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Whiplash — ¿Vale la pena destruirse para ser extraordinario? Pregunta Sin responder

rodrigosegade1000
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Whiplash es una película sobre la obsesión por ser extraordinario y el precio que estamos dispuestos a pagar para conseguirlo . Andrew no quiere simplemente tocar bien la batería. Tampoco parece…

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Whiplash es una película sobre la obsesión por ser extraordinario y el precio que estamos dispuestos a pagar para conseguirlo. Andrew no quiere simplemente tocar bien la batería. Tampoco parece querer vivir de la música o disfrutarla. Quiere convertirse en uno de los grandes. Quiere que su nombre sobreviva a su propia vida. Y cuando el objetivo deja de ser hacer algo que amás y pasa a ser demostrar que sos excepcional, cualquier sacrificio empieza a parecer justificable.

Ahí aparece Fletcher.

Lo interesante es que Fletcher no funciona simplemente como un profesor abusivo. Tiene una filosofía detrás de todo lo que hace, y eso lo vuelve muchísimo más peligroso. Él realmente cree que la comodidad destruye el talento. Que decirle a alguien “buen trabajo” puede impedir que alcance aquello de lo que verdaderamente es capaz. Su obsesión es encontrar al próximo Charlie Parker, aunque para conseguirlo tenga que destruir a cien músicos en el camino.

Y la película plantea una pregunta bastante incómoda porque nunca termina de responderla del todo:

¿Y si Fletcher tiene razón?

No respecto del abuso. Lo que hace es cruel, manipulador y por momentos directamente monstruoso. Pero Whiplash introduce una duda bastante más difícil: ¿Andrew habría llegado a tocar como termina tocando si Fletcher no lo hubiera llevado hasta ese límite?

Ese interrogante es lo que impide que la película sea simplemente una historia sobre un profesor terrible y su víctima.

Porque Andrew también quiere esto.

Fletcher encuentra frente a él a alguien dispuesto a aceptar sus reglas porque comparte, en el fondo, una parte de su filosofía. Andrew también desprecia la mediocridad. También cree que una vida corta siendo recordado puede valer más que una vida larga siendo uno más.

Y ahí empieza a destruir todo aquello que no contribuya a ese objetivo.

La escena con Nicole es fundamental. Andrew termina la relación antes incluso de que exista un problema real porque ya decidió cuál va a ser el futuro. Él va a dedicar cada vez más tiempo a la batería, ella va a reclamarle atención, él va a resentirse y eventualmente van a terminar.

Entonces se adelanta.

Elimina el vínculo antes de que pueda convertirse en un obstáculo.

Es una escena bastante brutal porque muestra que la obsesión de Andrew ya no necesita a Fletcher para funcionar. Fletcher puede empujarlo, insultarlo y exigirle, pero Andrew empieza a incorporar esa lógica por su cuenta. Todo aquello que no lo acerque a la grandeza empieza a parecer una distracción.

Incluso su propia familia.

Durante la cena, cuando hablan orgullosamente de los logros deportivos de sus primos, Andrew necesita dejar claro que aquello que él persigue pertenece a otra escala. Ya no quiere simplemente ser bueno en algo. Necesita que los demás entiendan que está intentando ser excepcional.

Y esa necesidad empieza a aislarlo.

Ahí Whiplash me hace pensar inevitablemente en Marty Supreme. Las dos películas están construidas alrededor de personajes que sienten que ser simplemente buenos no alcanza. Andrew no quiere ser un buen baterista y Marty no quiere simplemente competir. Los dos necesitan ser extraordinarios. Necesitan dejar una marca. Hay algo casi insoportable para ambos en la posibilidad de pasar por el mundo sin que nadie recuerde que estuvieron ahí.

Pero creo que las películas miran esa obsesión desde lugares distintos.

En Marty Supreme, la ambición parece nacer de una necesidad constante de demostrar que uno es alguien. Marty necesita avanzar porque detenerse se parece demasiado a desaparecer. Cada objetivo alcanzado abre inmediatamente otro y el éxito nunca termina de funcionar como llegada.

Andrew tiene algo muy parecido.

Él tampoco quiere simplemente disfrutar de la música. Quiere convertirse en uno de los grandes. Y cuando habla de Charlie Parker queda clarísimo que no le preocupa demasiado cuánto puede costarle. Para Andrew, una vida breve siendo recordado parece preferible a una vida larga siendo uno más.

La diferencia es que Andrew encuentra a Fletcher.

Marty tiene una obsesión que lo empuja desde adentro. Andrew también, pero encuentra a alguien que legitima esa obsesión y la convierte en una filosofía. Fletcher le dice, en esencia, que todo aquello que está sacrificando puede estar justificado si al final consigue ser extraordinario.

Y eso es peligrosísimo porque es exactamente lo que Andrew quiere escuchar.

Los dos empiezan entonces a confundir sacrificio con compromiso. Si duele, significa que importa. Si estás agotado, significa que estás trabajando. Si estás dejando personas atrás, significa que estás suficientemente concentrado. Si todavía existe algo que no estás dispuesto a sacrificar, quizás todavía no lo querés lo suficiente.

Y tanto Marty Supreme como Whiplash empiezan a preguntarse en qué momento esa lógica deja de producir grandeza y empieza simplemente a destruir a la persona que la sostiene.

También las dos trabajan muchísimo con el cuerpo. El talento no aparece como algo abstracto. Se paga físicamente.

Damien Chazelle filma la batería casi como si estuviera filmando una pelea. Las manos, las baquetas, los platillos, el sudor, la velocidad, la sangre. El montaje convierte tocar un instrumento en algo completamente físico. Andrew no parece simplemente estar practicando: parece estar sometiendo su cuerpo a una prueba de resistencia.

Y la sangre sobre la batería termina resumiendo perfectamente la lógica de la película:

El sufrimiento empieza a convertirse en evidencia del compromiso. Si no duele, quizás no lo estás intentando lo suficiente, si todavía podes continuar, quizás todavía no llegaste al límite.

Y Fletcher explota exactamente esa mentalidad.

La famosa escena de “not quite my tempo” es una demostración perfecta de cómo lo destruye psicológicamente. No importa solamente si Andrew está tocando demasiado rápido o demasiado lento. Fletcher necesita que deje de confiar en su propia percepción. Lo lleva a un punto donde ya no sabe si está haciendo algo bien hasta que él se lo confirme.

Eso es control.

Pero lo inquietante es que Andrew responde a ese control esforzándose todavía más.

Por eso el accidente automovilístico me parece uno de los momentos que mejor resumen su obsesión. Andrew está llegando tarde a una presentación, choca y sale del auto ensangrentado.

En cualquier otra situación, todo terminaría ahí.

Andrew corre al escenario.

Quiere tocar.

Su cuerpo literalmente le está diciendo que pare y él interpreta detenerse como una derrota.

Ahí la película cruza una línea bastante clara. Ya no estamos hablando simplemente de disciplina. Estamos viendo a alguien para quien fracasar resulta más aterrador que destruirse.

Y acá también encuentro un diálogo interesante entre Whiplash, Marty Supreme y Rocky. Las tres trabajan con personajes que llevan el cuerpo al límite para conseguir algo que, en realidad, ocurre mucho más adentro.

Pero Rocky termina llegando casi al lugar contrario.

Rocky entrena para ganar, pero finalmente descubre que su valor no depende de ganar. Llegar hasta el final alcanza para demostrarse que no es aquello que todos pensaban.

Andrew y Marty parecen atrapados en otra lógica.

Necesitan ganar porque todavía están intentando demostrar cuánto valen.

Y ahí esta la diferencia entre las películas mencionadas.

Porque si tu identidad depende de ser extraordinario, nunca existe realmente un punto de llegada. Siempre puede aparecer alguien mejor.

  • Otra presentación.

  • Otro rival.

  • Otro objetivo.

Entonces el problema deja de ser fracasar. El verdadero problema es que ni siquiera triunfar alcanza.

Después Andrew denuncia a Fletcher y Fletcher pierde su trabajo. Andrew deja la batería durante un tiempo y aparentemente tiene frente a él la posibilidad de recuperar una vida normal.

Podría terminar ahí. Pero aparece Fletcher otra vez y llegamos al concierto final.

Para mí, ahí está todo Whiplash.

Fletcher descubre que Andrew fue quien lo denunció y decide vengarse. Lo invita a tocar sabiendo que va a darle una pieza que Andrew no preparó. Lo expone frente al público.

  • Andrew fracasa.

  • Se levanta.

  • Se va.

Y su padre está ahí. Durante unos segundos existe una salida.

Andrew podría irse con él. Podría abandonar el escenario y, de alguna manera, abandonar también la lógica que Fletcher instaló dentro suyo.

Pero vuelve.

Y esta vez no espera instrucciones. Empieza “Caravan”.

  • Fletcher intenta detenerlo.

  • Andrew sigue.

Y en ese instante cambia completamente la relación entre los dos.

Durante toda la película Fletcher controló el tempo. Decidía cuándo Andrew empezaba, cuándo paraba, si estaba demasiado rápido o demasiado lento.

Ahora Andrew toma el control.

El tempo es suyo.

Y entonces ocurre algo extraordinario: Fletcher deja de intentar destruirlo y empieza a acompañarlo. Por primera vez parecen entenderse completamente.

  • No necesitan hablar.

  • Una mirada alcanza.

Andrew toca como nunca había tocado. Fletcher dirige como si finalmente hubiera encontrado aquello que llevaba toda su vida buscando.

  • Y aparece esa sonrisa.

  • La sonrisa de Fletcher.

  • La sonrisa de Andrew.

Podría parecer un final completamente triunfal. Andrew finalmente lo consiguió, demostró que era extraordinario.

Y ahí es donde creo que Whiplash se separa definitivamente de Marty Supreme.

Marty Supreme pone constantemente bajo sospecha esa carrera hacia adelante. Se pregunta qué puede perder una persona persiguiendo obsesivamente una versión ideal de sí misma.

Whiplash hace algo todavía más incómodo: nos deja experimentar la recompensa.

El final es espectacular.

Nosotros también sentimos la adrenalina. También queremos que Andrew siga tocando. También disfrutamos cuando consigue sorprender a Fletcher. Durante unos minutos, Chazelle consigue que entendamos perfectamente por qué Andrew estuvo dispuesto a sacrificar todo.

No porque Fletcher tuviera razón.

Sino porque la grandeza que prometía realmente existe.

Y entonces aparece una imagen que para mí cambia completamente el sentido del final.

El padre de Andrew lo observa desde un costado.

Y su cara no es exactamente de orgullo.

Está viendo a su hijo conseguir aquello que quería, pero también parece estar viendo cómo entra definitivamente en un mundo al que él ya no puede seguirlo.

Quizás incluso esté viendo cómo lo pierde.

Porque Andrew finalmente consiguió aquello que buscó durante toda la película: la aprobación de Fletcher.

Y ahí aparece la contradicción que hace que el final sea tan extraordinario.

El momento de mayor realización artística de Andrew puede ser también el momento en el que termina de entregarse completamente a aquello que lo estaba destruyendo.

  • ¿Ganó Andrew? Sí.

  • ¿Ganó Fletcher? Probablemente también.

¿Eso significa que todo lo anterior estuvo justificado?

Ahí la película se niega a respondernos, y me parece perfecto.

Porque Whiplash no trata realmente de decidir entre esforzarse o conformarse. Plantea algo bastante más incómodo: qué ocurre cuando aquello que amamos se convierte en la única medida de nuestro valor.

  • Andrew quiere ser recordado.

  • Fletcher quiere descubrir a un genio.

Los dos encuentran en el otro exactamente aquello que necesitaban para llevar esa obsesión hasta las últimas consecuencias.

Por eso el final puede sentirse como una victoria y una tragedia al mismo tiempo.

Andrew alcanza durante unos minutos aquello que estuvo persiguiendo toda la película. Está completamente dentro de la música. Ya no necesita que Fletcher le diga si está bien. Ya no mira al público. Ya no parece existir nada fuera de la batería.

Y justamente ahí está lo hermoso y lo aterrador: No existe nada fuera de la batería.

  • Quizás Fletcher haya creado al próximo gran músico.

  • Quizás Andrew haya demostrado que todo el sacrificio valió la pena.

  • O quizás estemos viendo a dos personas confirmar mutuamente la obsesión que las consume.

Por eso pondría a Whiplash y Marty Supreme casi frente a frente.

Marty Supreme pregunta: ¿Qué queda de vos si dedicas toda tu vida a convertirte en alguien?

Whiplash hace otra pregunta: ¿Y si destruirte realmente funciona?

Porque ahí ya no alcanza con decir que la obsesión es mala. Andrew llega al lugar que quería alcanzar. Lo aterrador es preguntarnos si ese instante extraordinario compensa todo lo que tuvo que abandonar para conseguirlo.

Y ahí volvemos inevitablemente a la pregunta que atraviesa toda la película:

¿Vale la pena destruirse para ser extraordinario?

Whiplash nunca decide por nosotros.

Simplemente termina en el instante exacto en que Andrew y Fletcher consiguen aquello que querían.

Y quizás eso sea lo más incómodo de todo.

Porque hay personas para las que destruirse intentando llegar a ser extraordinarias parece menos aterrador que aceptar la posibilidad de ser simplemente una persona más.

Y Whiplash no nos pide que las admiremos ni que las condenemos.

Nos obliga a mirar qué ocurre cuando finalmente llegan.

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