Por Itzayana Martínez
No sé si haría las cosas distintas
Al saber que esa mañana de octubre
Tú ya no estarías,
Nos quedamos solos en la cumbre
De la despedida
Y en ese cuarto blanco
hubo la despedida mas silenciosa
Y respetuosa que pudimos tener.
No hubo lágrimas,
ni sentimiento de tristeza
Tú te ibas y yo me quedaba
Era el día de ese viaje
que tanto se había pospuesto
Ese viaje tan anhelado
Y que tanta paz traería a tu alma
De fondo solo podía escuchar esa música
Que nos acompañó por tanto tiempo
Esa música que reflejaba
tu trayectoria de vida
Esa música que quien te conocía sabía
Que inundabas los lugares
Con tu gran repertorio
Y no te miento en cada lugar que escucho
Alguna canción de tu lista
Me pongo nostálgica pues sé que estás ahí
Y vivirás en cada canción que nos enseñaste
Es ilógico estar triste
Cuando estar contigo era sinónimo
De soltar risas interminables por tu
Forma de ser tan irreverente
Algunos dicen que sus personas las visitan
En forma de aves o atardeceres
Pero te juro que tú vives en la música de
Mi día a día
Y no sé si nos volveremos a encontrar
Mientras te deseo mucha paz
Y deseo paz a este corazón que mucho te extraña
La trascendencia nos hará eternos
Y en la eternidad ahí donde
La luz nace y el conocimiento emerge
Tú y yo conectaremos
Para formar un rayo de expansión y amor infinito.