Estar con vos me ciega.
Cada vez que comparto un momento con vos, me voy cegando; mi vista se va reduciendo.
Porque soy tan feliz con vos que sonrío tanto que mis ojos se achinan, al punto de ver casi borroso.
Me hacés tan feliz como cuando veo un leve arcoíris en el cielo porque, en todo el día nublado, salió un poco el sol. Vos sos ese sol que sale y forma el arcoíris, parte de mi vida, y la hace un poco mejor.
Sos en quien pienso en todo momento.
Te pienso cuando estoy sola, cuando estoy acompañada; incluso cuando pienso que ya no hay nada, estás en mi cabeza, presente de alguna manera.
Hablar de vos me ciega. Hablar de vos hace que sienta que mi corazón se va a salir, que va a explotar por tanto amor que tiene dentro.
Quiero tenerte cerca, pegado cuerpo a cuerpo. Tenerte tan cerca hasta sentir tus latidos, que me ilusiona pensar que, tal vez, late mi nombre en código morse.
Me producís lo que me producen las películas de amor. Gracias a vos, siento que puedo volver a creer en el amor luego de tantas decepciones.
Estás lleno de defectos, pero te amo tanto que, aun viéndolos, sigo amándolos uno por uno, con la misma intensidad que a las cosas que te hacen perfectamente imperfecto.