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Analyze This (Una terapia peligrosa) — Cuando el tipo más temido de la habitación ya no puede controlarse a sí mismo

rodrigosegade1000
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Analyze This funciona porque parte de una idea muy simple y muy buena: agarrar toda la imagen de Robert De Niro como gangster y hacerla chocar contra algo que ese tipo de personaje no sabe manejar:…

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Analyze This funciona porque parte de una idea muy simple y muy buena: agarrar toda la imagen de Robert De Niro como gangster y hacerla chocar contra algo que ese tipo de personaje no sabe manejar: su propia fragilidad.

Paul Vitti puede intimidar, amenazar, mandar, imponer respeto y moverse dentro del código mafioso como si entendiera perfectamente cada regla.

El problema aparece cuando empieza a tener ataques de pánico. Ahí la película encuentra su verdadero chiste, porque de repente todas las herramientas que lo hicieron poderoso dejan de servirle. No puede ordenar que desaparezca, no puede pegarle, no puede asustarlo, no puede negociar con eso. Y por primera vez, el tipo que controla a todos descubre que no puede controlarse a sí mismo.

Ahí Billy Crystal entra perfecto. Ben Sobel no lo mira como una leyenda del crimen, ni como una figura mitológica, ni como “Robert De Niro haciendo de mafioso”. Lo mira como un paciente. Y esa diferencia es fundamental, porque mientras todo el entorno de Vitti está acostumbrado a responderle con miedo, Sobel le hace preguntas. Y para Vitti una pregunta puede ser mucho más incómoda que una amenaza.

La comedia sale justamente de enfrentar dos lenguajes completamente distintos. Uno es el de la mafia, construido alrededor de códigos, jerarquías, violencia y silencio. El otro es el de la terapia, donde todo pasa por hablar, reconocer, aceptar y poner en palabras.

Y Vitti pertenece a un mundo donde poner algo en palabras puede sentirse como perder poder.

Por eso me gusta que la película no se quede únicamente en el chiste de “mafioso llorando”. Lo que realmente está explotando es una idea bastante más interesante: qué pasa cuando alguien construyó toda su identidad alrededor de no mostrar debilidad. Vitti no tiene solamente ataques de pánico. Tiene miedo de que alguien se entere de que los tiene, porque en su mundo una fragilidad privada puede transformarse inmediatamente en una amenaza pública.

Y ahí De Niro está muy bien porque entiende perfectamente qué imagen está parodiando. No hace falta que la película nombre Goodfellas, Casino o toda la tradición mafiosa que él mismo ayudó a construir. Esa imagen ya está en el espectador. Cuando De Niro entra serio a una habitación, cuando mira fijo, cuando baja la voz, ya sabemos cómo leerlo. La película usa ese bagaje a favor.

Eso me parece mucho más inteligente que convertirlo en una caricatura total. Vitti sigue siendo peligroso, sigue teniendo poder, sigue pudiendo intimidar a cualquiera. La gracia está en que ese mismo hombre puede estar completamente aterrorizado por algo que nadie más ve.

Y ahí aparece el verdadero talento cómico de De Niro. Muchas veces el cuerpo dice una cosa, la voz dice otra y lo que le está pasando por dentro dice algo completamente distinto. El humor nace del contraste entre la imagen de control absoluto y la desesperación interna de un tipo que no entiende qué le está ocurriendo.

Harold Ramis entiende muy bien ese equilibrio.

Si Vitti se vuelve demasiado ridículo, desaparece la mafia y queda una parodia fácil. Si se vuelve demasiado serio, desaparece la comedia. La película funciona porque nunca termina de soltar ninguna de las dos cosas. Es comedia, sí, pero Vitti sigue sintiéndose como alguien con quien uno no querría quedar encerrado en una habitación.

Y Billy Crystal es fundamental para sostener ese tono. Sobel no es un tipo extraordinario. Es un psicólogo bastante frustrado con su propia vida profesional, alguien que siente que su trabajo se volvió rutinario y que sus pacientes no le presentan ningún desafío real. De repente le cae encima el paciente más complicado que podría imaginar.

Pero hay algo muy bueno en cómo cambia la relación entre ambos. Mientras más intimidante se vuelve el mundo de Vitti, más importante resulta aquello que Sobel sabe hacer. Escuchar, leer al otro, detectar qué está escondiendo, hacer la pregunta correcta. Son habilidades que parecen mínimas al lado de una pistola, pero terminan teniendo muchísimo poder.

Y de a poco la película transforma una relación profesional absurda en algo bastante cercano a una amistad, aunque ninguno de los dos la nombraría así. Vitti necesita a Sobel porque no entiende qué le está pasando. Sobel necesita a Vitti porque ese paciente termina obligándolo a salir de la comodidad en la que estaba metido. Cada uno entra en el mundo del otro y termina descubriendo algo sobre sí mismo.

También me gusta cómo Analyze This usa todo esto para hablar de masculinidad sin ponerse solemne. En el mundo de Vitti, un hombre puede estar enojado, ser violento, vengarse, amenazar, matar. Todo eso está permitido. Lo que parece inadmisible es admitir miedo.

Y ahí aparece una contradicción enorme. Vitti vive rodeado de hombres que están dispuestos a matar para defender su honor, pero decir “estoy asustado” parece mucho más difícil que apretar un gatillo. La terapia se vuelve amenazante justamente porque obliga a cambiar las reglas del mundo en el que él aprendió a vivir.

Sobel no le pide que sea más duro. Le pide que explique qué le pasa. Y para alguien como Vitti eso es muchísimo más difícil. La vulnerabilidad termina siendo más aterradora que la violencia para un hombre que pasó toda su vida aprendiendo a esconderla.

Eso también hace que De Niro sea la elección perfecta para la película. Para 1999 ya estaba completamente asociado al imaginario del gangster cinematográfico. Había construido durante décadas personajes donde la violencia, el silencio, la mirada y el control eran centrales. Entonces Analyze This no necesita crear desde cero la figura de Paul Vitti. Puede apoyarse en todo lo que nosotros ya sabemos de De Niro.

Y ahí aparece el costado más cinéfilo de la película. No solamente estamos viendo a un mafioso teniendo ataques de pánico. Estamos viendo a Robert De Niro permitiéndose romper la imagen que él mismo ayudó a convertir en un ícono.

Eso requiere mucha conciencia de la propia figura. De Niro sabe exactamente cuándo mantenerse serio para que el chiste funcione. Sabe que si se ríe de más o empuja demasiado la parodia, la gracia desaparece. Muchas veces lo más divertido es justamente verlo conservar toda la presencia de un gangster mientras dice o hace algo completamente incompatible con esa imagen.

Y cuando Sobel tiene que meterse directamente en el mundo mafioso, la inversión se completa. Durante buena parte de la película, Vitti está aprendiendo a comportarse como paciente. Después, Billy Crystal tiene que aprender a comportarse como gangster.

Ahí la película encuentra otra idea que me gusta: La identidad como actuación.

Vitti interpreta permanentemente al jefe.

Necesita que los demás crean que tiene el control. Sobel interpreta al terapeuta competente incluso cuando está desbordado. Y cuando ambos tienen que entrar en el mundo del otro, queda bastante claro cuánto de nuestra personalidad también está construido alrededor del papel que creemos que tenemos que cumplir frente a los demás.

En ese sentido, Paul Vitti no deja de ser él mismo cuando llora o cuando admite miedo. En realidad, recién ahí empezamos a conocer una parte suya que había estado completamente tapada.

Y ahí los ataques de pánico adquieren otro sentido. Son casi la parte de Vitti que ya no puede seguir sosteniendo el personaje. Durante años pudo resolver todo con control, violencia y autoridad. Pero llega un momento donde el cuerpo empieza a decir lo que él se niega a decir.

Eso me parece bastante más interesante de lo que podría esperarse de una comedia de mafiosos.

Obviamente, Analyze This sigue siendo una comedia. No necesita convertirse en un tratado sobre salud mental, masculinidad o identidad. Su prioridad es hacer reír, y funciona justamente porque nunca pierde de vista eso. Pero debajo del gag hay algo bastante humano: Hasta el tipo que parece tener todo bajo control puede necesitar que alguien lo escuche.

Y quizás ese sea el mejor chiste de toda la película.

Paul Vitti sabe perfectamente qué hacer frente a un rival, una amenaza o una traición. Tiene códigos para todo eso.

Lo que no sabe hacer es enfrentarse a sí mismo.

Y por eso, para alguien que pasó toda su vida creyendo que el miedo era una debilidad, terminar sentado frente a un terapeuta hablando de lo que siente puede ser mucho más aterrador que cualquier enemigo de la mafia.

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