Por Itzayana Martínez
Me dices que no indague,
me dices que no cuestione,
me dices que sea imagen,
me dices que no replique,
me dices que olvide,
me dices que no profundice.
Pero en la quietud no me vez,
en la quietud no enciendo,
en el silencio no abdicó,
en la obscuridad me rindo,
y en la penumbra no predicó.
Soy fuego encendido
que en plena combustión
busca y vislumbra.
Te traje semillas extraídas
de Celosia cristata,
que se riegan con la crítica
y la duda de la caverna
que en la humareda te ciega
y te arrastra a la remembranza.
Soy ese fuego que
en tu noche fría
te abraza
y con ceniza
limpia tu alma.
Y cuando la duda corrompa tu alma,
y la duda mueva va la balanza,
respira y siente el calor.
Si el calor
que mis dudas
y mi basta crianza
han llenado de calma
tu espíritu,
que con clemencia
pide respuestas
a todas las dudas.