegra que preguntes. Yuan ven aquí, es importante que sepas esto.
Yuan deja de ser el hombro que sostiene a Sam y va donde Ark, dejando solo a Sam.
—Jajajaja, que gente tan estúpida ¿En serio creen que podrán matar al gobernador? Oigan
todos, estos tipos quieren matar al gobernador— Comienza a gritar, incluso camina
tambaleándose a una de las ventanas para seguir gritando, pero nadie le hace caso— Yo ya lo
intente muchas veces— Dice dándose la vuelta— Nunca pude vengarme y dudo que ustedes
puedan, en fin, me voy a dormir.
Sam camina unos pasos más y cae de cara frente al piso. Los tres lo miran un tanto intrigados.
—¿Lo ayudamos?— Pregunta Rebeca.
—No déjalo, así se queda dormido cuando está borracho— Le contestó Yuan.
—En lo que estamos.
Los dos voltearon a ver a Ark.
—Yo pensaba asesinar al gobernador en su propia casa, pero según los relatos de Rebeca, esta
se encuentra en constante vigilancia por los Guardias Reales y algunos oficiales, por lo tanto
nos quedan dos opciones; una es mantenerlo acechando constantemente hasta aprendernos
todas las rutinas que él tenga, pero esto nos tomará tiempo y puede que termine dando el
colmillo al Rey—
Yuan intervino
—Por lo que Rebeca escuchó de la conversación, el gobernador no tiene ánimos de
entregarlo, pues ni siquiera mencionó el tema con ese tal mora mensajero del Rey.
—Tienes razón, pero no podremos relajarnos por eso, puede que se le haya olvidado y que
ahora mismo están discutiendo en cómo llevárselo.
—¿La segunda opción?— Dijo Rebeca.
—Para allá voy, mi pensado es asesinarlo en pleno discurso frente a multitudes.
—Espera, espera, déjame ver si escuche bien— Yuan miraba a Ark un poco preocupado—
Quieres matar al GOBERNADOR, en una ciudad que literalmente brilla más la noche que el
día, en frente de una multitud de personas con guardias custodiándolos. ¿Qué quieres hacer?
—Si
—Yo pensaba que te estabas volviendo loco, pero no creí que tanto. ¿Qué ves que yo no vea?
Deslúmbrame.
—Ahí es donde entra en juego Rebeca. Tu empresa es la que controla qué partes de la ciudad
tienen luz ¿Cierto?— Ark la mira.
—Si
—En la noche del discurso, la ciudad se mantendrá iluminada, los tejados estarán protegidos,
las calles monitoreadas, nadie pensaría hacer una tontería, todos estarán tranquilos bajo la
seguridad que la luz les da, no temen nada, ya que lo ven todo.
—Piensas apagar las luces del sector donde el gobernador de el discurso— Contestó Rebeca
entendiendo lo que su amado deseaba hacer.
—Exacto, nadie verá nada, nadie entenderá lo que haya sucedido, como un pestañeo de una
persona, un solo corte y los santos de Timitry descansaran en paz.
Ark se mostraba decidido, convincente, sin duda tenía el material para ser un excelente líder.
Nadie objetó el plan, Yuan y Rebeca asintieron, cada uno pensando a su manera la forma en
como realizarlo.
—¿Y yo qué haré?— Preguntó Yuan.
—Tu escoltaras a Rebeca hasta la casa, no sabemos qué cosas podrán pasarle en ese lapso de
tiempo, probablemente la intenten culpar, por ende es necesario que la gente crea que la
sometieron, y que mejor manera de hacerlas pensar que ese sujeto alto y fornido con el que
andaba fue quien la obligó, además, nadie sospechara nada desde un principio, todos
pensaran que eres un hombre más con el que se acostara Rebeca.
Rebeca se pone roja tras escuchar aquellas palabras. "¿Enserio tú me ves así mi amado?" Se
lamentaba de la imagen que Ark tenía de ella.
—Tiene sentido.
Ya era de noche en Timitry y sus fiestas ya empezaban a resonar por toda la cuadra.
—Esta gente no se cansa de tomar, que horrible debe de ser vivir cerca de todos esos bares—
Dijo Yuan tras escuchar el alboroto.
—Ya debe de ser muy tarde y tendré que irme— Rebeca que estaba sentada se levanta. Lo
mismo hace Ark. Ella estira la mano hacia su amado con deseos de que se la bese como
despedida. Ark al principio no entiende, pero cae en cuenta y la besa. Un estremecimiento
recorrió el cuerpo de Rebeca.
—Que tenga una buena noche— Dijo Ark con sus labios besando aquellos guantes de color
Vinotinto con los que había venido Rebeca.
«Maldito infiel» Canaly como siempre, celaba con enojo al literalmente dueño de su corazón.
Rebeca con su otra mano se toca los labios —Gracias—
—¿Le molesta si la acompaño hacia la carroza?
—No para nada.
«A mi si me molesta y mucho. Ark no lo vas hacer, quédate» Canaly lo jalaba, aunque
claramente no hacía nada, solo era una espada incapaz de hacer nada por sí sola .
Ark sin soltar su mano, sale junto a ella de la casa. Como si fueran una pareja recorren la
diminuta calle del barrio hasta las afueras, en donde la espera su carroza. Rebeca se sentía
sumamente complacida por su compañía, cerró sus ojos y se recostó en su hombro. Canaly
como siempre no podía contener su frustración.
«Aléjate de ella, te va a picar»
Ark la miraba con ternura. Ni una pizca de deseo recorrió su mente. "Parece una niña que esta
perdida"
Unos pasos más y llegaron a la carroza. Un nuevo conductor se baja de ella y camina a tomar
la mano de Rebeca.
—Mi señora Rebeca, debería cuidar su imagen de no andar con gente como está— El tipo
tomó a Rebeca de la mano y se puso delante de ella como tratando de defenderla.
—No te preocupes Farseo, el señor Ark solo estaba acompañándome hasta aquí, no debes de
ser tan grosero con él.
Farseo la voltea a mirar y nota en su rostro una pizca de felicidad, vergüenza y deseo, todo
eso mezclado con su típico gesto de acariciarse el cabello.
—Como usted diga mi señora— Farseo la ayuda a subir a la carroza, luego se sube en la parte
del pescante para iniciar ya la marcha, pero antes de arrancar, mira con mucha indiferencia a
Ark, casi como si lo estuviera insultando con la mirada.
"Estúpidos choferes, se creen mucho cuando no son nada" Pensó Ark cuando lo vio alejarse
«Menos mal que ya se fue esa Rebeca. Vámonos para la casa, quiero acariciarte mientras
duermes»
—Si, si, lo que tu digas intensa.
«Oye no soy intensa, solo me preocupo por ti, y veo que no debí de hacerlo, tu eres un...»
Y así mis amados lectores, concluye otra noche de Ark y Yuan en la histórica, hermosa y
deslumbrante ciudad de Timitry, sin duda un...
«Ya deja de molestar escritor, a nadie le importa tus diálogos»
Oye deberías dejarme terminar mi párrafo, ando inspirado y quería....
«Inspirado el Creador que hizo mis hermosos senos con detalle, mis caderas con su dedo y
mis muslos con paciencia. Tu simplemente estas diciendo estupideces»
Está bien ya me callo. Posdata: Bajarle la intensidad a Canaly en los próximos volúmenes.
«Te escuche tonto»

Thoughts

  • Candelaria

    La pelea de las hermanas en el cuarto azul me dejó callada un rato. Chloe por fin dice en voz alta lo que las dos hacían sin nombrarlo nunca, y lo que más le duele es que nadie la frenó, ni siquiera Rebeca. Cargárselo entero a la hermana es injusto, que también era una chica pobre aprendiendo a trepar como podía, pero entiendo que se lo diga a ella. Y que la mande a contarle a su mamá me hace pensar que la madre todavía va a aparecer en esta historia.

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  • Ovid

    Ark frena la patada cuando ve al niño que fue ese borracho, y un rato después le confiesa a Yuan que algo lo empuja a odiar al gobernador sin saber por qué. Sospecho que las dos cosas salen del mismo sitio, quizá de Canaly, y entonces el plan del apagón es menos suyo de lo que él cree. Gracias por seguir subiendo capítulos!

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  • conversarloAntes

    El plan del apagón me pone nervioso. La única empresa que controla qué calles tienen luz es la de Rebeca, así que cuando el sector del discurso se quede a oscuras la primera pregunta de todo Timitry va a ser quién dio la orden. Lo de que Yuan la escolte para que parezca que la obligaron no aguanta ni un interrogatorio. Neta, le veo más cara de trampa para las Güitrago que de plan para Ark.

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