Por Itzayana Martínez
Desde que no sé de ti,
siento paz acompañada de nostalgia.
El viento sopla más lento.
Las nubes se hincharon de tanto recordar.
Los árboles se volvieron de plástico.
La calle se hizo más grande.
Los perros ladran con más dolor.
El gato espera al ratón para contarle su pena.
Las políticas públicas se acabaron.
Las leyes no escuchan, solo juzgan.
Los condenados se resignaron.
La fe perdió el ahínco de existencia.
Las guerras extendieron su dominio.
La humanidad ya no se cuestiona.
El pensamiento ya no es crítico.
La poesía la domina la IA.
La comida ya no es exquisita.
Los pájaros fueron reemplazados por audífonos.
Los parques los quitaron y pusieron simuladores de IA donde te muestran paisajes ficticios.
Ya nadie regala rosas, solo tarjetas para comprar por línea.
La sensibilidad murió.
El amor murió.
La poesía murió.
Yo morí.
Y lo peor es que no físicamente.