«No sé si es normal este vacío en el pecho, este dolor constante por existir, estas ganas de soltarlo todo y correr a ninguna parte; correr hasta que el cansancio me derrumbe.
No sé qué tan normal es estar rodeado de gente y sentirte tan sola: sonreír como la persona más feliz del mundo sabiendo que a solas estás marchita, con el corazón agotado, abandonando metas y deseos porque el peso es más fuerte.
Te sientes fracasada, incapaz, triste, pero a la vez merecedora del castigo. Quieres huir y no sabes cómo. Solo queda el llanto como único desahogo dentro de un hoyo negro donde te cuestionas la existencia entera.
¿Qué tan normal es esto? ¿Qué tan normal soy?»