No creo que una pareja tenga que pensar igual en todo. Creo que tiene que poder hablar de todo
Reírse juntos, bromear, contarse el día, compartir pensamientos, tener diferencias y hasta discutir sin sentir que por pensar distinto están dejando de quererse.
Porque amar no es estar siempre de acuerdo, es poder ser uno mismo sin miedo a que el otro se enoje, se aleje o nos castigue con su silencio.
Qué triste es cuando empezás a medir tus palabras, cuando dejás de contar cosas porque sentís que no te escuchan, cuando una conversación se convierte en un reclamo y expresar lo que sentís parece ser un problema.
A veces, lo que más desgasta una relación no son las discusiones, sino todo lo que dejamos de decir por miedo a discutir.
Porque una pareja no debería ser solamente compartir una casa, una cama o una rutina. También debería ser tener un compañero de vida, alguien con quien puedas hablar de lo más profundo y reírte de las cosas más tontas.
Alguien con quien puedas estar en silencio porque estás en paz, no porque ya no sabés cómo acercarte.
Y es que hay silencios que abrazan, pero hay otros que levantan paredes.
No siempre se termina el amor cuando dos personas dejan de quererse. A veces, se va apagando cuando dejan de encontrarse en las palabras, cuando la confianza se convierte en cuidado y el deseo de hablar termina convirtiéndose en ganas de callar.
Porque al final, no se trata de encontrar a alguien que piense igual que vos, sino a alguien con quien puedas pensar diferente sin sentir que estás perdiendo su amor.
Qué lindo sería que el amor, en lugar de hacernos pensar tanto qué decir, nos hiciera sentir que podemos decirlo todo. ❤️